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Los libros-encuesta y el otro partido que puede interrumpir Brasil

Ahora que se acercan las elecciones y está difícil creerle a las encuestas, tal vez haya que empezar a buscar indicadores más creativos para anticipar el humor social y tal vez hasta las preferencias de los votantes. Además, si la pegamos, inventamos un índice y a yirar por conferencias disruptivas. Por ejemplo: ventas de libros ligados a la economía. Una mirada de lo que más salió en 2020 según el ranking público de librería Cúspide, uno de los que están más a mano on line, algo nos adelantaba.

Durante varias semanas del 2020 estuvo primero en ventas Pandenomics, del economista ultraliberal Javier Milei, una de las supuestas revelaciones en la previa de las primarias con un discurso antipolítica y extremo que se canta con el tono de Chizzo de La Renga aunque el contenido sea más del palo de Iorio de Almafuerte. En su texto, negaba la gravedad del coronavirus y aseguraba que el mundo se había vuelto loco sacrificando actividad económica cuando en términos relativos -consideraba- se habían producido pocos muertos en todo el planeta.

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En esos mismos días de lo peor de las restricciones sanitarias, otro libro que punteó y ligó varias ediciones fue "Argentina primero", del ex presidente del Banco Central, Martín Redrado, que resumía una serie de ideas generales sobre hacia dónde rumbear por el país. 

Se trata de un trabajo que se ha vuelto a revisar ahora en algunos despachos del poder mientras su nombre empieza a aparecer ya no sólo en las crónicas del corazón sino también en los papers de los mercados financieros donde lo ven, por esa increíble capacidad de reciclado del Golden Boy de los 90, en uno de los que competiría con la vicejefa de gabinete, Cecilia Todesca Bocco, para un eventual reemplazo del ministro de Economía, Martín Guzmán.

Pueden ser habladurías de bancos gringos, pero cada vez que el jefe de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, mete discurso de política económica, Redrado avanza un par de casilleros. El día del lanzamiento de los candidatos del oficialismo -revisen ese mensaje- el tigrense habló de dar señales al campo y a la producción, y de bajar costos laborales. 

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La semana pasada, aunque lo vistió de respuesta a dichos destituyentes de Mauricio Macri, soltó la idea de una mesa con la oposición para dialogar sobre el futuro "desde el 11 de diciembre". Relanzamiento del gobierno y acuerdismo, ¿sos vos? Si llega a aterrizar Redrado, nadie me baja de la tesis que une relación de venta de ejemplares con influencia futura. Agárrenme, eh.

Casi como detalle, durante algunos días del 2020 también se metió entre los diez más vendidos de Cúspide en este caso la novela "Vivir se escribe en presente", del heredero outsider de los laboratorios Alejandro Roemmers. Un libro donde un empresario ¿ficticio? un poco se arrepiente de cómo ganó la plata y protagoniza una historia con largas charlas con un periodista novato en su mega estancia onda Joe Lewis en la Patagonia. 

Medio de costado, alguno podrá ver ahí un anticipo de toda la corriente de ejecutivos más comprometidos por la fuerza de los impuestos con el devenir de la humanidad donde viven. Además, con eso de "vivir se escribe en presente", tal vez Roemmers hasta puede explicar por qué se mandó a invertir casi sin mirar en una producción audiovisual en España donde le prometieron su "Game of Thrones" y hoy está en juicio porque puso casi US$ 40 millones y apenas le devolvieron un trailer de 3 minutos, como se está revelando en la llamada Operación Titella.

Sin jogo bonito

Mientras tanto, no hay publicación que permita anticipar ni cómo van a salir los comicios de este año ni mucho menos cómo será la economía de los próximos, donde el pronóstico de posible estallido le da paso al de larga agonía. El espejo retrovisor asusta, tras el crecimiento agotado y con fórceps que había dejado la gestión de Cristina Kirchner y el palazo tremendo del experimento de Macri. Y aparecen algunos indicios de cómo puede jugarnos el mundo mientras tratamos de salir de la rueda del hamster de nuestros problemas de siempre.

En ese espejo, la cosa empieza a complicarse acá cerca, en Brasil. Nuestro principal socio comercial puede interrumpirnos el partido de la reactivación cuando apenas llevamos cinco minutos desde el pitazo inicial, por ponerlo en términos fáciles de entender.

