Entrevista a Ortega-Smith

El vice de VOX habla de la alianza con Milei y un consejo a LLA: "La Argentina entra al quirófano"

En diálogo con El Cronista, el diputado español que ofició de puente con Villarruel para el nuevo Presidente con Europa reflexiona sobre el peligro de los aliados "colaboracionistas" y el rol del Estado frente al mercado a la hora de fijar reglas y atender situaciones de vulnerabilidad

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En octubre del año pasado, poco más de un año antes de conquistar la Presidencia en Argentina, Javier Milei participó del festival VIVA22, organizado por VOX en España, con miras al año electoral que se avecinaba de aquel lado del Atlántico. A través de arengas contra la justicia social, el socialismo y el ecologismo, el libertario agitó a la concurrencia con su sello rockero en lo que sería el preludio de sus actos proselitistas 2023 en la Argentina, calcados de la campaña legislativa de 2021: "¡Vamos contra los zurdos, somos superiores!"

El puente con Santiago Abascal y su fuerza fue Victoria Villarruel, desde la Argentina, y Javier Ortega Smith, diputado y actual vicepresidente de VOX. Ortega tiene sangre argentina en sus venas y conoce a la Vicepresidenta electa desde hace casi una década. 

"Para los que nos sentimos tan preocupados por una nación con muchas posibilidades y potencial y a la que tanto la han robado y traicionado, el futuro gobierno del Presidente Milei y la Vicepresidenta Victoria Villarruel es un corte, una ruptura con décadas de fracaso y de engaño a los argentinos", reflexiona en diálogo con El Cronista, tras su arribo a Buenos Aires para los actos de asunción. También habla sobre el peligro de los aliados "colaboracionistas", las semejanzas entre VOX, LLA y otras fuerzas similares y cuál debería ser el rol del Estado frente al mercado a la hora de fijar reglas y atender situaciones de vulnerabilidad.

-¿Ve esta oportunidad de gobierno de LLA como una vidriera internacional para la puesta en práctica de las ideas que comparten desde VOX?

-Cuando se confirmó su triunfo, muchos en España han empezado a ver que eso que era una esperanza se puede convertir en una realidad. Ahora mismo, hay una importantísima atención sobre cuál va a ser el resultado de este gobierno porque lo más grave que le estaba pasando a la Argentina es que se había anestesiado. Parecía que teníamos que aceptar como algo normal, inevitable, que la Argentina tuviera que estar permanentemente robada, empobrecida y arruinada en todos los aspectos, cuando no tiene por qué. La Argentina tiene capacidad, historia, cultura, recursos humanos y materiales suficientes para ser una de las naciones importantes en la región, en Hispanoamérica, y también en el mundo. Eso es precisamente lo que tiene que demostrar el nuevo gobierno: que se van a equivocar todos aquellos que creen que esto no era más que un cartel electoral, una propaganda, pero que en la realidad no se va a hacer nada de lo que se ha dicho, o prácticamente nada. Hay que remar y apoyar para que todo lo prometido se lleve a práctica.

-LLA no tiene mayoría en el Congreso, ¿cuánto puede verse condicionada en sus propuestas originales por la negociación política con otras fuerzas para aprobar sus leyes?

-Desgraciadamente cuando uno no tiene todos los resortes del poder, porque no ha tenido una mayoría absoluta suficiente y ha necesitado en las elecciones el apoyo de otros grupos, sabemos que eso pasa factura, no es un cheque en blanco. Pero también decimos que la inmensa mayoría de los argentinos, con un porcentaje elevadísimo, han dicho que quieren un cambio que venga para transformar. No sólo para cambiar los sillones, no sólo para cambiar las siglas de los partidos o la fachada. La inmensa mayoría de los argentinos han decidido que hasta aquí hemos llegado. Y este es el mensaje que hay que trasladar: no es un gobierno de continuidad. Es una ruptura, un ‘basta ya', se acabó de tomadura de pelos.

-Hay dirigentes que se acercaron a Milei y que formarán parte de su gobierno que provienen de la ‘casta' que prometió desterrar...

-Evidentemente se corre un riesgo de que algunos que llevan toda la vida en la política, con unas reglas de juego tramposas en las que siempre ganan ellos y siempre pierden los argentinos, pretendan que haya que continuar jugando al mismo juego con las mismas reglas. Aquí hay que dejar bien claro que igual que cuando la extrema izquierda pretende cambiar completamente el sistema político económico y terminar mayormente en dictaduras al estilo bolivariano, ahora toca el cambio hacia la libertad, hacia el respeto a las instituciones, hacia unas administraciones eficaces y no puede haber nadie, por mucho apoyo que haya dado en la campaña electoral, que tenga la tentación de pretender que todo siga más o menos igual. No hay maquillaje que valga. La Argentina entra en el quirófano, a la Argentina se le mete bisturí y se empieza a limpiar toda la gangrena, todo el cáncer y toda la basura política que la ha arruinado durante décadas.

