

La economía argentina atraviesa, según el economista y exdirector del Banco Central Jorge Carrera, una etapa en la que la baja de la inflación se vuelve más difícil y el nivel del tipo de cambio empieza a generar tensiones sobre otros sectores. Para el especialista, el problema no pasa solamente por la cotización del dólar, sino por cómo se combina con la apertura de las importaciones y la debilidad de la actividad.
Para Carrera, los programas de estabilización suelen encontrar mayores dificultades cuando llegan a los últimos puntos de inflación. “Cuando llegaste casi al piso, se te hace durísimo y además va y viene, sube y baja”, explicó. En ese sentido, cuestionó la velocidad con la que el Gobierno busca llevar la inflación a niveles todavía más bajos.
El economista analizó otro frente relevante: la actividad. En ese sentido, consideró que existe una economía con comportamientos muy diferentes entre sectores: mientras energía y minería pueden crecer a tasas elevadas, otras ramas permanecen estancadas o incluso en terreno negativo. “No veo que ellos tengan ningún instrumento” para salir de ese estancamiento, afirmó con respecto al Gobierno, durante una entrevista con Radio Splendid AM 990.
Dólar atrasado: “El tren ya pasó”
Consultado sobre cómo podría llegar la economía a septiembre u octubre de 2027, Carrera fue contundente al referirse a la posibilidad de una corrección cambiaria que impacte en el año electoral. “Las posibilidades que tenían de corregir el tipo de cambio (...) me parece que el tren ya pasó”, sostuvo.
El exdirector del BCRA aclaró que para él no debería realizarse una gran devaluación. Su propuesta era que el tipo de cambio pudiera moverse algo más dentro de la banda, una corrección que, a su entender, debería haberse realizado antes.

Ante la consulta sobre si consideraba que el dólar estaba atrasado, respondió que sí, aunque aclaró que “no está tremendamente atrasado”. Su preocupación está vinculada a la combinación de un tipo de cambio apreciado con una mayor facilidad para importar.
Carrera señaló que se eliminaron restricciones no arancelarias y cuantitativas y también se redujeron aranceles, mientras que China está colocando excedentes en distintos mercados. Dentro de su análisis, ese escenario deja a la industria argentina en una posición más exigente para competir.
“El tipo de cambio hubiera ayudado a que estuviera menos tensa la cosa”, sostuvo. Para Carrera, una corrección cambiaria anterior podría haber permitido que el proceso de adaptación de algunos sectores fuera más gradual, aunque aclaró que eso no necesariamente habría evitado el cierre de empresas.
Inflación, estancamiento y el escenario electoral
En materia de inflación, Carrera consideró que el Gobierno enfrenta una dificultad habitual de los procesos de estabilización: la denominada “última milla”. “El último 1% mensual, el último 2% mensual, es muy difícil de acomodarlo”, explicó.
Su diagnóstico apunta a que el objetivo de seguir bajando la inflación puede tener costos sobre la actividad. En particular, planteó que el Gobierno debería haber aceptado una inflación algo más elevada a cambio de un nivel de actividad mayor y un tipo de cambio ligeramente más alto.

El economista también cuestionó el diagnóstico sobre la actividad y sostuvo que, más allá de los datos agregados, una parte importante de la economía ya atraviesa una recesión. “A mí no me importa lo que diga el INDEC”, afirmó. Su argumento es que los sectores vinculados con energía y minería pueden crecer con fuerza y elevar el promedio general, mientras las actividades que concentran más empleo permanecen débiles.
En ese punto, proyectó un escenario de continuidad de las dificultades: “Dentro de un año me parece que vas a seguir viendo un poco más de lo mismo, un poco de estancamiento”, afirmó. Y resumió su diagnóstico sobre los motores actuales: “No veo ningún motor que esté encendido, salvo energía y minería”.
Para el exdirector del Central, esa dinámica también tiene una dimensión política. Consideró que el estancamiento puede tener impacto de cara al año electoral y que la incertidumbre sobre el rumbo del Gobierno puede llevar a empresas a postergar decisiones de inversión. “Muchas de las inversiones van a esperar a ver qué pasa con la suerte del gobierno”, sostuvo.
El escenario que plantea, por lo tanto, combina una inflación que encuentra más dificultades para seguir bajando, un tipo de cambio que considera atrasado y una recuperación concentrada en pocos sectores. Para 2027, su expectativa no es la de un fuerte rebote de la economía, sino la continuidad de un escenario desigual entre las actividades que logran crecer y aquellas que todavía no encuentran un motor de recuperación.





