Igual trato a deuda local limita un acercamiento con BlackRock

El proyecto de canje de deuda por u$s 46.000 millones con legislación local se presenta a mediados de esta semana. Implica no cambiar la oferta a los acreedores externos.

El Gobierno enviará al Congreso hacia mediados de esta semana el proyecto de ley para reestructurar bonos en dólares bajo legislación local por unos u$s 46.000 millones, de los cuales cerca de u$s 15.000 millones están en manos de inversores privados.

La intención oficial es ofrecer el mismo trato a estos bonistas que a aquellos que poseen títulos con legislación extranjera, con lo que la remisión del proyecto al Poder Legislativo entregará una señal más hacia afuera de que la propuesta presentada la semana pasada ante la Comisión de Bolsa y Valores de los Estados Unidos (SEC) fue verdaderamente la última y que el Gobierno no cederá un dólar más para tener éxito.

Es que si hubiera una vuelta atrás en las negociaciones hasta el 4 de agosto, en especial para convencer a BlackRock y otros fondos el grupo Ad Hoc, mediante condiciones que permitan mayor Valor Presente Neto (NPV) o cláusulas legales más beneficiosas (indenture 2005 para bonos emitidos a partir de 2016, con lo cual formar mayorías con las Cláusulas de Acción Colectiva -CAC- y evitar holdouts en futuras reestructuraciones sería mucho más complicado), el Gobierno debería trasladar las mejoras hacia los acreedores locales.

Fuentes oficiales insisten en que no hay negociaciones iniciadas por el Ministerio de Economía con los dos grupos de bonistas que rechazaron la oferta enmendada (Ad Hoc y Exchange Bondholder Group).

Los términos del canje de bonos con legislación argentina se conocerán a mediados de esta semana, "si no hay cambios", dejaron entrever en el oficialismo. Lo que podría alterar ese cronograma sería, precisamente, algún movimiento trascendente para trocar en un apoyo el rechazo de BlackRock y los grandes fondos.

Si no, la reestructuración de la deuda en dólares con ley local tendría un período de gracia de un año para el pago de intereses (con un recorte de cupón), un alivio sustancial en los primeros años y una mínima quita de capital. Además, estará la opción de pesificar los títulos con bonos que ajusten por el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER; inflación).

En tanto, una vez despejados los vencimientos de deuda con acreedores privados, en el último trimestre de este año tomará ritmo la renegociación del crédito stand by vigente con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que empieza a tener importantes amortizaciones a partir del segundo semestre de 2021.

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