La apuesta por la "pata peronista" de Juntos por el Cambio para debilitar al Gobierno

Dentro de la coalición opositora están de acuerdo todos en la necesidad de ampliarse para ser competitivos. La estrategia de algunos es fortalecer al sector filoperonista para enfrentar al oficialismo. La alternativa de ir por afuera en la provincia de Buenos Aires.

Existen diferencias de estilo y de diagnóstico entre los dirigentes de Juntos por el Cambio. Algunos halcones, otros palomas. Pero tienen algo en común: todos creen que es necesario ampliar el espacio para sumar más adhesiones que hoy no están adentro.

Pero luego vuelven a surgir las diferencias: ¿hacia dónde ampliar? Unos apuntan a los libertarios y a las expresiones que están más a la derecha; otros al progresismo, representado por el GEN de Margarita Stolbizer y el socialismo santafesino.

Existe un tercer grupo que pretende replicar y potenciar la estrategia 2019, cuando se sumó Miguel Pichetto y Cambiemos se transformó en Juntos por el Cambio: tentar a peronistas no kirchneristas. Además del ex senador, existen varios dirigentes con raíces en el peronismo, como Cristian Ritondo, Diego Santilli y Emilio Monzó.

El propio Pichetto lanzó en marzo Peronismo Republicano. En ese espacio se encuentran el senador salteño Juan Carlos Romero, el ex intendente de San Miguel Joaquín de la Torre y la ex diputada Claudia Rucci. Existen conversaciones para que se sumen más dirigentes.

Dentro de este espacio, el objetivo principal es debilitar al kirchnerismo en uno de sus bastiones electorales. Sin embargo, no existen coincidencias totales sobre la pertenencia a Juntos por el Cambio.

Pichetto, por ejemplo, participa de forma asidua de las reuniones de mesa nacional de la coalición. Pero De la Torre, ex ministro de María Eugenia Vidal, conversa con dirigentes peronistas de la "tercera vía". Es decir, que no están ni en el Frente de Todos ni en Juntos por el Cambio. Son los casos de Juan Manuel Urtubey, Graciela Camaño y Florencio Randazzo.

Por el momento, no es claro hacia dónde confluirán esas conversaciones. Pero no está descartada la conformación de una alternativa electoral para este año por afuera. Incluso tendría el difícil objetivo de sumar a algún dirigente peronista con poder territorial. El objetivo es Fernando Grey, intendente de Esteban Echeverría, quien ya mostró diferencias con el Frente de Todos.

Para Juntos por el Cambio no sería necesariamente una mala noticia una fuga de dirigentes propios para que conformen otro espacio. Las dos victorias logradas en la provincia de Buenos Aires, en 2015 y en 2017, tenían enfrente a un peronismo dividido. En el primer caso, el Frente Renovador de Sergio Massa y Felipe Solá; en el segundo también se sumó la lista de Randazzo. En 2019, en cambio, el Frente de Todos logró reunir a gran parte del peronismo y volvió a imponerse.

A contramano, el que ya avisó que buscará competir por adentro es Emilio Monzó. El ex presidente de Diputados había protagonizado un cruce con Mauricio Macri a principio de año en relación a la lectura de ambos sobre el paso que tuvieron por el Gobierno. Sin embargo, ratificó su pertenencia al espacio y trabaja para competir en las primarias. Conversa con dirigentes clave hacia adentro y busca traer otros que están afuera.

Las conversaciones son distritales y tienen una impronta bonaerense. Por ejemplo, acordó con el Partido Fe en Junín y buscará ampliar ese acuerdo a otros municipios. De este modo, busca replicar la experiencia de 2015 y de 2017, cuando Fe actuó como una pata peronista de Juntos por el Cambio. Luego de la muerte de Gerónimo "Momo" Venegas, que era su líder, Fe confluyó en el Frente de Todos a nivel nacional. Pero cuenta con una estructura que permite estos acuerdos locales.

Cristian Ritondo y Diego Santilli, en cambio, son patas peronistas pero ya planta permanente dentro de Juntos por el Cambio. El presidente del bloque del PRO en Diputados apuesta a un fortalecimiento interno del espacio. El vicejefe de Gobierno porteño, por su parte, tiene intenciones de cruzar la General Paz con la posibilidad de ser gobernador en 2023. Esto genera tensión con algunos intendentes propios, que quieren evitar que nuevamente llegue alguien de la ciudad para administrar la provincia. 

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