Poli habló ante Macri en el Tedeum sobre pobreza, 'Zaqueo' e impuestos

El arzobispo de Buenos Aires dio un fuerte mensaje sobre la situación social ante Macri en el Tedeum por el 25 de Mayo. Qué dijo sobre los impuestos.

 

 

El arzobispo de Buenos Aires, Mario Poli, habló en su homilía del Tedeum sobre la responsabilidad del Estado frente a sus habitantes y advirtió que "la indiferencia de los ricos hacia los pobres no pasa inadvertida a los ojos de Dios". Mencionó también el tema impuestos, la distribución de la riqueza y criticó las "recetas prometeicas".

El tradicional Tedeum en la Catedral metropolitana por el 25 de Mayo contó con la presencia del presidente Mauricio Macri, su esposa Juliana Awada y el gabinete nacional.

"El título de esta homilía es parte del preámbulo de la Constitución: 'Invocando la protección de Dios, fuente de toda razón de Justicia'", adelantó el arzobispo -sucesor de Bergoglio en esa Catedral- al inicio de su mensaje.

En realidad, esa parte de la ceremonia religiosa comenzó con la lectura de un pasaje de la Biblia que relata del encuentro de Jesús en la ciudad de Jericó con un personaje llamado Zaqueo, que era un hombre rico y jefe de los Publicanos, dedicado a recaudar impuestos para el imperio Romano.

"Era visto como un oficio despreciable -explicó Poli- ya que el dinero iba a parar a las arcas romanas, pero además reteniendo una parte para sí". "Quienes hacían esa actividad lo hacían sin patriotismo, sin religión y eran considerados pecadores", detalló.

"Pero Jesús pidió ir a la casa de Zaqueo, se invitó él mismo, porque consideró que en esa casa había algo que salvar, porque Zaqueo era también hijo de Abraham y merecía su protección".

También explicó entonces que Zaqueo no tenía a un lado su conciencia, que pensó en los pobres decidió compartir la mitad de su riqueza y devolver el cuádruple de lo que había perjudicado. "Con la visita de Jesús tuvo un nuevo horizonte en su vida", dijo Poli.

Tras esa historia, el arzobispo alertó entonces que "la indiferencia de los ricos hacia los pobres no pasa inadvertida a los ojos de Dios".

Sostuvo que el "el primer deber del Estado es cuidar la vida de sus habitantes". Criticó las "recetas prometeicas" y consideró que el pueblo argentino, tras sucesivas crisis, "todo lo toleró confiando en una justicia distributiva largamente esperada".

"Siempre pensó que la Nación tiene destino", ponderó.

Por otro lado, defendió su posición contra el aborto al considerar "la defensa de la vida del inocente que no ha nacido", como también del que ha nacido "y vive en la pobreza".

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