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Después de casi tres años en los que el agro volvió a consolidarse como uno de los principales generadores de divisas de la Argentina, el nuevo Semáforo de Economías Regionales elaborado por Coninagro refleja una economía rural fragmentada.
Mientras algunos complejos baten récords de exportación, otros siguen atrapados en una crisis que ya lleva varios años.
El contraste aparece incluso en el dato agregado. Entre enero y agosto, las 19 economías regionales exportaron u$s 43.509 millones, un 16% más que en igual período de 2025 y un 12% por encima del promedio de los últimos cinco años.
El desempeño confirma que el agro continúa siendo uno de los grandes proveedores de dólares de la economía argentina, en un contexto en el que las exportaciones ganaron protagonismo como fuente de crecimiento; sin embargo, detrás de ese número conviven distintas realidades.
Ranking: Los ganadores del nuevo escenario exportador
Al comparar las exportaciones acumuladas de los primeros ocho meses de 2026 con el promedio de la última década, la cadena bovina encabeza el ranking de los sectores que más mejoraron su desempeño, con ventas externas 74% superiores a su promedio histórico.

Le siguen el arroz (71%), la miel (65%), la producción ovina (65%), el tabaco (64%) y la lechería (56%). También muestran avances el algodón, los granos, los cítricos dulces, las hortalizas, el maní y la yerba mate, aunque con incrementos más moderados.
El informe muestra además que las economías regionales mantienen un fuerte aporte de divisas. En conjunto, exportaron casi 13 veces más de lo que importaron durante los primeros ocho meses del año, una relación que mejora hasta 15,5 a 1 si se excluye al complejo granario.
Pero el crecimiento exportador no se expande a todas las economías del país. Las mayores caídas respecto de los niveles históricos corresponden a la actividad aviar, cuyas exportaciones siguen 72% por debajo del promedio de la última década.
El informe advierte, además, que permanecen rezagadas la vitivinicultura, con ventas externas 14% inferiores a su promedio histórico, y la actividad forestal, que continúa 10% por debajo.
Ese deterioro también se refleja en el Semáforo de Economías Regionales ya que de las 19 actividades analizadas, nueve permanecen en rojo: yerba mate, arroz, vino y mosto, hortalizas, algodón, leche, mandioca, forestal y cítricos dulces.
Otras cinco permanecen en amarillo y apenas cinco lograron ubicarse en verde —bovinos, ovinos, granos, miel y, desde este mes, la papa—.
Más exportaciones, menores márgenes
En su informe, Coninagro advirtió que el principal problema de muchas economías regionales ya no pasa por la producción o el comercio exterior, sino por la rentabilidad del productor.

En la mayoría de las actividades que permanecen en rojo, los precios recibidos crecieron por debajo de la inflación mientras los costos continuaron aumentando, deteriorando los márgenes en términos reales. Esa presión termina afectando también las decisiones de inversión y producción.
En el extremo opuesto, las actividades ubicadas en verde lograron mejorar sus precios relativos por encima de la inflación y combinaron ese desempeño con una demanda firme y una evolución productiva favorable.
El informe también muestra que las diferencias no son coyunturales. En la perspectiva de los últimos ocho años, la vitivinicultura acumula 44 meses consecutivos en rojo, mientras que la yerba mate lleva 29 meses en esa situación, reflejando problemas estructurales que trascienden la mejora reciente de las exportaciones argentinas.
Así, el mapa que surge del relevamiento de Coninagro replica una tendencia que ya empieza a observarse en el conjunto de la economía.
Del mismo modo que sectores como la energía, la minería y parte del agro concentran buena parte del crecimiento de las exportaciones y del ingreso de divisas, dentro del propio campo el boom exportador no llega de la misma manera a todas las cadenas productivas.






