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Los turistas que viajan a Brasil, Chile y Uruguay descubren que la Argentina tiene los precios más caros de la región en muchos productos. Pero hay, al menos, una fuerte excepción: los combustibles.

El litro de nafta súper se ubica en torno a u$s 1,08, mientras que el premium merodea una zona de u$s 1,24-u$s 1,28. En cualquiera de los casos, el despacho local es más barato que cruzando dos de las tres fronteras.

Precios de surtidores en Argentina
Precios de surtidores en Argentina

El litro de nafta promedia el u$s 1,40 en Chile y no baja de u$s 1,70 en Uruguay. En Brasil, promedia el u$s 1,15, un valor similar en Argentina.

Entre enero de 2018 y diciembre de 2025, los precios de los combustibles subieron menos que la inflación, según un estudio del consultor Nicolas Taiariol, que tomó como base de datos los precios publicados en surtidores.com.ar

El precio de nafta súper pasó de $ 23,57 en enero de 2018 a $ 1564 en diciembre de 2025. Es una suba de 6553% en ocho años. En tanto, la variedad premium escaló de $ 27,33 (en 2018) a $ 1799, una suba de 6483%. En el mismo período, el gasoil subió de $ 20,79 a $ 1570, con un 7452% de suba.

En el mismo período estudiado (enero 2018-diciembre 2025), el dólar trepó de $ 19 a $ 1451, con una suba de 7525%.

Es decir que las dos variedades de la nafta (gasoil y premium) subieron menos que el billete estadounidense.

Ciclos de los precios

Los importes de los combustibles se mantuvieron relativamente “estables” hasta 2022, para luego atravesar un período de volatilidad.

Entre 2018 y 2022, el promedio de la nafta súper se ubicó en u$s 0,85 por litro, mientras que la premium orilló los u$s 0,99 y el gasoil anduvo por los u$s 0,77 el litro.

Entre 2023 y 2024 hubo una caída de los precios en dólares como consecuencia de la devaluación, que fue “más rápida que los ajustes de precios”, según describe Taiariol, de amplia experiencia en el sector, y más de 10 años con puestos en la secretaría de Energía.

Un análisis detallado de 2025 permite ver que los precios se estabilizaron y acompañaron la evolución del dólar. El litro de nafta súper arrancó enero a u$s 1,08, mientras que terminó el año en el mismo importe. Fue muy estable.

En el caso de la nafta “premium”, en enero estaba a u$s 1,33 y en diciembre descendió a u$s 1,24. También hubo una leve baja del gasoil, de u$s 1,09 a u$s 1,08.

“Los precios se mantuvieron relativamente estables durante 2025. Esto sugiere que los ajustes en pesos siguieron aproximadamente la devaluación del tipo de cambio oficial”, observa Nicolas Taiariol

Estabilidad tras los saltos

Los años anteriores fueron más complejos. El 2024 llegó caracterizado por un ajuste brusco en el tipo de cambio que tuvo lugar en diciembre de 2023. De esa forma, los precios se duplicaron en un mes. “En 2024, el aumento acumulado fue del 58% en pesos, pero en dólares cayeron un 15% (atraso cambiario)”, describe.

En 2025 hubo una recuperación del valor en dólares más ajustes por la inflación interna. De todas formas, quedaron lejos de Uruguay (u$s 1,70) y Chile (u$s 1,40).

Hubo “factores geopolíticos y locales que incidieron en 2025″, puntualiza Nicolas Taiariol.

La devaluación del peso frente al dólar fue controlada. El tipo de cambio oficial aumentó un 39% en 2025, y eso fue similar al aumento de precios de los combustibles en pesos.

La política fue alinear los precios internos con la devaluación.

“Hay financiamiento o subsidio cuando la brecha cambiaria es muy alta (el dólar paralelo es muy superior al oficial) y eso implica subsidio implícito a los combustibles. Con los precios del crudo moderados en 2025, no presionaron al alza en términos reales”, señala.

Hubo ajustes en los surtidores post eleccciones que coronaron al 2025 como un año de normalización. “Los precios en pesos siguieron la devaluación oficial, manteniendo el valor en dólares estable en torno a u$s 1,05-u$s 1.10/ por litro, un nivel bajo comparado internacionalmente. La tendencia refleja una política de ajuste gradual en un contexto de alta inflación y control cambiario”, explica Taiariol

“Hacia 2026, el mayor riesgo es una corrección brusca del tipo de cambio real que lleve los precios en dólares a niveles de mercado, impactando la competitividad y el poder adquisitivo”, destaca el consultor, con más de una década de experiencia en la secretaría de Energia.