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El país de Toyota y Bizarrap

Este viernes llega al país Julie Shuttleworth, la CEO de Fortescue Futures. Viene para empezar a darle forma concreta a la inversión de US$ 1500 millones para producir hidrógeno verde en el país, aquel proyecto de energía del futuro que le anunció el ex rugbier Agustín Pichot al Gobierno en la reunión del grupo de los 20.

Es un gran momento para su primer desembarco en la provincia de Río Negro, donde apuesta a hacer un negocio de escala en la próxima década: aterrizará en la semana en la que un miembro de la comunidad mapuche fue asesinado por supuestos cazadores en medio de reclamos históricos por tierras, y donde las protestas de sus compañeros terminaron en un ataque de gauchos alcoholizados a caballo que interrumpieron un festejo tradicionalista para correrlos a rebencazos limpios. 

Todo en un contexto donde a veces el presidente Alberto Fernández hace como que no tiene nada que ver con la seguridad en el lugar, aunque luego reacciona y manda efectivos de fuerzas federales, o mientras la encargada del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas, Magdalena Odarda, dice suelta de cuerpo que no tiene diálogo con el intendente de El Bolsón o que hace mucho que no habla con la gobernadora de esa provincia. 

Lo bueno es que con semejante despelote tal vez pase a un segundo plano el "desafío cambiario" que había marcado el día de la noticia el ex capitán Puma, revelando cómo el panorama financiero se transforma en el agujero negro de cualquier proyecto de inversión en un país que en todas las teorías tiene todo para romperla pero no. 

¿A qué dólar me tomarían los dólares que hundo? ¿Cómo sé que me los podría llevar? ¿De qué forma puedo saber que el marco regulatorio de hoy no me va a cambiar en un par de años? ¿Cómo puedo conseguir crédito en un país de 1800 puntos básicos de riesgo país? 

Además, tal vez no le sea tan grave adaptarse a un conflicto por reclamos ancestrales a una ejecutiva de una minera que viene de Australia, un país donde los gigantes metalíferos alternan trabajo en conjunto con las comunidades aborígenes pero también la fuerte resistencia sobre todo desde que se conoció que la empresa Río Tinto destruyó un sitio aborigen de hace más de 46000 años. 

A propósito, Andrew Forrest, el propio presidente de Fortescue, que también es el tercer productor de mineral de hierro del mundo, es uno de los que está reclamando que le den más voz a las comunidades para evitar que se pueda volver a arrasar con otros territorios sagrados. Tal vez los del hidrógeno terminan trayendo algo de otro oxígeno. 

¿Exportar o no exportar? 

Como sea, el sueño de que se encadenen proyectos que generen divisas y motoricen cadenas de proveedores que multipliquen el empleo es el sueño húmedo de todo gobierno en la Argentina, que -a lo Scioli cuando dice "turismo, esperanza y optimismo"- repite agro, campo, minería, Vaca Muerta, turismo, pick-ups, economía del conocimiento, biotecnología, energías renovables. 

Todas apuestas que como pueden arrancan, en algún caso empiezan a crecer pero a duras penas se consolidan por nuestra condena de siempre, la inestabilidad, el serrucho, la vida a los saltos. 

Igual, ahora que lo pienso, hay que ver si es un concepto tan compartido por todos. El domingo el periodista Horacio Verbitsky sorprendió en su columna en El Cohete a la Luna cuando escribió: "En las varias entrevistas que le hice al presidente Fernández quedó clara la disyuntiva entre la substitución de importaciones, que favorece la diversificación productiva y una mejor distribución del crecimiento, y el incremento de las exportaciones, que tiende a la concentración, la reprimarización y una distribución regresiva, generando excedentes que no se reinvertirán en el circuito productivo porque irán a pagar deudas". 

What? 

¿Realmente el jefe de Estado tiene una disyuntiva así? Al menos, nunca lo ha dicho en público. El economista Claudio Scaletta, que escribe en El Destape, no en revista Cabildo, lo cruzó en Twitter: "Sinceramente me cuesta creer esta falta de comprensión económica en un periodista que admiré toda la vida. Se necesitan las dos cosas Horacio, sustituir y exportar. No hay ninguna contradicción. ¡Tenemos que terminar con la falopa antiexportadora!". 

En otro posteo, Daniel Schteingart, del Centro de Estudios de la Producción, ayer escribió: "Si no exportamos, el BCRA se queda sin reservas, la moneda se devalúa y se licúan los salarios de toda la población, incluso de los millones de personas que no trabajan en empresas exportadoras". Además, publicó un estudio que relevó que las empresas exportadoras tienen salarios hasta 125% mayores que los de las no exportadoras. 

