Las razones por las que la ANSeS asegura que los jubilados 'salen ganando' con la nueva fórmula

El ente previsional dejó entrever que los retirados tendrá en 2021 un ingreso "acorde a la realidad económica del momento". De aprobarse, haberes y pensiones subirían en marzo cinco puntos más que con la movilidad aprobada en el gobierno de Macri.

A pesar de eliminar la garantía de no depreciarse frente a una inflación que los privados ven en 2021 orillando el 50%, el Gobierno asegura que la fórmula de movilidad jubilatoria no afectará los ingresos de los jubilados, pensionados y beneficiarios de otros beneficios previsionales, siempre y cuando se esté hablando de un contexto de expansión económica.

En la noche del lunes, el ministerio de Economía dio a conocer los principales fundamentos de la ecuación que se aplicaría sobre los haberes a partir de marzo próximo, si el Congreso de la Nación le da lugar. Ese aumento se definirá tomando en cuenta las variaciones de los salarios formales, de acuerdo a la remuneración promedio sujeta a aportes (Ripte) y la evolución interanual de la recaudación tributaria del semestre.

En septiembre,  cuando corresponde la segunda actualización anual, se aplicará dicha fórmula, o bien la variación de la recaudación acumulada de ANSeS de los últimos 12 meses, con un 3% de incremento, y dividida por la cantidad de beneficios. Se aplicará el beneficio que resulte en menos erogación para el organismo.

La fórmula oficialista asume que los haberes se moverán al ritmo de los salarios del sector formal y que éstos, en tanto, le ganarán a la evolución de los precios. Sin embargo, este año la depreciación de los salarios es notoria y supera los 7 puntos, considerando que la variación año contra año de los sueldos registrados fue en agosto del 33%, contra una inflación acumulada del 40,7% en igual período, según datos de Indec.

La directora ejecutiva de ANSeS, Fernanda Raverta, esquivó el martes discutir un eventual retraso de los haberes durante 2021 y, por el contrario, sopesó que la comisión de especialistas que discutió el proyecto coincidió en ajustar los beneficios pagados desde el organismo según el ritmo de los salarios, y atendiendo el nivel de recaudación como una forma de evitar el desfinanciamiento del sistema previsional.

Raverta aseguró que, en una economía que crece, "haremos acompañar los haberes de los jubilados según el crecimiento de los salarios y la recaudación", y evocó la fórmula vigente entre 2009 y 2017, que acabó con años de discrecionalidad de los aumentos dados por decreto por Eduardo Duhalde, Néstor Kirchner, y Cristina Kirchner, tras el congelamiento al que se vieron afectadas durante las gestiones de Carlos Menem y Fernando De la Rúa.

 

Siguiendo las proyecciones del Presupuesto 2021, en el Gobierno estiman que los haberes jubilatorios crecerán el próximo año 32,2%, con una suba inicial del 11,9% en marzo que le ganaría en más de 5 puntos a la fórmula votada en el macrismo (daría 6,8%), y otro 18,2% en septiembre, que superaría los ajustes trimestrales de la polinómica dejada en desuso de 7,4%, 6,8% y 6,8%.

Bajo esos supuestos, esta fórmula mejoraría los haberes 1,3% que bajo el anterior régimen, y es 3,2% superior a la inflación oficial proyectada (29%), que muy lejos está del 48,9% de las consultoras privadas relevadas por el Banco Central.

El foco, puesto en el equilibrio fiscal 

De acuerdo al Gobierno, la fórmula de movilidad presentada toma en cuenta los principales argumentos presentados por los expertos y busca consolidar un acuerdo de largo plazo sobre la sostenibilidad del sistema previsional, siendo que en julio la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) advirtió un inminente colapso de no haber modificaciones.

El oficialismo sostiene que este proyecto dará "equilibrio" en función de las fuentes y dinámicas de financiamiento. Siguiendo el principio de suficiencia, esta fórmula garantizaría que, en momentos de crecimiento, los beneficiarios se vean favorecidos por el aumento de los salarios y la recaudación por sobre la inflación. Pero nada dice de su evolución en caso de retracción en los recursos, y otros elementos a atender en 2021, como el descongelamiento de tarifas y la reducción de subsidios.

La fórmula oficialista asume que los haberes se moverán al ritmo de los salarios del sector formal y que éstos, en tanto, le ganarán a la evolución de los precios. Sin embargo, este año la depreciación de los salarios es notoria y supera los 7 puntos, considerando que la variación año contra año de los sueldos registrados fue en agosto del 33%, contra una inflación acumulada del 40,7% en igual período, según datos de Indec.

En comparación con la fórmula suspendida, aprobada durante la gestión del expresidente Mauricio Macri, y la anterior a esa, sellada en el primer mandato de Cristina Kirchner, este proyecto recudirá el "rezago" para el cálculo de la ecuación a solo tres meses. Eso generará que la movilidad sea "más acorde a la realidad económica del momento".

Otra modificación que se le aplicará es que, para el cálculo de la variación de los salarios, ya no se toma la comparación entre el Índice de Salarios del Indec, sino el Ripte, que elabora la cartera de Trabajo, por considerar que este último "es más transparente". Así las cosas, se quita del cálculo el movimiento de los salarios informales y de los empleados públicos, y se le da prominencia a los acuerdos que resuelvan entre privados.

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