La construcción cerrará el año con números en rojo, pese a la venta récord de insumos

Fuerte demanda de insumos por el bajo costo de construir, en dólares. La actividad mejorará en 2021, en relación a un 2020 para el olvido. La macroeconomía, en tanto, pone límites al crecimiento del sector.

La cadena de valor de la construcción muestra hoy dos realidades divergentes. Mientras la demanda de insumos no se detiene y la producción no da abasto, al punto que hay demoras en entregas de insumos como cemento en bolsa, ladrillos huecos o pisos cerámicos, las constructoras sostienen que "el año cerrará en rojo" y plantean dudas sobre lo que puede ocurrir en 2021 "si la macro no se estabiliza".

"Todavía no hemos llegado a los niveles pre pandemia y si bien en agosto se crearon 8000 puestos de trabajo, nos queda recuperar 70.000 empleos más" para llegar al punto de febrero, señaló Iván Szczech, titular de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), mostrando la foto sectorial, pese a la relativa mejora que muestran ciertos indicadores.

Pronosticó que 2020 "cerrará en rojo" y remarcó que para el despegue del sector "es fundamental una macroeconomía ordenada", en lo que parece ser el principal desafío para el crecimiento económico.

De cara a 2021, Szczech declaró que "la expectativa es superar el nivel de 2019, porque con este año, nada se puede comparar".

Los últimos datos de producción y despacho de cemento portland muestran el "veranito" que atraviesa el sector, con una consistente mejora de 10,1% interanual en septiembre y 13,2% en octubre, según el relevamiento de la Asociación de Fabricantes de Cemento Portland (AFCP).

"Los despachos de cemento en setiembre y octubre anticipan la reactivación", señala un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) y agrega que "considerando que la construcción es 'madre de industrias', el dato es alentador de cara a la salida de la recesión".

En septiembre el crecimiento se dio en 20 de los 24 distritos, con saltos muy relevantes en Catamarca (52,1% anual), Chaco (51,5%) y Jujuy (44,9%), en menor medida en Córdoba (29%) y Santa Fe (21,2%) y caídas en la Ciudad de Buenos Aires del 35% y el GBA 8,3%.

En cuanto a la producción de madera para la construcción, los aserraderos están sobre demandados, pero hoy privilegian las exportaciones, por razones obvias. "En la cadena falta materia prima para construcción y molduras", señaló Pedro Reyna, vicepresidente de FAIMA, la cámara sectorial, y los aserraderos "están trabajando a full".

También la producción de ladrillos huecos está en volúmenes récord, y creció mucho la fabricación de hierro redondo y aceros largos para la construcción, mientras que grifería, pisos cerámicos y porcellanatos recuperan niveles de producción por la fuerte demanda.

Pero esta demanda hay que leerla en clave de cobertura y reserva de valor. "Hay mucho stockeo, es para cubrirse contra la inflación porque los insumos están baratos en dólares", señaló una fuente del sector ladrillero. Por las reformas y la autoconstrucción que crecieron durante la pandemia, explotó la demanda de insumos para pequeñas obras.

No ocurrió lo mismo con las constructoras. "Estamos en un piso muy bajo de actividad", admitió un constructor que pidió reserva de su nombre y recordó que "los corralones se stockearon y la gente que tenía unos pesos compraron materiales".

Si bien la industria de la construcción es "híper reactiva" a los ciclos económicos, indicó la fuente, hoy no hay plata disponible para el despegue de la actividad. "Si me decís que en 2021 vamos a crecer 5%, firmo", anticipó el empresario.

"La compra en corralones no es de la industria y no es la que mueve la actividad", explicó otro constructor. Y por si quedaban dudas, aclaró que "la venta de insumos no se traduce en más actividad en la construcción".

Sostiene que si el dólar se mantiene se podrá construir y hasta puede bajar el precio de las unidades nuevas en dólares. Pero la clave pasa, una vez más, por la economía. "Aunque la macro se estabilice necesitamos crecimiento y para eso, inversión", destacó.

Ricardo Delgado, director de Analytica, valoró los dos proyectos de ley con incentivos a la construcción (exteriorización de capitales y créditos hipotecarios) y apoyó la suba del presupuesto para obra pública al 2,2% en 2021.

Pero recordó que el interrogante mayor del año próximo proviene de la inestabilidad macro y de la capacidad del Gobierno de evitar un ajuste en la obra pública en un contexto de negociaciones con el Fondo, donde ya se habla de reducir el déficit fiscal primario del 4,5% al 3,5%. "Es más fácil parar la obra pública que bajar jubilaciones", enfatizó Delgado.

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