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INVAP proyecta un nuevo impulso a su negocio de Defensa. La empresa tecnológica estatal rionegrina trabaja en ampliar su producción para las Fuerzas Armadas de Argentina y, al mismo tiempo, busca llevar sus radares y sistemas de vigilancia a nuevos mercados de África, Medio Oriente, Asia y la región.

El Cronista recorrió las instalaciones en Bariloche y pudo visitar el área de Defensa y Seguridad dónde se fabrican los radares y los nuevos sistemas antidrones que la compañía desarrolla.

Según comentaron desde Invap a este medio, la reactivación de la cuestión Malvinas aparece como uno de los ejes que la empresa identifica para potenciar el crecimiento de esta área de negocios.

La empresa también participó de la radarización de la Argentina, tras del conflicto de 1982, dónde nuestro país perdió varios de sus radares activos.

Según explicaron a este medio, la empresa ya tiene una experiencia acumulada en el área. En este sentido, desarrolló radares para la aviación civil y para Defensa, sistemas meteorológicos y nuevos equipos destinados al control del espacio aéreo.

El eje central de Invap hoy está en buscar convertir esos desarrollos en una plataforma exportadora, como ya lo es en materia de energía nuclear.

En este sentido, uno de los productos estrella es el RPA-200, un radar de defensa que, según explicaron, hoy tiene un tamaño menor al de sus primeras versiones y un diseño más optimizado. La empresa busca colocarlo en mercados internacionales.

RPA 200
RPA 200

“Queremos lograr en Defensa lo que hemos logrado con Energía Nuclear”, señalaron durante la visita en diálogo con El Cronista.

La comparación no es menor. INVAP convirtió sus desarrollos nucleares en productos que logró exportar a países como Australia, Egipto, Argelia y Brasil.

En Defensa, la apuesta consiste en repetir ese recorrido con radares y sistemas de vigilancia en un mundo cada vez más polarizado y en pleno rearme.

El mercado externo y el factor Chile

Voces de Invap explicaron a este medio que la estrategia comercial apunta a África, Medio Oriente y el Sudeste Asiático, además de los países de la región.

Nigeria aparece entre los mercados que ya compraron radares, mientras que Emiratos Árabes Unidos y otros países africanos forman parte de los mercados que la empresa busca explorar.

El nuevo reposicionamiento de Argentina presenta, sin embargo, algunas particularidades.

En INVAP explicaron que ahora deben “repreguntar por Chile” al gobierno nacional antes de avanzar con determinadas operaciones, tras los últimos dichos del jefe de la Fuerza Aérea Argentina en relación al Canal de Magallanes.

La cuestión forma parte de las precauciones que toma la empresa para sus negocios internacionales. Sus productos son considerados sensibles y cada operación requiere identificar al usuario final.

Desde la compañía también explicaron que las embajadas cumplen un papel en la venta de sus productos en el exterior.

Según indicaron, hubo una etapa en la que las representaciones diplomáticas tenían mayor participación en la promoción internacional de INVAP. Esa actividad se redujo en los últimos tiempos, pero la esperanza es que esto se reactive.

El contexto económico también empuja a la empresa hacia afuera. La caída de la actividad estatal aumentó la necesidad de buscar contratos internacionales, según explicaron desde INVAP.

Radares, narcotráfico y vigilancia del territorio

El negocio de Defensa tiene además un componente local. En el norte argentino, los radares cumplen una función vinculada con el control de las fronteras y el narcotráfico.

INVAP fabrica parte de sus equipos y trabaja con una red de proveedores locales.

En este sentido, la cartera comercial de la empresa trabaja con proveedores de distintas provincias que producen componentes para los radares. Entre ellas aparecen firmas de la industria del vidrio y empresas vinculadas a la fabricación de carrocerías.

La empresa también desarrolla radares meteorológicos. Según explicaron, existen unos 20 en el país y todavía existen zonas, en particular en la Patagonia, donde falta cobertura.

Estos equipos tienen una vida útil superior a los 15 años y requieren mantenimiento.

En aviación civil, INVAP trabaja con la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA) desde principios de esta década.

La empresa rionegrina desarrolló sus primeros radares para ese sector y ahora participa en la modernización de equipos más antiguos. Asimismo, también realizó proyectos para extender la vida útil de radares de la década del 70, algunos de los cuales fueron utilizados durante el G20 que organizó Mauricio Macri.

El sur, Malvinas y los nuevos radares

La necesidad de cubrir el sur aparece otra vez en los proyectos de Defensa. INVAP trabaja con estaciones de radar fijas y móviles y considera que la reactivación del conflicto por Malvinas reforzó la necesidad de contar con sistemas propios de vigilancia.

Los radares móviles también tendrán un papel en operativos especiales. Frente a la visita del papa León XIV a la Argentina, prevista para noviembre, desde la empresa señalaron: “Algún radar móvil va a haber”.

La tecnología de INVAP también se extiende a los sistemas antidrones. El proyecto comenzó antes de la guerra de Ucrania y tomó como base el trabajo conjunto con integrantes de las Fuerzas Armadas.

El conflicto en Europa reforzó la importancia de este tipo de sistemas. Para INVAP, además, la experiencia muestra el valor de contar con una empresa tecnológica local capaz de trabajar junto con las Fuerzas.

Una nueva etapa para Defensa

La relación con el Ministerio de Defensa atraviesa una etapa de mayor actividad. En INVAP destacaron que el aumento del presupuesto para el área volvió a activar conversaciones y señalaron que existe una buena relación con la cartera.

La empresa confirmó que el ministro de Defensa, Carlos Presti, visitó la empresa hace tres semanas y se trata de una señal que da buena perspectiva para nuevos proyectos.

Por otro lado, si bien la Fuerza Aérea mantiene pedidos a la empresa, la situación es diferente en la Armada: los proyectos vinculados con buques permanecen en pausa y el radar naval que INVAP desarrollaba quedó frenado en 2024.

La empresa también trabaja en el RMF, un sistema para aplicaciones de guerra. Ya entregó tres unidades al Ejército y apunta a que ese desarrollo pueda convertirse en un producto para otros mercados.

El modelo de INVAP incluye algo más que la fabricación del equipo. La empresa desarrolla proyectos llave en mano, instala los sistemas y capacita a los usuarios.

Ese esquema forma parte de la oferta que busca llevar al exterior. “Entendemos la problemática que tienen, a veces se complica la transferencia de información”, explicaron sobre los países de la región, África y el Sudeste Asiático.