OPINIÓN

¿Moderación, radicalización o Ni Ni?

Esta columna comienza con un interrogante, ¿estamos ante un nuevo capitulo de la Argentina pendular que nació con la crisis del campo del año 2008 o ante el final de una larga década y de un modo de gestión de la política, la economía y lo social que no solo incluye los dos gobiernos de CFK sino también el de Mauricio Macri y esta primera mitad del de Alberto Fernandez?

En el kirchnerismo se señala a la derrota del año 2009 con Francisco De Narvaez como el nacimiento de aquel espacio político. Los signos de este natalicio fueron el conflicto con el campo, la Ley de medios y la Ley de matrimonio igualitario. De la concertación plural, con Julio Cobos como vicepresidente de Cristina y gran parte del radicalismo como aliado, al endurecimiento y la polarización como novedad del sistema político argentino bastaron solo dos años.

Pero este periodo no solo está caracterizado por la "grieta", como fue bautizada públicamente, sino también por un régimen de alta inflación, casi nulo crecimiento económico, déficit del gasto público pronunciado y aumento del endeudamiento externo, primero con acreedores privados y luego con el fondo monetario internacional. En términos políticos asistimos a una situación pendular con triunfos del Kirchnerismo y de la oposición cada dos años, con la excepción del año 2017, que hablan muy bien de la alternancia de nuestro sistema democrático pero poco dicen de la construcción de capacidades gubernamentales y de la posibilidad de que de allí surjan ciclos virtuosos de estabilidad y crecimiento.

En esta ocasión y luego del triunfo del año 2019 el Gobierno cae derrotado y pierde alrededor de 15 puntos de su caudal electoral. Pero en las situaciones precedentes, y más allá de las crisis, los gobiernos estaban caracterizados por liderazgos fuertes, primero CFK y luego Macri. No es el rasgo dominante hoy día. Los resultados de la elección definen de alguna manera las condiciones de posibilidad de la política: mayorías y minorías parlamentarias. Luego queda la distribución de poder al interior de cada coalición. Es allí donde cuesta imaginar cómo se resolverán las diferencias al interior del Frente de Todos. La complejidad del momento actual pasa justamente por las tensiones que lo atraviesan, en relación al liderazgo, rumbo del espacio y, sobre todo, del Gobierno. ¿Moderación, radicalización o Ni Ni? Las definiciones de la Vicepresidenta serán claves para comprender el futuro.

Pero más allá de ellos, este péndulo político marca el compás de una década perdida en términos económicos y sociales. Nuestro país se encuentra ante diversos senderos para salir de su laberinto. Por un lado continuar en este zig zag entre las coaliciones dominantes. También emergen las opciones más radicalizadas ideológicamente, encarnadas en las fuerzas liberal libertarias y las izquierdas trotskistas pero sin un peso electoral relevante a nivel nacional. Por último, la construcción de un nuevo pacto social y económico en donde los diferentes sectores construyan los consensos necesarios para edificar una senda de crecimiento que salde las deudas del país con sus ciudadanos.

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