Empresarios insistirán al Gobierno para que los ayude a pagar aguinaldos

Con la necesidad de encontrar recursos para el pago de aguinaldo apretando cada vez con más fuerza, empresarios le pedirán hoy al Gobierno alguna fórmula para poder hacer frente a esas obligaciones.

Esta mañana el Comité Ejecutivo de la UIA recibirá al ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, y le expondrán la problemática que algunas firmas tienen para pagar el SAC. Además, buscarán alguna precisión respecto de las posibilidades cierta que ofrecerá el Gobierno para facilitar el camino.

La complejidad del sector industrial ante este panorama se divide en dos: las Pymes y las grandes empresas.

Para las primeras, los empresarios se amparan en la Ley Pyme, que en uno de sus artículos habla de la posibilidad de que el aguinaldo se pueda abonar hasta en tres cuotas. Esto quiere decir que desde el punto de vista legal no deberían tener inconvenientes, aunque los industriales pretenden hacer esto con la aprobación tanto del Gobierno como de los diferentes gremios, de modo de evitar cruces.

En el caso de las grandes empresas la situación es diferente. Aquí las leyes no amparan el pago diferido, aunque los empresarios promueven "algún tipo de mecanismo" que permita poner en marcha un sistema que imponga una variable al pago de una vez, como indica la legislación vigente.

Así, las ideas que figuran en las carpetas de los industriales van desde el diferimiento del pago, hasta la instauración de una línea de financiamiento especial para esta ocasión.

Las primeras opciones que se habían barajado en un primer momento eran el pago en cuotas y hasta el lanzamiento de un ATP diseñado para el pago de los aguinaldos. Pero ninguna de estas ideas prosperó, y el Gobierno en varias oportunidades sostuvo que no tenía previsto ir en este sentido.

Luego también se pensó en realizar el pago del aguinaldo de forma no remunerativa -con lo que baja el costo para la compañía- aunque tampoco logró luz verde por parte de Casa Rosada.

La postura del Gobierno no es impedir que se aplique cualquiera de esas variantes, sino simplemente no avalarlas ni impulsarlas. En caso de que las empresas logren un acuerdo con los respectivos gremios para poner en marcha el mecanismo que se crea más conveniente y se firme, el Gobierno no mostrará objeciones.

Lo que no quiere bajo ningún punto de vista es imponer un mecanismo para que sea aplicado de modo genérico para todos los sectores, situación que podría resultar luego poco feliz para los trabajadores.

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