

En esta noticia
El jefe de Gabinete, Diego Santilli, y el ministro de Economía, Luis Caputo, viajaron este viernes a Catamarca para firmar con los gobernadores, Raúl Jalil, y de Santiago del Estero, Elías Suárez, el convenio que habilita la ejecución de la Red de Acueductos y Plantas Potabilizadoras Albigasta. El anuncio se dio en una semana que promovió el clima electoral de cara a 2027, con el peronismo en búsqueda de seducir a los gobernadores mientras que el Gobierno intenta destrabar las reformas con los aliados.
La administración nacional mostró una gestión activa frente a los mandatarios provinciales que necesita como aliados esta semana y, de hecho, no se descarta que Santilli regrese con el titular del Palacio de Hacienda la semana que viene a entablar conversaciones en el marco del pedido de un régimen de Zonas Cálidas, tal como contó El Cronista. El objetivo es profundizar los vínculos con los gobernadores en pos de sellar acuerdos electorales y afianzar los votos perdidos tras la caída de la ley de Tierras.
El motivo de la jornada fue la obra financiada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), demandará una inversión de $99.769 millones y beneficiará a 35.900 habitantes de ambas provincias. El acto se realizó en el Centro de Arte y Tecnología Aplicada (CATA) de la ciudad de Catamarca, después de que una alerta meteorológica obligara a postergar el encuentro previsto para la semana anterior.

La primera etapa del proyecto contempla la construcción de dos plantas potabilizadoras y alrededor de 50 kilómetros de acueductos, mientras que el plazo de ejecución previsto es de 36 meses.
La iniciativa busca ampliar el acceso al agua potable domiciliaria y fortalecer la disponibilidad del recurso para productores del este catamarqueño y santiagueño, una región con dificultades estructurales de abastecimiento.
Santilli sostuvo que la ejecución de obra pública no debe reñir con la disciplina fiscal, en una novedad discursiva del Gobierno. “Equilibrio fiscal e infraestructura no son conceptos contrapuestos. La Argentina necesita infraestructura para crecer y desarrollarse, pero tenemos que hacerla de manera sostenible: con inversión del sector privado y financiamiento de los organismos multilaterales a tasas competitivas y a largo plazo”, afirmó el jefe de Gabinete.
El funcionario agregó que la administración nacional apunta a transformar compromisos en obras concretas. “Nuestro compromiso es trabajar con las provincias y transformar proyectos en hechos concretos. Este es el camino: ordenar, gestionar y generar las condiciones para que las obras de infraestructura que necesita la Argentina puedan financiarse con inversión privada o a través de créditos”, agregó el ministro.

El proyecto Albigasta tiene antecedentes que el Gobierno nacional eligió remarcar en la jornada. En enero de 2025, las administraciones de Catamarca y Santiago del Estero solicitaron formalmente al Ejecutivo nacional avanzar con la iniciativa. Durante ese año se impulsó el proceso licitatorio internacional y se concretó la apertura de ofertas. La firma de este viernes representa el paso siguiente de ese proceso.
La visita no se limitó a la cuestión hídrica. La comitiva nacional también abordó con las autoridades provinciales gestiones vinculadas a rutas nacionales y a la cancelación de deudas recíprocas entre la Nación y Catamarca. Integraron la delegación, también, el vicejefe de Gabinete del Interior, Gustavo Coria; el secretario coordinador de Infraestructura, Fernando Herrmann, y el titular de Vialidad Nacional, Marcelo Campoy.
La jornada no fue ajena a la tensión callejera, ya que el referente del Partido Obrero en la provincia, Pedro Saracho, convocó a una protesta contra la llegada de los funcionarios nacionales y cuestionó el ajuste sobre jubilados y trabajadores estatales, según reprodujo el medio local El Ancasti.
La lógica política detrás del viaje
El movimiento hacia Catamarca y Santiago del Estero no es un caso aislado y forma parte de una estrategia más amplia de la Casa Rosada para sostener el vínculo con los mandatarios provinciales aliados o negociables, en un año donde el oficialismo necesita tanto votos en el Congreso como despliegue territorial.
El Gobierno, ante todo, mostró esta semana al menos buena voluntad en la negociación con los gobernadores en los próximos meses, y el acompañamiento en la gestión en ese sentido no es ajena a la construcción electoral que avanza inevitablemente a pasos agigantados a partir de este segundo semestre.

Por un lado, Jalil atraviesa un proceso de acercamiento al peronismo nacional: el riojano Ricardo Quintela adelantó que buscará tender puentes entre Jalil, el tucumano Osvaldo Jaldo y la conducción del PJ, tras una reunión esta semana con Sergio Massa, Máximo Kirchner y Axel Kicillof. “Los jinetes de la apocalipsis”, definió una alta fuente del núcleo libertario a El Cronista.
En el oficialismo no descartan que el mandatario catamarqueño quede más acotado en términos políticos hacia el año próximo ya que Jalil no competirá por la reelección y en LLA ven posible un giro de su espacio hacia el sector que responde a Cristina Fernández de Kirchner, con el intendente capitalino Gustavo Saadi como posible candidato a gobernador y con Lucía Corpacci como referencia para la renovación de una banca en el Senado.
Jalil es uno de los gobernadores del peronismo del Norte más cercanos a la Casa Rosada, pero siempre jugó independiente y en el Senado no aportó votos para el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. Sus aportes son clave para la construcción de votos en el Congreso del oficialismo.
Suárez, por su parte, responde políticamente al senador Gerardo Zamora, alineado con la conducción nacional del PJ. Ambos participaron esta semana de la denominada cumbre de unidad peronista realizada en Buenos Aires, un dato que la Casa Rosada no pasó por alto.
El viaje a Catamarca se suma a otro frente de diálogo con los gobernadores del norte argentino, donde la moneda de cambio es distinta: no una obra ya resuelta, sino una promesa incumplida. El miércoles pasado, nueve de los diez mandatarios que integran el Norte Grande se reunieron para reclamarle a Santilli el cumplimiento del régimen de subsidios para las llamadas “zonas cálidas”, comprometido a cambio del respaldo legislativo a la reforma de Zonas Frías.
Ese respaldo le permitió al oficialismo destrabar la media sanción en Diputados con el apoyo de San Juan, Tucumán, Salta, Corrientes, Misiones y Neuquén. Pero la iniciativa quedó congelada en el Senado, un freno que se profundizó tras la derrota que sufrió el Gobierno la semana pasada con la Ley de Tierras.

De concretarse, el encuentro con los gobernadores del norte se realizaría el próximo martes 18 de agosto, con la participación de Santilli, Caputo y la secretaria de Energía, María Tettamanti. Los mandatarios reclaman un instrumento que contemple las altas temperaturas de buena parte del año y la dependencia casi total de la electricidad ante la falta de infraestructura de gas en sus provincias.
La voluntad política del oficialismo respecto a Zonas Cálidas es la condición para destrabar Zonas Frías, y viceversa de parte de los gobernadores aliados. Leídos en conjunto, el gesto de Catamarca y la negociación pendiente con el Norte Grande muestran la misma estrategia con dos velocidades distintas: en un caso, una promesa ya cumplida que sirve de vidriera; en el otro, una deuda que condiciona el humor de los gobernadores del norte justo cuando la Rosada más necesita su respaldo legislativo y territorial.







