La política exterior argentina para 2016: cómo buscar consensos

Se presentó el libro “Buscando consensos al fin del mundo. Hacia una política exterior argentina 2015-2017”, una propuesta audaz de reunir e implementar acuerdos clave.

“Que los consensos prevalezcan sobre las diferencias, pero sin extinguirlas jamás”. Ambiciosa misión propuso Patricio Carmody, autor del libro “Buscando consensos al fin del mundo”, más aún si estamos hablando de la política exterior argentina proyectada desde este año electoral hasta 2027.

Carmody, especialista política internacional y ex vicepresidente de Marketing de la División de Alimentos de Pepsico a nivel mundial, resume lo que fue la política exterior argentina de las tres décadas de democracia desde 1983 a 2010 en la metáfora del mito de Sísifo, el personaje de la mitología griega que había sido condenado por desafiar a los dioses: tenía que llevar una enorme piedra hasta la cima de una montaña, pero una vez que llegaba a la meta la piedra rodaba hacia abajo y debía comenzar siempre la misma tarea.

El Sísifo argentino “ha escalado una montaña diferente en cada una de las tres últimas décadas, sin llegar a alcanzar con éxito ninguna de las tres cimas”, compara el autor.

Pero “Buscando consensos..” -publicado por Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI) y la fundación Konrad Adenauer- va más allá de una propuesta de debate y esboza tanto lineamientos sobre los posibles ejes de acuerdo, en los que la cuestión económica tiene un papel relevante, y una clara estrategia de implementación para el próximo gobierno.

Por empezar, Carmody –autor también del libro “Política exterior al fin del mundo”- habla de la existencia de una “Cuadriga Exterior Argentina”, integrada por diplomáticos, políticos, académicos y periodistas, a la que asigna el rol de “asegurar que un sistema integrado de formulación e implementación funcione eficientemente y potencie el impacto de la política exterior”.

Aunque en realidad propone que la Cuadriga se convierta en una “Pentada”, para incorporar al “caballo solitario”, que son las empresas argentinas que buscan expandirse a nivel internacional, y para las cuales el autor reclama mayor atención.

Carmody recuerda, de hecho, que la Cancillería debería implementar en ese plano, junto al Ministerio de Economía, un “doble comando” o “doble llave” para reforzar la iniciativa económica ligada a un plan de desarrollo.

Distinos niveles

El punto que sobresale de la propuesta, sin embargo, es la visión alejada de los ‘alineamientos clásicos' y los clichés de la retórica. Para ello, propone una visión ‘multidimensional’ de a política de acercamientos a otros países, con distintos niveles de densidad en las relaciones bilaterales.

Así, por ejemplo, si a nivel institucional y cultural la relación debería ser de densidad alta con las potencias establecidas (como Estados Unidos y Europa) y países de la región, bien puede ser de densidad alta con China a nivel financiero, apuntando a la diversificación y evitando siempre las dependencias.

Pero sobre todo, con ese balance, evitar “tirar por la borda” una relación con un país por algún cambio de administración.

¿Será factible una política exterior balanceada y consensuada? Carmody se esperanza en que el Sísifo argentino empiece a escalar “una única montaña”.

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