La dura explicación de Tetaz sobre "el origen" del mayor problema económico de Alberto

El economista explica en su newsletter semanal el curso de la inflación durante el 2020, qué factores influyeron en esta y las opciones a futuro.

En su newsletter semanal, el economista Martín Tetaz publicó una editorial analizando el curso de la inflación y las reservas del BCRA durante el 2020. "Dos billones de pesos es el doble de todo el dinero que circulaba en el país a principios del 2020 y es exactamente lo que emitió el BCRA para pagarle el déficit fiscal al Tesoro", comienza el especialista.

Según Tetaz, debido a una cuarentena extensa que el gobierno "no podía pagar", el 2020 avanzaba mientras la recaudación disminuía, pero el gasto público para cubrir las IFEs y los ATPs aumentaba. Así, el exceso de pesos que no se cubría con Leliqs se volcó hacia el sector externo: incluso en medio de una recesión, las importaciones crecían, al igual que la compra de dólares (tanto de particulares como de empresas) para cancelar obligaciones en moneda extranjera.

El economista compara la estrategia argentina con la de los países vecinos y resalta que fue el único país que no ajustó el tipo de cambio oficial para absorber el shock y, por lo tanto, decidió pagar el exceso de demanda de divisas con las reservas. Sin embargo, Tetaz no se olvida de las limitaciones de este sistema: "Como ese recurso no es eterno, el mercado empezó a anticipar su finitud, acelerando la corrida y obligando al gobierno a endurecer el cepo."

Así, en septiembre, con las reservas del BCRA acotadas, la demanda de dinero se tornó inestable, empezaron a caer los depósitos a plazo fijo y "se recalentaron las brechas cambiarias".

En cuanto a los precios domésticos, Tetaz plantea que comenzaron "a calentarse" en junio por dos razones: "en parte por las propias restricciones de oferta asociadas al Covid y en parte porque los pesos que no se canalizaban al dólar calentaban mercados de alimentos y bebidas, que fueron los destinatarios de la demanda de los hogares cuarentenados e imposibilitados de gastar en servicios."

Como consecuencia, la inflación núcleo, la cual mide "la evolución de los precios que están fuera del alcance regulador del gobierno", tocó un mínimo de 1,6% en mayo y empezó a subir desde entonces, resultando en una velocidad anualizada de este índice del 21%. Esta medición impacta directamente sobre la vida diaria de los argentinos, "En la verdulería y la carnicería el exceso de pesos hacía estragos", explica Tetaz. En cuanto al último trimestre, los precios núcleo indicaron una velocidad anualizada del 61,9% y los de los alimentos y bebidas no alcohólicas lo hicieron al 59,5%.

"La pregunta del millón es si se trata de un shock transitorio, como el observado en septiembre del 2018, en menor medida en marzo del 2019 y nuevamente en el post PASO, o si estamos en un escalón más alto que llegó para quedarse", cuestiona el economista.

A futuro y respecto a lo monetario, todo depende de si se vuelve a una cuarentena estricta debido a una segunda ola de COVID-19 que obligaría al gobierno a emitir nuevos paquetes de apoyo. Por otro lado, Tetaz explica que "el comportamiento del gasto no asociado a la pandemia", el cual depende de las jubilaciones, las paritarias y los subsidios a la energía y el transporte, también es un factor influyente sobre el futuro.

Con nueva fórmula de jubilaciones finalmente desenganchada de la inflación y gremios condescendientes, solo quedan las tarifas como foco propagador y todo indica que el gobierno usará lo que ajuste de jubilados y salarios para pagar mayores subsidios a CAMMESA y las compañías de transporte, a los efectos de seguir usando precios regulados como ancla, un año más.

Así, Tetaz explica que se genera un problema en la demanda de dinero ya que las tasas (tanto la BADLAR de plazos fijos grandes, como la de adelantos a empresas) se encuentran un 20% por debajo de la inflación núcleo del último trimestre y por detrás de la tasa de aumento del dólar mayorista oficial, que fue del 46,7% en diciembre.

"Entonces, o el gobierno desacelera las depreciaciones oficiales del peso y usa el dólar comercial como ancla, aprovechando que estabilizó las reservas y se volvió comprador neto de divisas en diciembre, o bien opta por elevar las tasas para desincentivar el arbitraje", explica Tetaz, barajando las distintas opciones a futuro del gobierno.

Según el especialista, lo más probable es que el gobierno decida aplicar la primera estrategia, aunque tiene una "ventaja estadística" si aplica la segunda: "aunque el nivel de actividad se estanque en los niveles de noviembre del 2020, la economía crecería 4,8% en 2021, - explica Tetaz - volando un 12,1% en el segundo trimestre, justo antes de las elecciones, gracias a la comparación con el peor trimestre del ASPO."

En cuanto a la política plantea que "el ala heterodoxa del gobierno que ayuda a Cristina Fernandez a formar sus opiniones" insiste en moderar la inflación mediante el uso de cuotas y retenciones con el fin de separar los precios internos de los que se fijan en los mercados globales como, por ejemplo, el de Chicago.

El especialista plantea que esta estrategia se posiciona para el fracaso por una variedad de razones. Principalmente, "porque los precios de los productores explican solo el 26% de los valores que pagan los consumidores (IPOD CAME)- y también - porque los desincentivos a la oferta se pagan con menor producción en el mediano y el largo plazo, como quedó demostrado entre 2007 y 2011."

Sin embargo, Tetaz plantea que el gobierno utilizará esta estrategia para reforzar a los frigoríficos exportadores en el corto plazo y para "construir un relato que lo exime de la responsabilidad por la inflación y lo muestra activo ‘combatiéndola'".

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