En terreno resbaladizo, Guzmán pega fuerte en la negociación con los bonistas y siembra riesgo de default

Exactamente un mes después de su intervención en el Congreso y en las vísperas de la presentación de una oferta a los acreedores privados, el ministro de Economía reiteró la meta fiscal invariable hasta 2023. Para los fondos, se trata de una inaceptable quita de 60% del valor presente neto

Como si estuviera en juego la coherencia, exactamente un mes después de su comparencia en el Congreso de la Nación, el ministro de Economía, Martín Guzmán, reiteró la posición esbozada en esa histórica intervención sobre los ejes de sostenibilidad de la deuda que el Gobierno elegiría en la negociación con los acreedores. 

En una entrevista con Reuters, lo dijo así: "No aceptaremos nada que no sea sostenible. Seremos absolutamente firmes en eso". Y acotó que cualquier acuerdo con los acreedores privados tendría que evitar más austeridad fiscal en una economía argentina ya golpeada por la recesión. 

"Claramente, la Argentina no tiene capacidad para pagar los intereses durante los próximos años", dijo. Y enunció que el país recién podría alcanzar el equilibrio fiscal en 2022 o 2023. 

Mientras los bancos asesores y colocadores designados para la reestructuración de la parte privada de la deuda iniciaban contactos con los principales tenedores, Guzmán volvió a marcar la cancha con una posición extrema, contrastante con su modal académico.  

Los fondos de inversión registraron ayer el mismo mensaje que ya habían recibido, en privado una semana atrás: la Argentina acudirá con fuerza a una negociación. Dadas las circunstancias de los 30 días desde su intervención en el Congreso y con el peso del coronavirus sobre la mesa, el mensaje adicional es que la postura es aún a costa de entrar en default.  

Los analistas calcularon que el objetivo de equiilibrio fiscal más allá de 2023 (prevista con precios mayores del petróleo y mayor recaudación que la que dejaría ahora la crisis del coronavirus) llevaría a que la oferta oficial implicara una quita global del 60% del valor presente neto de los títulos. 

Por eso la semana pasada se inició un camino descendente para los bonos. Y hoy, tras la ratificación de la orientación, en medio de una huida de los activos de riesgos globales por el Coronavirus, el riesgo país empinó sobre los 3000 puntos, y las paridades de los títulos en moneda extranjera se acomodaron todos debajo del 40 por ciento. 

“Hay necesidad de un alivio sustancial , señaló Guzmán, y dijo que todas las opciones sustentables de negociación están sobre la mesa. Aunque el Gobierno busca que se "maximice la aceptación de los acreedores", según dijo, los acreedores no sienten lo mismo. 

Los principales fondos, creen ver una inspiración en posturas de Josep Stiglitz, mentor académico de Guzmán. “Stiglitz cree que es mejor ir a un default que a una negociación, y eso es muy peligroso, es un camino complicado , explican desde Nueva York a El Cronista. 

Esa sangre olieron en el comentario de Guzmán: "Si alguien piensa que vamos a patear la pelota de una manera que obligue a otra reestructuración más adelante, deberían pensarlo de nuevo, porque no vamos a hacer eso". 

Entre los fondos advierten el ingreso en "zona buitre . “Una cosa es negociar con los acreedores con voluntad de llegar a un acuerdo, que con los buitres, donde manda una fauna distinta, la de los abogados , opinan en Nueva York.

El riesgo es también que estos fondos salgan de shopping y tengan capacidad de bloquear negociaciones en el complejo mapa de legislación de acciones de clase, o que puedan hacer caer alguna serie, y que se genere un cross default.

También se escucharon dos advertencias oficiales que pusieron más áspero el prólogo a la presentación de la oferta: "Estamos en una situación de emergencia global que requiere que todas las partes sean flexibles", dijo Guzmán. A su juicio, si se extiende el plazo para cerrar un acuerdo será "solo por unos días" más después de fin de mes, la fecha original. 

La segunda, más peligrosa: "Nos estamos quedando sin las reservas que el Tesoro puede utilizar para el servicio de la deuda. Por lo tanto, debemos resolver este problema rápidamente", explicó el ministro de Economía. 

En las vísperas de la negociación seria, los arriesgados dichos de Guzmán no están exentos de mensajes al interior de la coalición de Gobierno: no se ha movido, pese a los riesgos, de las dureza original. Consolidada la opción, ¿hay chances de una negociación verdadera? Esa es la pregunta que hacen hoy los acreedores. 

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