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Las elecciones legislativas de Estados Unidos pueden modificar una de las variables centrales del programa financiero argentino de 2027: el acceso a dólares, el costo del financiamiento, el respaldo político de Washington al Gobierno de Javier Milei, además del frente comercial.
La Argentina llega a 2027 con vencimientos de deuda por unos u$s 27.900 millones y una necesidad de refinanciamiento que excede la capacidad de generación de dólares del superávit comercial. Grupo Atenas estima que el éxito de un eventual rollover dependerá de la evolución del riesgo país, condicionada por la geopolítica, las elecciones en Estados Unidos y la acumulación de reservas del BCRA.
Una victoria republicana que permita retener ambas cámaras podría llevar el riesgo país a la zona de 600-650 puntos, mientras que una victoria demócrata en la Cámara de Representantes lo ubicaría entre 750 y 860 puntos, según la estimación del Grupo Atenas. Si los demócratas ganaran ambas cámaras, el riesgo podría subir a una zona de 860-1000 puntos.
El equipo económico asegura que las necesidades de financiamiento para 2027 “están cubiertas”. Milei llegó a decir que hay u$s 125.000 millones de colchón. Son cuentas que incluyen el poder de fuego de los Estados Unidos para volver a asistir con el swap.

Así, para los privados, hay un faltante de divisas de entre u$s 13.700 millones y u$s 18.000 millones, aun con un superávit comercial cercano a u$s 30.000 millones. Entre las alternativas aparecen un swap o asistencia de Estados Unidos, un eventual programa ampliado con el FMI y el refinanciamiento de la deuda privada, según Atenas.
El Gobierno de Trump intervino en la previa de las elecciones legislativas argentinas de 2025 mediante un swap por u$s 20.000 millones y participación directa del Tesoro estadounidense en el mercado cambiario. Una derrota republicana que derive en cambios de gabinete o en un reordenamiento de prioridades en Washington sería, según el informe de CEPA, un golpe para el financiamiento que necesita la Argentina.
Presión para acumular reservas
El ex ministro de Economía Domingo Cavallo planteó en su blog que mientras que “la discusión pública sobre la situación económica presta mucha atención al boom exportador (argumento optimista) y al bajo nivel de consumo e inversión (argumento pesimista)”, es necesario “prestarle más atención al probable curso de los acontecimientos externos de aquí a la elección del año que viene” en Argentina en 2027.
“Los dos riesgos externos más importantes a tener en cuenta son la crisis fiscal y financiera que puede desatarse en Estados Unidos y Europa y la posible depreciación del real con una recesión en Brasil, que sumada a la agresividad exportadora china, puede afectar mucho a nuestro sector industrial”, planteó Cavallo.

En ese marco, plantea que hay un escenario “peligroso” si “luego de un deterioro fuerte del liderazgo de Trump en Estados Unidos -sin que se visualice una alternativa superadora desde el Partido Demócrata y del avance de las ultraderechas en Europa-, se precipita en el mundo occidental una crisis fiscal y financiera que provoque estanflación global”.
Para Cavallo, en ese marco, “el Tesoro tiene que comprar dólares en el mercado y lo debe pagar con sus recursos fiscales, no con emisión”.
“En un momento como éste, que el Banco Central compre dólares con emisión para luego entregárselos al Tesoro sería un error, pero no acumular reservas por temor al aumento de la inflación puede resultar un error más grave”, enfatizó el padre de la convertibilidad.
El FMI reclamó asegurar que el programa genere crecimiento y coincidió en la necesidad de seguir fortaleciendo el BCRA.
Presión interna para Trump por la ayuda a Argentina
Una derrota legislativa de Trump, con una mayoría demócrata en el Congreso, la asistencia podría enfrentar un mayor costo político. Legisladores demócratas presentaron proyectos como la “No Argentina Bailout Act”, que busca suspender el swap, y la “American Farmers First Act”, destinada a compensar a productores estadounidenses afectados por la competencia argentina. Una mayoría demócrata no impediría por sí sola una nueva asistencia del Tesoro, pero podría dificultarla y elevar su costo político.
Eso también podría limitar nuevas bajas de impuestos e impulsar una mayor consolidación fiscal, mientras que una reversión de determinadas políticas migratorias podría sumar trabajadores al mercado laboral y, en el mediano plazo, favorecer un sendero de tasas más bajas de la Reserva Federal, según plantea CEPA.

Una baja de tasas no necesariamente sería positiva para Argentina: si se produce junto con una caída de los mercados accionarios y una búsqueda de refugio en activos seguros, advierten, el riesgo país argentino podría subir y dificultar todavía más el financiamiento externo.
Inversiones y comercio
Así, mientras que para algunos analistas el resultado electoral puede afectar la disponibilidad de asistencia, desde el sector privado, sostienen que el vínculo trasciende a Donald Trump y Milei.
“La relación entre la Argentina y los EE.UU. tiene una historia que trasciende a los gobiernos de turno”, dijo el CEO de AmCham", Alejandro Díaz.
En el frente comercial, la Argentina continúa alcanzada por los aranceles de la Sección 232 sobre el acero y el aluminio. CEPA señala que un Congreso opositor podría ejercer un mayor control sobre la política arancelaria de Trump y que el acuerdo comercial firmado entre ambos países podría quedar bajo mayor escrutinio, especialmente por parte de legisladores atentos a los productores estadounidenses que compiten con la Argentina. La embajada de EE.UU. abogó por el tratamiento de semillas y patentes en el Congreso.
Pero más allá de lo coyuntural, Estados Unidos es además el principal inversor extranjero directo en la Argentina, con un stock de u$s 35.310 millones a marzo de 2026, equivalente al 18% del total, según los datos de Díaz. En el primer trimestre aportó u$s 809 millones de los u$s 1.794 millones de nuevos flujos de inversión que ingresaron al país, casi la mitad del total, enfatizó Amcham.
El resultado de las elecciones estadounidenses puede tener efectos que exceden el corto plazo. Para la Argentina, se juega el costo de financiar 2027, la posibilidad de contar con respaldo financiero de Washington y las condiciones políticas de una relación bilateral que ya tiene un peso significativo en inversiones, comercio y actividad económica.