"Lo que miramos con mucha preocupación es lo que pasa en Brasil", dice uno de los principales industriales argentinos que, como muchos otros, tiene buena parte de su producción destinada al mercado de acá al lado. En especial, mira con inquietud algo que dicho así ojalá sea una exageración: qué puede pasar con la suerte argentina si en la democracia más grande de Sudamérica Jair Bolsonaro se vuelve loco y liquida las instituciones básicas o en el futuro desconoce las elecciones de 2022 apoyado en las fuerzas armadas.

No se trata únicamente de un temor genuino por el devenir político de una región donde los sistemas en los que la gente vota y se respeta lo que se vota se van cayendo o quedando muy amenazados. Su mirada es estrictamente comercial. "Brasil ya dijo que quiere abrir el Mercosur, así que tranquilamente puede dejarnos de lado como socio estratégico y esto puede acelerarse con un choque institucional", afirma el accionista con apellido de establishment. 

El martes el diario Folha do Sao Paulo tuvo casi todo el día, ahí arriba en su portal on line, el editorial que rezaba: "Ninguna foto de un acto podrá quitar el apoyo mayoritario de Brasil a la democracia".

El cuiqui político se potencia con los datos de freno de la actividad económica que mostró el país vecino en el segundo trimestre, que las autoridades locales atribuyeron al rebrote del Covid. Pero también hay preguntas sobre el impacto que puede tener una eventual mayor suba de tasas de interés si la inflación continúa yendo por arriba de las previsiones del ministro Paulo Guedes, una especie de Milei con poder, dicho sea de paso.

Unicornios tabú

Como sea, gobierno y empresarios caminan estos días de rosca electoral y recuperación modesta con una bipolaridad difícil de seguir. ¿Cuál es el tipo de relación que se propone desde el oficialismo? Con el campo, los cruces que genera el freno a las exportaciones de carne conviven con un ministro del Interior, Wado de Pedro, que el jueves pasado sorprendió en una reunión con autoridades de la multinacional Syngenta al mostrar todo lo que entiende de semillas, el problema de la "bolsa blanca" y al comprometerse a avanzar con una ley que regule la propiedad intelectual para desarrollar una industria nueva en ese palo.

¿Y con los industriales? ¿Cómo es el ida y vuelta? ¿La cosa está tan mal como mostraron los festejos del Día de la Industria sin ninguna primera figura del Poder Ejecutivo en el acto de la Unión Industrial Argentina que copó el uno de Techint, Paolo Rocca, con bajada de línea de más iniciativa privada y menos empleo estatal? ¿O hay que guiarse por el incremento de la producción de la acerera del holding de la mano del impulso oficial a la construcción y el consumo de durables? ¿O hay que mirar el mayor ritmo de inversión de la petrolera de la T de la mano de un Estado que le sostiene los fondos que le corresponden del régimen que legó la era de Juan José Aranguren?

Se trata de interrogantes que todos prometen que se irán resolviendo en ese gaseoso borde entre lo que se dice para la tribuna y lo que se gestiona para que para que un sector se desarrolle o, más ampliamente, para que una política funcione que es lo que vendría haciendo falta.

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Es interesante alguna vez ver por ejemplo las distintas líneas de pensamiento que conviven en el Frente de Todos cuando alguien ve que aparecen nuevos unicornios, estas compañías tecnológicas que logran financiamiento jugoso y el mercado dice que valen más de US$1000 millones. O cada vez que Marcos Galperín tuitea que salen a tomar cientos de personas en el país para Mercado Libre. Hay consultas. ¿Se retuitea? ¿Se puede mostrar como un logro del gobierno? ¿O las bases te pueden tildar de blando-macrista-gil-cipayo? Si te facturan cuando una empresa se va, ¿por qué no sacar pecho cuando una firma crece "aunque sea de ellos"? Es el debate en el loco mundo en el que a veces estamos.

Pero cerremos con otro libro, para sostener la tesis de que cuentan mejor la historia caliente, a ver si nos salvamos. Está a punto de salir un trabajo imperdible de la economista Marina Dal Poggetto y Daniel Kerner, el director de Eurasia Group para América Latina. En la tapa se ve una caricatura de un barco con dos timones, en uno Macri y en el otro Cristina Kirchner. En el medio, rema con esfuerzo Alberto Fernández. El título y la bajada resumen cómo estamos y cuál es el ciclo que hay que romper.

Se llama "Tiempo perdido. La herencia, el manejo de la herencia y el manejo de la herencia de la herencia".

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