"La inmensa mayoría de los argentinos han decidido que hasta aquí hemos llegado. Y este es el mensaje que hay que trasladar: no es un gobierno de continuidad. Es una ruptura"


Las claves de la alianza entre Vox y Milei

-¿Cuánto se conoce de Milei en España, más allá de la participación suya en algunos de los actos de Vox?

-Es cierto que, hasta hace poco, solo algunos estábamos al corriente del fenómeno de Milei y antes suyo el fenómeno que representa Victoria Villarruel y todo ese movimiento de resistencia y rechazo al poder establecido. Pero después de la primera vuelta, se giró la mirada hacia la Argentina y muchos españoles empezaron a darse cuenta que sí hay alternativa al socialismo, al peronismo, a la izquierda y a las viejas políticas. 

-¿Qué consejo le brindarían a Milei?

-Este gobierno tiene que tomar valentía y comenzar con medidas que impacten a los argentinos. Medidas quirúrgicas que beneficien rápidamente a la población argentina. Que avise de una bajada importante de impuestos, una limpieza en las instituciones para lograr que las administraciones se conviertan en verdaderos servidores públicos de los argentinos. Que el argentino perciba, al día siguiente de este gobierno, que las cosas están cambiando. Que ahora para conseguir una licitación, no hay que pagar una coima. O esperar meses para ver si te atienden en el sistema de sanidad. Y entonces todos estos agoreros que quieren que fracase este gobierno se van a quedar frustrados.

-¿Por qué crecen estas fuerzas con un discurso disruptivo, como el suyo en España o LLA en Argentina: por el fracaso de las fuerzas conservadoras tradicionales o las promesas incumplidas del progresismo?

-Ya lo hemos vivido en España, como en la Argentina. La izquierda plantea una agenda absolutamente ideológica, impulsa la ideología de género, el adoctrinamiento en las escuelas, el fanatismo climático y luego llegan los partidos que dicen que lo van a cambiar, esos que dicen que son conservadores, de derecha, liberales, pongámosle la etiqueta que queramos, como el PP en España, con Mariano Rajoy, o Juntos por el Cambio, con Macri, pero no se atreven a desmontar las estructuras porque tienen miedo a que les señalen como fascistas, ultraderechistas, involucionistas y negacionistas. Como se asustan, pues no llevan a cabo las reformas necesarias. Y hay otra parte que en el fondo no quiere hacerlo porque les significaría perder privilegios. Entonces, existen lo que nosotros llamamos los responsables directos -los movimientos peronistas, de extrema izquierda, socialistas- y luego tenemos los colaboracionistas. Aquí hay que retratar a cada uno ante los argentinos para que se vea perfectamente quienes han querido hacer las reformas y quienes colocan trabas.

-Ya que plantea el tema de las etiquetas, a las fuerzas como LLA o Vox las denominan de extrema o ultras. ¿Cómo se sienten con esa categorización?

-Le digo la verdad que nos importa, como decimos en España, un auténtico bledo. Nos da absolutamente igual. Lo primero que hay que hacer con la izquierda es dejarle bien claro que no va a hacernos cambiar ni nuestra forma de pensar ni las medidas que proponemos para nuestros respectivos países, para España o para la Argentina. Sus amenazas, insultos, descalificaciones y etiquetas, nos dan absolutamente igual. Porque, como dice un refrán español, no ofende el que quiere, sino el que puede. En España, por defender la unidad nacional, han dicho que somos fascistas. Cuando hemos dicho que queremos fronteras seguras para que no estén permanentemente asaltadas por oleadas de inmigración ilegal, alentadas desde los países limítrofes, nos dicen que somos xenófobos. Cuando decimos que queremos que se respete a todas las víctimas de la violencia familiar, sea hombre o mujer, heterosexual, homosexual, joven o adulto, dicen que somos homófobos. A cada una de nuestras propuestas siempre salen con un calificativo. A los marxistas y a los comunistas habría que exigirles que pidan perdón todos los días por haber abrazado la ideología más criminal en la historia, con países arruinados económicamente y dictaduras. El resto tenemos la conciencia muy tranquila.

"Como se asustan, hay partidos que prometen el cambio que no llevan a cabo las reformas necesarias. Y hay otra parte que en el fondo no quiere hacerlo porque les significaría perder privilegio"

-Cuando se posicionan desde VOX contra el matrimonio igualitario por la fe católica de una parte de la población, ¿no se limita también la libertad de las personas que quieren tener ese derecho y no afectan con ello a terceros?

