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A un año de las elecciones presidenciales, la imagen del Gobierno nacional y las expectativas económicas se mueven en una franja casi idéntica, pero todavía lejos de consolidar una recuperación. La aprobación de la gestión de Javier Milei quedó en 39%, un punto menos que en agosto, mientras que 38% de los consultados cree que la economía estará mejor dentro de un año. La coincidencia entre ambos indicadores convive, sin embargo, con una fuerte polarización cuando los datos se abren según el voto.
El Monitor de Humor Social y Político de D’Alessio IROL/ Berensztein, relevado on line entre el 6 y el 7 de octubre sobre 800 mayores de 18 años de todo el país, muestra además que sólo 33% considera que la situación económica actual es mejor que hace un año, un porcentaje que se mantiene sin cambios por quinto mes consecutivo. En sentido contrario, poco más de dos de cada tres, el 66%, considera que empeoró.

La mirada hacia adelante apenas mejora: el optimismo subió del 37% al 38%, pero todavía un 58% espera que la situación económica sea peor dentro de un año. El balance entre respuestas positivas y negativas sigue así en terreno negativo, con una diferencia de 20 puntos.
La evaluación del Gobierno acompaña esa meseta. La aprobación bajó de 40% a 39% y volvió al nivel de julio, mientras la valoración negativa alcanzó el 60%. Entre los votantes de La Libertad Avanza, sin embargo, el respaldo continúa muy por encima del promedio y alcanza el 82%.
Para Eduardo Luis D’Alessio, director de D’Alessio IROL, ese comportamiento muestra que las dificultades económicas todavía no provocaron un reordenamiento sustancial del mapa político.
“A un año de las elecciones, parece no haber grandes diferencias en el devenir cotidiano, respecto a la descripción de cada uno de los sectores en pugna. El Presidente mantiene la mayor parte de sus votantes originales. La oposición, a pesar de las dificultades económicas, por las cuales sigue atravesando el gobierno, no parece ganar terreno en su enfrentamiento”, sostuvo.

La grieta en las expectativas
La segmentación política expone una diferencia mucho mayor que la que aparece en el promedio nacional. Entre quienes votaron a La Libertad Avanza en las legislativas de 2025, 68% considera que la economía ya está mejor que un año atrás y apenas 30% piensa lo contrario. Pero hacia adelante el optimismo crece todavía más: 78% espera una mejora dentro de un año, contra 18% que prevé un deterioro.
En Fuerza Patria sucede exactamente lo contrario. Sólo 7% observa una mejora en la situación actual frente a 93% que opina que empeoró. La expectativa futura profundiza aún más esa lectura: apenas 5% espera una economía mejor dentro de un año, mientras 95% cree que será peor.
Entre los votantes de Provincias Unidas aparece, en cambio, el matiz más interesante. Sólo 9% evalúa positivamente la situación económica actual, pero el porcentaje que espera una mejora futura sube al 24%. Sigue siendo claramente minoritario frente al 64% que anticipa un deterioro, aunque es el segmento opositor donde más se reduce la brecha entre presente y futuro.
La percepción de la economía personal refuerza esa fragmentación. En el total, 30% dice estar mejor que un año atrás, contra 66% que se considera peor. Entre los votantes libertarios, la evaluación positiva llega a 58%, aunque cae tres puntos frente a agosto; entre los electores de Fuerza Patria el balance permanece fuertemente negativo.
Esa división también se observa en las preocupaciones. Para el conjunto de los encuestados, el principal problema es el costo de los servicios públicos, con 65%, seguido por la incertidumbre económica, con 59%, y los gastos de atención médica, medicamentos y cuotas de salud, con 57%. Entre los libertarios, en cambio, encabezan la inseguridad, con 74%, y la corrupción kirchnerista, con 64%; para Fuerza Patria, los servicios llegan a 92%, la incertidumbre económica a 81% y los alimentos a 78%.
Milei y Kicillof, separados por dos puntos
La misma lógica de polarización se traslada a la imagen de los dirigentes. Axel Kicillof registra 37% de imagen positiva y 59% negativa, mientras que Javier Milei tiene 35% positiva y 62% negativa. El gobernador bonaerense aparece así dos puntos por encima del Presidente en valoración positiva, aunque ambos mantienen diferenciales de imagen negativos de -22 para Kicillof y -27 para Milei.
En la evolución mensual, Milei recupera un punto respecto de agosto, cuando había marcado 34%, aunque permanece cerca de su piso de la serie iniciada en septiembre de 2024. Kicillof recorre el camino inverso: cae de 40% a 37% en el último mes.

La fortaleza de ambos aparece principalmente dentro de sus propios electorados. Milei alcanza 77% de imagen positiva entre los votantes de LLA, mientras Kicillof llega al 92% entre quienes votaron Fuerza Patria. Fuera de esas bases el respaldo se desploma: Kicillof obtiene apenas 2% entre libertarios y Milei 1% entre votantes de Fuerza Patria.
El dato acompaña la interpretación de D’Alessio: pese al malestar económico y a que la aprobación general de la gestión no consigue recuperar terreno, el oficialismo conserva una elevada fidelidad dentro de su base y la oposición tampoco logra, por ahora, traducir ese deterioro en una ventaja transversal.

Elecciones en Brasil, otra expresión de la grieta argentina
La polarización reaparece incluso ante un acontecimiento externo. Consultados sobre qué les produjo el resultado de las elecciones en Brasil, la respuesta más mencionada fue preocupación, con 23%, seguida por alegría, con 20%; esperanza, 14%; y sorpresa, 12%. La pregunta admitía respuestas múltiples.
Pero nuevamente el promedio esconde dos lecturas opuestas. Entre los votantes de LLA, 45% mencionó alegría y 30% esperanza, mientras sólo 3% habló de preocupación. Entre los electores de Fuerza Patria, en cambio, la preocupación llegó a 44%, seguida por tristeza, con 18%, y decepción, con 17%. En el Frente de Izquierda, la preocupación trepó hasta 68%.
“La percepción del impacto de las elecciones primarias brasileñas entran dentro de la grieta que divide casi todas las actitudes frente a la política en Argentina”, señaló D’Alessio. Según explicó, entre los votantes y adherentes a Milei “el resultado fue leído como un paso positivo que genera esperanza y alegría, mientras que para la oposición implicó una señal negativa respecto del escenario político futuro”.

La fotografía que deja el monitor combina entonces dos fenómenos. La economía todavía no genera una expectativa mayoritariamente favorable y la aprobación del Gobierno permanece estancada alrededor del 40%, pero esa dificultad no alcanza, por ahora, para quebrar la fidelidad del electorado libertario ni para producir un desplazamiento claro hacia la oposición.
Al contrario, la percepción económica, la imagen de Milei y Kicillof e incluso la lectura sobre Brasil siguen atravesadas por identidades políticas cada vez más definidas.




