Tras la escalada de tensiones que derivó en la ausencia de los principales miembros del gabinete del Gobierno Nacional, la industria conmemoró su día en el conurbano bonaerense
El presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, expuso ante el universo industrial desde la planta de Laboratorio Elea en la localidad bonaerense de Polvorines.
El dirigente pidió “dejar atrás las descalificaciones y agresiones hacia quienes producen. El respeto tiene que ser parte fundamental de la convivencia democrática”.
“La industria no le quita nada a ningún otro sector para crecer. Crea valor nuevo y genera riqueza”, sostuvo el dirigente industrial. “Alrededor de cada empresa se construye un ecosistema, un engranaje de proveedores, científicos, universidades. El conocimiento se construye en el tiempo, y es un capital que no aparece en los balances”, agregó.
“Esto es la economía real”, destacó y agregó: “La economía no puede medirse solamente por la inflación”.
Rappallini también criticó al “modelo anterior”, que no generó las condiciones para que el sector privado invierta, y criticó la intervención estatal: “Cada vez se necesitaban más recursos, y así llegamos a ser los campeones mundiales de la presión fiscal, con una carga del 56%”.
También sostuvo que se deterioró la competitividad de los que producen, entre impuestos, regulaciones, infraestructura deficiente, cambio de reglas y de precios.
De esta manera, el cambio de modelo para la industria representó un triple desafío: “recuperar actividad, adaptarse a una competencia internacional mucho más agresiva y reducir los costos internos que todavía limitan nuestra competitividad”.
Un puente
La apertura importadora fue eje central del discurso: “La industria le está poniendo el hombro a la estabilización”.
En ese marco, el dirigente pidió un “puente” para recuperar la actividad durante esta etapa de estabilización, con un plan con siete ejes principales.
Primero, la recuperación de la actividad y el crédito. “La microeconomía también construye la macroeconomía. Cuando cae la actividad, se pierde empleo, se debilita el consumo y se destruye tejido empresario y capacidad productiva”, apuntó el dirigente.
En segundo lugar, la competitividad y el costo argentino. La UIA propuso un “Pacto fiscal industrial federal para la competitividad, que comprometa un camino gradual de reducción de la carga fiscal sobre la producción”.
En tercer lugar, ubicó la competencia desleal. “No hay competencia cuando algunos producen cumpliendo todas las reglas y otros lo hacen fuera de ellas”.
En este sentido, destacó que hay países que subsidian su producción, de la mano de prácticas de dumping. “Las principales economías están tomando medidas para defender sus mercados y evitar la destrucción de sus capacidades productivas”, agregó Rappallini, quien sumó al listado de dificultades al contrabando.
En cuarto lugar, planteó la necesidad de “garantizar abastecimiento, infraestructura y energía a precios competitivos en todo el territorio nacional”, y repasó las marcadas subas en las tarifas que tuvieron las pymes durante el invierno.
Además, reveló que pidieron que se aplique algún mecanismo de acompañamiento para amortiguar el impacto facilitando el financiamiento. “Seguimos aguardando una respuesta que permita a las empresas no poner en riesgo su actividad”.
Como quinto ítem, pidió atender las situaciones de morosidad de las empresas con la refinanciación de las deudas, así como la suspensión de embargos y acelerar la devolución de saldos a favor.
En materia de infraestructura, repasó diversos faltantes, desde rutas hasta la energía, que suman al “costo argentino”. Por último, pidió limitar los juicios laborales para no afectar la inversión y generación de empleo.
“La industria tiene que formar parte del desarrollo argentino”, concluyó el dirigente.
Nueva locación
La elección de la planta no fue casual. Isaias Drajer, presidente de Elea, destacó que la compañía tiene más de 85 años de trayectoria y la combinación de escala industrial, ciencia e innovación. La empresa exporta a 40 países y cuenta con más de 1400 colaboradores.
El presidente de la compañía se sumó al reclamo de Rappalini y destacó el impacto que generó la irrupción de productos similares que elabora la empresa, como los inyectables para bajar de peso, en los precios, forzándolos a la baja.
La mención del efecto de los genéricos sobre los precios de medicamentos se realiza tras la aprobación de la adhesión al tratado internacional de patentes por parte de la Cámara de Diputados, cuestionado por el sector por la posibilidad de restringir la competencia local.
En este sentido, Drajer destacó que los laboratorios extranjeros venden el 25% de las unidades que se comercializan en el mercado local, pero es el 50% del valor, mientras que los laboratorios locales son el 75% de las ventas, pero el 50% del valor comercializado. “Sin industria, no hay país”, concluyó el presidente de Ellea.
Rappallini destacó que el sector invierte más de u$s 300 millones anuales en innovación, genera más de 48.000 puestos de trabajo de forma directa y 120.000 de forma indirecta. Además, en conjunto exporta unos u$s 1500 millones anuales a mercados de altas exigencias regulatorias.
La participación del Gobierno nacional fue escasa. El jefe de Gabinete, Diego Santilli, quien se esperaba que participara, finalmente no asistió. Quien sí mantuvo el compromiso fue el ministro de Salud, Mario Lugones, y el secretario coordinador de Producción, Pablo Lavigne. También asistió el intendente de Malvinas Argentinas, Leonardo Nardini.