-Nosotros tenemos un posicionamiento muy claro, y es que no tenemos ningún problema a las uniones civiles de personas del mismo sexo. Es una cuestión personal en la que nosotros no entramos. Es una cuestión de terminología, de ser un poquito rigurosos con el lenguaje, porque matrimonio es la unión entre el hombre y la mujer y no es una terminología correcta. Pero nosotros no tenemos ningún problema con la unión, absolutamente ninguno. Para nosotros todos los seres humanos tienen que tener los mismos derechos, las mismas obligaciones y el mismo respeto. Lo que no aceptamos es la imposición de ninguna ideología. Por ejemplo, de quienes se han empeñado en impulsarla dentro de las escuelas con el adoctrinamiento a los estudiantes en cuestiones de moralidad o sexo, intentando fomentar lo que para ellos es lo correcto, mediante campañas que promueven la homosexualidad, el sexo sin ningún respeto y sin ninguna responsabilidad. Nosotros decimos que las cuestiones de educación y moral corresponden a los padres. No se puede meter el Estado a querer diseñar, como si de un Estado comunista estuviéramos, lo que es oficial y lo que no es. Pero dicho eso, que quede muy claro, en nuestro partido no le preguntamos a nadie ni qué religión ni qué orientación sexual tiene, ni qué opina sobre ninguna de las cuestiones. Es su vida privada.


Qué debe hacer el Estado liberal frente a la pobreza

-¿Se sienten parte de un mismo conjunto de fuerzas con otras expresiones como la de LLA en Argentina, la de Bolsonaro en Brasil o el Partido Republicano de Kast en Chile?

-Es una corriente de libertad y de respeto a las instituciones. Lo que está ocurriendo en la Argentina, con Milei y Villarruel; lo que sucede en El Salvador, con Bukele; o en Brasil, con Bolsonaro; también en otros países de Europa, como Hungría, Polonia o Italia, con Meloni. Es un aire fresco de libertad y de respeto a la ley, de verdadera democracia, porque el resto de los partidos -socialistas, peronistas, comunistas y de izquierda- lo primero que hacen es colapsar la democracia, controlar el Poder Ejecutivo, el Legislativo, y lo que es más repugnante, el Judicial. Terminan prostituyendo la Constitución. Entonces, ¿qué significan todos estos partidos? No son iguales, porque no es lo mismo la Argentina que España. Tenemos nuestras peculiaridades y diferencias, pero sí tenemos un denominador común: nos enfrentamos a los mismos problemas, aunque las soluciones no pueden ser iguales.

-¿Cuáles son esos mismos problemas?

-El socialismo, el comunismo, los liberticidas, los fanáticos climáticos, los del feminismo radical. Ante esos problemas, ante aquellos que persiguen la propiedad privada, que persiguen las creencias en libertad de cada uno de los ciudadanos, aplicamos soluciones parecidas pero no iguales, medidas de respeto a la institución, al Estado de Derecho, a la libertad, a la separación de poderes, a la defensa de la propiedad privada, del autónomo, del empresario y del trabajador que de verdad crea riqueza. Y no permitir que haya una parte importante de la población subvencionada, que vive del dinero público, a la que le han comprado la voluntad y le han comprado los votos, a base de planes y subsidios.

-Sabemos que el mercado no es perfecto y hay actores económicos más fuertes que provocan distorsiones, ¿cómo debería pararse un gobierno de LLA o VOX frente a esas situaciones?

-Creo que coincidimos con LLA y el resto de los movimientos en partir de una premisa que no es negociable y es la igualdad de oportunidades. Los ciudadanos tienen que tener igualdad de oportunidades, con independencia de su condición económica, social o la región en la que haya nacido. Esto significa que tienen que tener las mismas oportunidades de formación, preparación e igualdad y seguridad jurídica en el mercado de trabajo a la hora de salir al mercado de trabajo, de poner su empresa. El Estado no tiene que crear los puestos de trabajo, no tiene que dar una casa o un sueldo. El Estado tiene que garantizar que cada uno pueda tenerlo.

-¿Y qué sucede con aquellas personas que parten de un escalón inferior de acceso a esas posibilidades por su condición vulnerable?

-Es cierto que a veces la vida es injusta y a pesar de que uno haya hecho todo lo imposible por salir adelante, puede venir una grave crisis económica, una terrible situación de enfermedad, de minusvalía, que le impida poder desarrollar en condiciones una vida digna. Ahí es donde entra la labor social del Estado; si se quiere, la solidaridad de los compatriotas que ante una situación de infortunio no generada tienen que estar ahí para que tú tengas tu sanidad, tu apoyo para adquirir tu vivienda o para poder tener el sustento básico. Pero lo que no se puede aceptar es ese dogma de la extrema izquierda que desgraciadamente la derecha boba les compra, que el Estado es el papá benefactor porque esos recursos no caen del cielo, caen de sobrecargar sobre los hombros del resto de la sociedad, y por tanto terminas haciendo una sociedad en la que todos son pobres. Hay que lograr como objetivo que no sean necesarias las políticas sociales porque todo el mundo ha podido tener su casa digna, su coche, sus vacaciones y su sueldo que le permite vivir en libertad. 

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Comentarios

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  • B

    benedic .

    10/12/23

    SR GAITA A UDS NI EN EL REFORMATORIO LO QUIEREN, OBTUSO COMO VASCOS REVENTADOS COMO GALLEGOS

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