La firma del Acuerdo sobre Comercio e Inversión Recíproca (ARTI) entre Estados Unidos y la Argentina, en febrero, no ha sido un evento aislado en la política exterior argentina, sino el pilar de una reconversión institucional mucho más amplia que la baja aranceles.

En ese sentido, recientemente se publicó en el Boletín Oficial la designación de Esteban Marzorati, es subsecretario de Comercio Exterior quien había asumido como co director en la Dirección General de Aduanas (DGA), como agregado comercial - aduanero en la Embajada de Argentina en EE.UU.

Junto con interpretar la letra chica del acuerdo para que la Argentina alcance beneficios arancelarios, tras el reves que le dio a Donald Trump la Corte en EE.UU., el nombramiento de Marzorati puede leerse en clave con dos artículos del ARTI que apuntan a la digitalización y modernización de la Aduana.

A propósito, un análisis detallado de Félix Minchilli Ravera, asesores en impuestos, comercio y logística, revela que el tratado no busca solo “vender más”, sino “operar distinto”.

OPRA

En este escenario, el nombramiento de Marzorati, de extrema confianza del Secretario de Producción Pablo Lavigne, el número dos de Luis Caputo en Economía, cobra una dimensión estratégica coincidió el especialista.

La “Aduana sin Papeles”

Minchilli Ravera pone el foco en los Artículos 1.22 y 1.24 del tratado y explica que la Argentina se ha comprometido a una reingeniería total de su flujo fronterizo. La implementación de soluciones tecnológicas para el procesamiento previo a la llegada no es un detalle menor; lo que equivale a la defunción del modelo de control físico exhaustivo y discrecional.

La aceptación de documentos electrónicos transferibles (como los conocimientos de embarque digitales) y la liberación automática de envíos de bajo riesgo —sin pasar por depósitos fiscales— atacan el costo logístico en su raíz.

En este punto, la figura del nuevo agregado comercial- aduanero puede resultar clave ya que como ex Director de Aduanas, entiende que el “cuello de botella” no es solo normativo, sino de sistemas.

Su misión en Washington puede enfocarse en alinear los protocolos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EE.UU. (CBP) con la modernización de lo que Minchilli denomina el “Ave Fénix” del sistema informático argentino, asegurando que los datos fluyan en tiempo real entre ambas jurisdicciones.

La Primavera Regulatoria

Uno de los puntos más disruptivos del análisis del especialsita que asesora a firmas globales y a la Camara de Comercio Exterior Santa Fe, es el compromiso con las Buenas Prácticas Regulatorias (Artículo 1.11, Anexo III).

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Fuente: Shutterstock
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Este apartado exige que el Estado argentino publique sus proyectos de reglamentación con antelación, realice consultas públicas y, fundamentalmente, utilice evidencia técnica y análisis de impacto regulatorio.

Para una administración pública acostumbrada a la resoluciones de última hora, esto representa una restricción externa de alta intensidad. Marzorati, desde su puesto en la embajada, tendrá la tarea de actuar como un radar: captar las prioridades regulatorias de las agencias estadounidenses y asegurar que la contraparte argentina cumpla con la transparencia exigida.

Es un compromiso con la institucionalidad predecible que, como señala Minchilli, es el verdadero imán para la inversión extranjera directa en sectores intensivos en capital.

Anatomía de los beneficios

El informe de Minchilli Ravera desglosa minuciosamente lo que Argentina gana en el mercado del norte, y es aquí donde la figura del nuevo agregado enfrentará sus mayores desafíos operativos.

  • El Schedule 2A: Al eximir a productos argentinos del arancel adicional de la Orden Ejecutiva 14257, se abre una ventana de competitividad para recursos minerales críticos e ingredientes farmacéuticos activos. Lo central es velar por que estos productos no enfrenten trabas administrativas indirectas bajo el pretexto de seguridad nacional en EE.UU.
  • El Schedule 2B y la Cuota Cárnica: El incremento de 80.000 toneladas métricas de carne bovina con arancel 0% es un hito. Sin embargo, Minchilli advierte que la interoperabilidad con sistemas como eCert es vital. Sin certificados sanitarios electrónicos que “hablen” el mismo idioma que los sistemas de control de EE.UU., la cuota corre el riesgo de quedar subutilizada por demoras en puerto. Aquí el diplomático argentino será el encargado de aceitar estos mecanismos de certificación electrónica entre el SENASA y el USDA.

El giro geopolítico

El análisis de Minchilli Ravera no elude la dimensión política. El Artículo 2.6 sobre propiedad intelectual, con énfasis en el entorno digital, alinea a la Argentina con los estándares de protección de innovación de EE.UU. Esto no es solo para proteger a Silicon Valley; es el marco necesario para que las empresas argentinas de servicios basados en el conocimiento puedan escalar globalmente con garantías jurídicas.

Además, la sección sobre Cooperación en Seguridad Económica es una señal inequívoca hacia Beijing. Al adoptar estándares estadounidenses en infraestructura de telecomunicaciones y seguridad de inversiones, Argentina se integra a un bloque que privilegia la trazabilidad sobre el costo bajo.

En este contexto, el ex subsecretario de Comercio Exterio puede actuar como un oficial de enlace en una red de comercio seguro, donde la Aduana deja de ser una oficina de recaudación para convertirse en un eslabón de la seguridad nacional y económica.

La inercia como riesgo

Aunque con optimismo, el analista lanza una advertencia necesaria: el éxito no está garantizado. La resistencia burocrática interna y la falta de inversión en infraestructura digital podrían convertir este tratado en “letra muerta”.

Presidencia

A priori, el nombramiento de Marzorati -que arribará a mediados de abril a Washington-, se presenta como antídoto contra esa inercia. Su presencia en Washington garantiza que haya un interlocutor técnico capaz de resolver las disputas operativas antes de que se conviertan en crisis diplomáticas.

Si Argentina logra cruzar el puente que Minchilli describe —de la discrecionalidad a la evidencia, del papel al bit—, este acuerdo será recordado como el momento en que el país finalmente decidió jugar en las grandes ligas del comercio global.