La vida política después de pasar por la Presidencia de la Nación siempre fue un desafío para dirigentes que rara vez eligen el retiro voluntario y que, al menos en Argentina, suelen sentirse tentados a volver.
Desde hace algunos meses, el PRO puso en marcha su estrategia para volver a tener candidatos propios en 2027, enfriando el entendimiento electoral que mantuvo con La Libertad Avanza en 2025, por ejemplo en la provincia de Buenos Aires. Ese plan tiene, entre las cartas que se barajan, una potencial candidatura presidencial de Mauricio Macri.
En los últimos días hubo cruces alrededor de esa estrategia. El oficialismo señala al PRO por facilitar una hipotética victoria del peronismo, algo que ese partido niega.
Pero, más allá de la controversia política, si se observan los antecedentes históricos de expresidentes que intentaron volver a las urnas, el pronóstico para Macri no parece especialmente alentador.
La dificultad histórica de volver al poder
Existen dos casos de dirigentes que, después de haber dejado la primera magistratura, buscaron competir nuevamente para recuperar el sillón de Rivadavia. El primero fue Carlos Menem, quien terminó su segundo mandato en 1999 y se presentó como candidato en 2003.
En aquella elección, el riojano fue el más votado en primera vuelta, pero decidió no competir en el balotaje frente a Néstor Kirchner. Luego fue electo senador nacional por la minoría en dos oportunidades y también candidato a gobernador de La Rioja, aunque tampoco consiguió volver al poder ejecutivo.
El otro caso fue el de Eduardo Duhalde, quien había llegado a la Casa Rosada el 1° de enero de 2002 a través de la Asamblea Legislativa que intentó encaminar la crisis política de diciembre de 2001. El dirigente de Lomas de Zamora buscó volver en 2011, cuando terminó en cuarto lugar con menos del 6% de los votos.
Cristina Fernández de Kirchner nunca volvió a competir directamente por la Presidencia, pero sí fue la principal armadora de la fórmula del Frente de Todos en 2019. Lo hizo a través de un video en el que confirmó haberle “pedido” a Alberto Fernández que encabezara la candidatura presidencial. Ese experimento resultó exitoso en términos electorales.
Previamente, Cristina había sido candidata a senadora nacional por la provincia de Buenos Aires en 2017, elección en la que salió segunda. Desde el kirchnerismo agregan que también había anunciado su intención de competir en 2025, apenas dos semanas antes de que se confirmara la condena en la causa Vialidad.

Los casos que terminaron en derrota
Néstor Kirchner tampoco consiguió triunfar cuando se presentó en 2009 como candidato a diputado por la provincia de Buenos Aires. En aquellos comicios, marcados por la crisis del campo y la gripe A, el santacruceño fue derrotado por Francisco de Narváez y su recordada campaña del “Alica-Alicate”.
Raúl Alfonsín, por su parte, terminó su presidencia en 1989 con un fuerte desgaste de imagen. Aun así, la Unión Cívica Radical siguió siendo un polo de poder que le permitió negociar la reforma constitucional de 1994. Fue electo convencional constituyente y más tarde, en 2001, senador nacional por la minoría en medio del llamado “voto bronca”.
Descontando a los mandatarios efímeros de diciembre de 2001 y a Federico Pinedo ,quien ocupó la Presidencia durante apenas 12 horas en 2015, sólo quedan otros dos nombres en la lista de expresidentes recientes.
El primero es Fernando de la Rúa, quien después de la crisis que lo expulsó de la Casa Rosada nunca volvió al ruedo electoral. El otro es Alberto Fernández, que continúa presente en la esfera pública, aunque hasta ahora no manifestó voluntad de volver a competir.
Los antecedentes estadísticos aparecen poco favorables para lo que podría buscar Mauricio Macri.
Descontando el triunfo de Menem en primera vuelta de 2003 —que no se tradujo en una revalidación electoral—, en nueve intentos de regreso sólo hubo una experiencia verdaderamente exitosa: la construcción política de Cristina Kirchner en la fórmula presidencial de 2019.
Cierto es que las rachas están para romperse. Algunas, como la maldición que impide a los gobernadores de la Provincia llegar a la Rosada, tiene más de un siglo. Habrá que ver si Macri puede romper con el destierro electoral que parece pesar sobre quienes han llevado la banda presidencial sobre el pecho.



