El presidente Javier Milei abrió el Congreso Americano de la Federación Internacional del Automóvil (FIA) en el Hotel Four Seasons de Buenos Aires. Ante dirigentes de clubes miembros de la entidad y su titular Mohammed Ben Sulayem el mandatario afirmó que el país reunió nuevamente los requisitos “económicos, institucionales y de infraestructura” que exigen las máximas categorías del automovilismo internacional, y dijo que la Argentina está en condiciones de volver a recibir a la Fórmula 1 y al Rally Mundial en sus calendarios.
“Queremos ver a Franco Colapinto en el país”, dijo Milei. Ben Sulayem tiene previsto recorrer el avance de las obras del Autódromo Oscar y Juan Gálvez este miércoles con el Gobierno de la Ciudad.

“Argentina tiene una historia extraordinaria en el deporte motor y una comunidad apasionada de fanáticos, competidores y voluntarios. Conversamos sobre cómo podemos construir sobre ese legado, crear nuevas oportunidades para la próxima generación y apoyar la ambición de Argentina de traer más automovilismo internacional al país”, dijo Ben Sulayem según destacó la FIA en un comunicado.
En ese marco, la entidad remarcó que “el deporte motor está profundamente arraigado en la cultura del país, desde Juan Manuel Fangio, cinco veces campeón mundial de Fórmula 1 de la FIA, hasta el actual piloto de Fórmula 1 Franco Colapinto”, además de la escena nacional de las categorías de turismo, rally, karting y monoplazas.
Por otra parte, hay un punto del negocio que también destacó la organización: “Argentina es uno de los mercados de movilidad más significativos de Latinoamérica, con más de 15 millones de vehículos, una extensa red vial y una importante industria automotriz nacional”.
El debate por el estado de las rutas
“Hoy los recibimos con las rutas más abiertas que nunca”, aseguró Milei ante los dirigentes de la FIA, y sostuvo que “una ruta en buen estado, bien señalizada y con banquinas adecuadas salva tantas vidas como un auto seguro”. El Presidente remarcó el plan de concesión de corredores viales al sector privado, donde se licitaron más de 9.000 km de rutas, que estarán en obra desde octubre, y que próximamente licitará entre 6.000 y 12.000 km adicionales.
Desde el sector privado productivo, en tanto, reclaman por el mal estado de los caminos, que complican y encarecen la logística. El Gobierno nacional también traspasó algunas rutas esenciales a las provincias, como el caso de la RN 151 que estará bajo la órbita de Río Negro por el impacto que tiene en Vaca Muerta.
Un informe sobre el sistema de rutas nacionales realizado por la Federación del Personal de Vialidad Nacional (Fepevina) a julio de este año plantea que hay un “desmantelamiento institucional” y advierte que la Dirección Nacional de Vialidad (DNV) atraviesa “el proceso de vaciamiento más grave en sus 93 años de historia”.

Según el propio relevamiento de la DNV, del total de la red nacional efectivamente medida, el 58% está en estado malo o regular y solo el 42% en estado bueno. El problema, señala Fepevina, es que la mitad de la red no tiene mediciones vigentes, por lo que “la situación real puede ser peor que la informada”. Con sus propios recorridos, el gremio estima que más del 70% de las rutas nacionales se encuentran hoy en estado regular a malo.
El deterioro tiene, además, un correlato directo en la siniestralidad. Según datos preliminares de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) citados en el informe, en 2025 se registraron 3.255 siniestros con 4.060 víctimas fatales, con un costo económico estimado en más de USD 7.000 millones anuales. La velocidad media de circulación, apunta el documento, cayó a 60 km/h por el mal estado del pavimento.
Motosierra en las rutas nacionales
El informe cruza esos datos con la ejecución presupuestaria de la DNV al 31 de julio de 2026. El presupuesto total del organismo para este año es de $ 776.756 millones, pero al cierre de julio solo se había devengado el 32,6% y pagado el 29,8%, pese a que ya había transcurrido el 58,3% del calendario anual.
El capítulo de Bienes de Uso —es decir, las obras viales propiamente dichas— sufrió un recorte del 24,8% respecto del crédito inicial, y de lo que quedó disponible solo se ejecutó un 35,5%.

Dos programas quedaron directamente en cero: el Programa 48 (Obras de Seguridad en Rutas Nacionales) y el Programa 52 (Mantenimiento y Reparación de Obras, es decir puentes y alcantarillas), que en conjunto representaban $ 34.138 millones y no registran, según el informe, “ni un peso devengado después de siete meses completos”.
El informe también apunta al destino del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL), que por ley debe destinar un 14,29% de lo recaudado a obras viales a través del sistema SISVIAL. Entre enero y julio de 2026, la recaudación del ICL alcanzó $ 3,8 billones, pero solo el 2,59% —unos $ 99.572 millones— se aplicó efectivamente a obras en rutas nacionales.
Según los cálculos de la Federación, la diferencia entre lo recaudado y lo invertido entre 2024 y el primer semestre de 2026 supera los $ 831.000 millones, un monto que —sostiene el gremio— habría alcanzado para rehabilitar 3000 km de rutas en mal estado y mantener otros 22.000 km adicionales.