Casa de Herrero 

En rigor, da la sensación de que si hay un consenso extra grieta es el de la famosa "salida exportadora". En todo caso, los quilombos se desatan cuando hay que hacer convivir esa idea con la de precios de la comida accesibles para la población, con el impacto en el medio ambiente, con la necesidad de recaudación del fisco que cobra retenciones o con el equilibrio del tipo de cambio que potencie las ventas externas pero con salarios que no sean de hambre. 

Pero que la cosa la vamos a poder acomodar cuando vayamos metiendo cada vez más productos argentinos en el mundo y que podamos hacerlos contratando la gente que se forma en un sistema educativo que se vaya adaptando, no tiene mucha discusión. 

Hay dos casos testigos como para meter en un panel y cobrar unos buenos mangos en un seminario. Por el primero, te pagarían poco. Está muy trillado. Es el famoso "modelo de Toyota", la automotriz japonesa que desde que empezó a hacer la pick up Hilux en 2001 en su planta de Zárate no para de crecer y ganar mercados. Hace 20 años tenían 600 empleados. Hoy son 6500. 

¿El seguro anti crisis? Generación de divisas propias, con el 80% de la producción destinado al exterior. Y acuerdo total con el gremio de los mecánicos de SMATA para modificar el convenio para sumar eficiencia en la fábrica. Desde enero, de hecho, aprobaron tener francos móviles y cobrar un plus en vez de horas extra. Sumarán 500 trabajadores más. 

En 2009 los elogió Cristina Kirchner. "Toyota es un ejemplo", dijo. En 2016 los destacó Mauricio Macri y les agradeció por "confiar en el país". Ayer los volvió a recibir el presidente Fernández, que ya vio más de 10 veces al jefe de la compañía, Daniel Herrero. Dicen que el primer mandatario, que llegó manejando su Corolla el día de la asunción, mira ese espejo de balanza comercial positiva y reformas laborales por sector para toda la economía. 

Economic Sessions 

Pero a los que habría que poner en una charla de esas del "futuro exportador" o de "la disrupción con lo que haya" es a los protagonistas de, quizás, la mayor conquista argentina del mercado internacional: a las estrellas de trap. ¿Qué? Esto es El Cronista, papu. 

¿Qué decís? Paren un poco. Seguro que la música les puede chocar. Bases y rimas picantes. Remixes. Por el outfit no les llevarían el apunte o alguno hasta les desconfiaría por portación de cara. Ropa ancha. Gorras, viseras. Capuchas. Lentes. Camperas con las tres tiras. 

Son pibes del Gran Buenos Aires, de Rosario o de Jujuy, con un celular, una computadora y un programa de edición de sonido. Desde la intimidad de sus piezas copan las plataformas de distribución de contenido y de golpe te aparecen gigantes en una esquina de Times Square o en los principales shows de la TV yankee

Consumidos por la política y los medios como estereotipos de "la juventud" o a lo sumo como "el objetivo de mis políticas públicas cuando les di una notebook", pasan de largo y no se le presta atención en el mainstream al fenómeno creativo y de captación de públicos globales que son. 

Tal vez no le van a dar empleo a miles de personas como, ponele Mercado Libre, pero algo para aprender tienen, seguro. Donde unos se escandalizan porque dijeron "culo", otros pueden ver el ejemplo de que con poco podés mucho. De hecho Mercado Pago lo contrató al propio L-Gante para promocionar su billetera virtual. Mientras, Nicki Nicole llegaba a lo de Jimmy Fallon. 

Googleen la historia de Gonzalo Conde, el Bizarrap, un pibe de 23 años que desde su cuarto en la misma Ramos Mejía de los hechos de inseguridad empezó a jugar con la computadora y hoy recibe a artistas de todo el mundo, siempre en su pieza, para componer sus Music Sessions de cientos de millones de reproducciones. 

Se transformó en el artista número uno de Spotify en el país y está entre los 300 más grosos de todo el mundo, una máquina de generar divisas. No lo creerías: estudiaba marketing en la UADE hasta que tuvo que dejar porque se dormía en las clases mientras la rompía en las redes. 

Hay decenas, no verlos y aprender es cuestión de anteojeras de la rutina o prejuicios o ambas. Hay algo ahí de rebusque, creatividad y mercado externo, que surge desde -tal vez- uno de los sectores más golpeados por los años de falta de oportunidades, desigualdad y mala educación, a los que el mercado laboral los espera con precariedad y la policía, con balas. El periodista Julio Leiva, al entrevistar "al Biza", le dijo: "Steve Jobs lo hizo de un garage, tu generación lo está haciendo de las habitaciones".

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