Los gobernadores insisten con suspender las PASO este año

Después de que el salteño Saenz desdoblara sus comicios, algo que amenaza con extenderse a otras provincias, junto a otros 9 mandatarios norteños le pidieron al Presidente que no haya primarias 2021

Como si fuera el Cuento de la buena pipa, el pedido de los gobernadores a Alberto Fernández de suspender las PASO 2021 parece que se repetirá, como mínimo, hasta marzo, al borde del inicio del calendario electoral y sin más tiempo para cualquier retoque. Esta vez, fueron diez gobernadores norteños los que, al recibir al Presidente en la riojana Chilecito, se unieron para reiterarle la idea de la suspensión.

A diferencia del pedido de diciembre, cuando se materializó un proyecto de ley del diputado todista diputado Pablo Yedlin, a sugerencia presidencial, si bien quedó archivado, esta vez hay una advertencia en el aire. Sentado en la misma mesa estaba el salteño Gustavo Sáenz, que justo el día anterior había decretado el desdoblamiento de los comicios provinciales.

El más massista de los gobernadores detrás del chubutense Mariano Arcioni, había acompañado el primer reclamo por el fin de las primarias, fijadas para el 8 de agosto, por "cuestiones sanitarias", obvio, en referencia a la pandemia de coronavirus cuando aún la vacuna no había arribado. Con el desinterés en la propuesta del kirchnerismo, más precisamente de Cristina Fernández de Kirchner, el salteño salió del laberinto por arriba. Ironía mediante, adelantó las legislativas locales para el 4 de julio, en pleno invierno.

La novedad del decreto cayó mal en la Casa Rosada, donde lo analizaron como parte de la interna doméstica del Frente de Todos en la provincia. Más allá de eso, sin que tuvieran que exteriorizarlo con palabras, la posibilidad de que sus pares puedan imitarlo es una espada de Damocles.

Sin embargo, apostando que no lo harán la provincia de Buenos Aires y Santa Fe, en el ministerio del Interior de Eduardo "Wado" de Pedro, no creen que será un atajo generalizado en el resto del país.

Fernández escuchó el pedido, que trasciende lo partidario, si bien el Juntos por el Cambio del llano se opone, de boca del salteño, de Ricardo Quintela (La Rioja), Raúl Jalil (Catamarca), Jorge Capitanich (Chaco), Gustavo Valdés (Corrientes), Gildo Insfrán (Formosa), Gerardo Morales (Jujuy) y Juan Manzur (Tucumán). También estaban los vicegobernadores Carlos Arce (Misiones) y Carlos Silva Neder (Santiago del Estero).

¿Qué respondió Fernández? Lo mismo que hace dos meses atrás: que debe haber un "consenso amplio". Ergo, el tema debe tratarse (y votarse) en el Congreso. Es la única forma de romper la regla no escrita que, en años de elecciones, no se modifican las leyes electorales.

Hay confianza en los gobernadores: creen que entre febrero y marzo, el Jefe de Estado podría darle un impulso a suspender una política electoral que surgió del entonces despacho de Florencio Randazzo, a pedido de Néstor Kirchner, tras perder en 2009.

En la Casa Rosada siempre se fijaron marzo como eventual punto de inflexión, mientras aún estaban diagramando el calendario de vacunación. "Toda la población debe estar vacunada", opinan los más extremistas del protocolo electoral sanitario. Otros, en el propio oficialismo, apelan a recientes experiencias internacionales que, mejor o un poco peor, pudieron cumplir con su calendario electoral incluso en el 2020.

Factibles pero con más presupuesto. Así consideran en la Cámara Electoral que serán los comicios. Como prólogo a lo que será un pedido de reforzar su presupuesto (desde elementos sanitarios como alcohol hasta más lugares de votación para evitar aglomeraciones), el tribunal le pidió días atrás al Gobierno que el personal afectado a la elección tenga prioridad para recibir la vacuna.


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