Exportadores reclaman condiciones para generar los dólares que el Gobierno demanda

Agrupados en el flamante consejo público privado coordinado en la Cancillería, exigen bajas en las retenciones y mejorar los costos logísticos y de transporte. El gabinete discute cómo responder en un escenario de caída del comercio. 

El Gobierno promete haber acusado recibo de los constantes planteos que las cámaras de las más variadas actividades con peso propio en el comercio internacional le están haciendo para mejorar la competitividad en el frente externo para estar en condiciones de exportar más y generar los dólares que la economía argentina tanto necesita

Con presiones sobre el tipo de cambio, una deuda renegociada con los acreedores privados y un acuerdo por establecer con el Fondo Monetario Internacional (FMI), a nadie en el gabinete de Alberto Fernández se le escapa la necesidad de generar dólares genuinos en la economía, y para ello todas las fichas están puestas en potenciar las condiciones que pueden traer las preciadas divisas.

El más reciente llamado en este sentido lo hizo el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, al subrayar durante una conferencia académica la necesidad de aumentar exportaciones para estabilizar el tipo de cambio.

Con presión del empresariado que pedía una instancia habitual de diálogo, el Gobierno formalizó en junio la creación del Consejo Público Privado de Promoción de las Exportaciones, en la órbita de la Cancilleria, que bajo esta gestión recuperó la coordinación del comercio exterior. Allí están representados todos los agentes con peso en el comercio fronteras afuera.

En 16 grupos de trabajo establecidos según las similitudes entre cadenas productivas, que tuvieron sus primeros encuentros entre el 3 y el 7 de septiembre, el Gobierno fue recogiendo el guante de las demandas del sector privado, independientemente de poner el acento en detectar mercados en donde la Argentina podría tener ventajas para llegar con su producción.

Según pudo reconstruir El Cronista por boca de los protagonistas, las cámaras cerraron filas para demandar una baja a las alícuotas de las retenciones que se cobran en concepto de derechos de exportación, y asimismo ampliar el mecanismo de reintegros de esos tributos.

Desde la óptica de las economías regionales, los representantes de los productores agropecuarios e industriales también demandaron un esfuerzo mayor del Estado para reducir los costos de logística y transporte.

Según estimaciones, los gastos de manejo y embarque de la mercadería son en la actualidad 50% más altos que en Brasil, lo que repercute en los hechos en dejar fuera de mercado a muchos jugadores que pierden rentabilidad tras abonar los gastos de fobbing, entre los que se incluyen tasas a abonar al Senasa, la Prefectura, la Aduana, y el almacenamiento en bodega o contenedores.

De igual modo, el sector privado pelea por ampliar la digitalización del comercio exterior, a través de laas denominadas "ventanillas únicas" que resuelven horas de papeleo y costos extra asociados a dilaciones administrativas y más actores en el final de la cadena.

 

Lobby versus gestión

La definición de estos temas pasa por el influyente "Grupo XV", en el que se agrupan las cámaras y agentes del comercio exterior, que tiene a su cargo discutir las temáticas más transversales y que hacen a la competitividad.

Pese a que los reclamos implican tocar cuestiones tributarias fijadas para varios años a partir de la Ley de Solidaridad Social sancionada en diciembre, el equipo encargado de relevar las demandas dio señales de llevar la discusión a la órbita del Gabinete de Promoción de las Exportaciones.

Coordinado por el jefe de gabinete, Santiago Cafiero, la mesa que también integran el canciller Felipe Solá, el titular de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, y el de Agricultura, Luis Basterra, tendrá que discutir de qué modo y en qué grado responder a los planteos.

El escenario no es sencillo ya que las estimaciones privadas que asienten silenciosamente en los despachos oficiales marcan que las exportaciones se hundirán este año por debajo de los $ 60.000 millones, en buena medida por la recesión que acontece en Brasil -y que ha llevado al vecino país a dejar el primer puesto como socio comercial, relegado por China- y la menor demanda generalizada que la pandemia de coronavirus ha provocado.

En cierto punto, la cuestión no es fácil de administrar, en tanto no se avizore una mejora de la demanda que justifique, desde la perspectiva estatal, ceder recaudación a través de las retenciones para recuperarla por el mayor nivel de actividad.

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