Opinión

El pacto de imposible cumplimiento entre Alberto y CFK está haciendo más estragos que la derrota electoral

Dónde vamos?

-Hace la ruta completa.

El chofer del empresario no necesitaba ninguna precisión. Arrancó por la recova de Retiro. Siguió por Av. Figueroa Alcorta derecho, Dorrego y otra vez Alcorta para volver al punto de partida por avenida del Libertador.

El consultor estaba inquieto. Hacía días intentaba comunicarse con uno de los jueces federales amigos que percibía, le resultaba esquivo. Necesitaba un encuentro casual. Semblantearlo. Despejar dudas. Y el corredor era su respuesta. Con algo de suerte entre alguno de esos restaurantes elegidos por el círculo rojo lo iba a encontrar. Los locales gastronómicos que el poder hizo suyos están ahí. Uno detrás del otro. No son tantos. Casi ordenados para facilitar la tarea de recorrerlos sin maniobras complicadas: un corredor del poder. Derecho de ida. Derecho de vuelta.

Cuando creyó que no era su día de suerte vio el auto de la custodia en doble fila sobre Libertador, llegando a la esquina de Bulnes. Sentado sólo en una de las mesas del fondo, su objetivo. No llegó ni a saludar antes que Su Señoría marcara la cancha: "¿Pidiendo una mano o venís de guapo?"

El malestar entre CFK y el presidente Alberto Fernández dista de ser un secreto. Y a esta altura mino relaciones históricas, hombres como el consultor y el juez que se decían "hermanos" hoy se miran con recelo. El pacto de imposible cumplimiento que dio lugar a la fórmula presidencial ganadora en el 2019 está haciendo más estragos que la última derrota electoral. CFK ve que sus causas avanzan. Y las que no como dólar futuro o aquellas que logro dilatar como el Memorándum de entendimiento con Irán, poco tienen que ver con gestiones del hombre que postuló a la primera magistratura y que se jactaba de sus excelentes relaciones con hombres clave del Poder Judicial. Le prometió como buen lobista que fue algo que como presidente no puede cumplir. En el entorno de CFK sospechan que siquiera lo haya intentado.

Tampoco se preguntan si no quiso, no supo o no pudo descomprimir el frente judicial de la jefa. Sólo saben que no lo hizo. Uno de los jueces federales que instruyó una de las causas recibió una tardía y algo desagradable visita de un hombre cercano al Presidente. En un tono que no se condice con el poder que no detenta, intentó decir algo que sonara a una orden: "Ustedes armaron este quilombo ustedes lo desarman".

El juez miro por la ventana del tercer piso que da al rio, respiro hondo y antes de sacarlo del despacho le dijo que si por quilombo se refería a las causas de CFK ya no estaban en ese piso hace rato y habían continuado su peregrinar hasta la antesala de los tribunales orales.

Todos miran el nudo gordiano sin saber que hacer mientras la posibilidad que CFK y sus hijos enfrenten un juicio oral no parece un escenario de ciencia ficción. El habría prometido. Ella esperaba resultados. Lo que al abogado Alberto Fernández le gustaría, al Presidente le cuesta. Las relaciones con los jueces dejaron de ser fluidas. Todavía no pueden digerir las críticas al Poder Judicial con las que inauguró su mandato, sindicó jueces con nombre y apellido, un hecho que alineó hasta al más díscolo. Hoy era uno, mañana podía ser cualquiera.

Marcela Losardo, amiga y socia, pero además con mucho taco gastado en los pasillos de Tribunales no contaba a CFK entre sus fanáticas. Pero tenía dialogo con los jueces y hoy está a miles de kilómetros del Ministerio de Justicia que supo ocupar, designada como embajadora ante la Unesco. Los pocos interlocutores tratan de exculpar a AF con argumentos varios, algunos ciertos. Los jueces ya no están alineados bajo un mando único con el que resultaba más fácil negociar, acusan al kirchnerismo de una embestida que AF no pudo parar, explican que las condiciones no están dadas, que la sociedad mira con lupa cada paso y que inmolarse no está entre los planes de ninguno. Que los fiscales de juicio acusan o se oponen en duros términos a los sobreseimientos pedidos por la Vicepresidenta, como en el caso de Diego Velasco en la causa de Hotesur y los Sauces.

Cfk duda. Sospecha. Sobre todo, cuando percibe que en escenarios donde el que está complicado es Alberto, hay otra predisposición. Se preguntan en su entorno, si lo hizo cuando era Jefe de Gabinete hasta forzar la renuncia de un camarista y ahora logró sacar la causa del 'Olivosgate' de Comodoro Py ¿Por qué no conmigo?

El clima está caldeado. Entre ellos, a su alrededor. Los tiempos apremian. El Tribunal Oral Federal 5 dispuso un plazo de tres días para tratar los pedidos planteados por las defensas y la Fiscalía en las causas Hotesur y Los Sauces donde CFK llega a esta instancia acompañada por las únicas dos personas que jamás hubiese querido que pisaran una sala de audiencia: Maximo y Florencia Kirchner. Cambian las conformaciones de algunos tribunales, ese, clave. Tal vez ahí algunos jueces se sientan más obligados que otros. Sin consideraciones morales, la judicialización de la política llegó para quedarse de la mano de Carlos Saul, que no tenía mayor dificultad para reunirse a comer pizza con champagne con los 12 federales en la quinta de Olivos. Al comienzo respetando ciertas leyes no escritas y sagradas como ayudar si se podía, pero no salir a hacer daño. Y nunca jamás involucrar a la familia. Está claro en estos últimos años que todo eso estalló por los aires. No quedo nada de ese mecanismo tan aceitado como perverso del que algunos cómplices de ayer hoy sobreactúan indignación.

El consultor entendió que no había lugar para el dialogo. Se subió a su auto y pidió salir rápido del corredor. Buscó algún reducto más acogedor en el microcentro donde lo esperaban ya convencidos de su fallida intervención. Igual brindaron. Por lo menos había intentado. Y tenían una gestión para mostrar cuando arrecien los reclamos.

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Comentarios

  • FG

    Fernando Gianinetto

    Hace 1 hora

    Que pobreza de comentarios de esta Sra Mangel, cualquier chico que se dedique un poco a la política lo hace mejor

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  • TSS

    Todo Suela Suela

    Hace 3 horas

    si cayó el muro, mussolini, hitler, muy pronto veremos caer al montonerismo una vez mas

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  • SCC

    silvia cede cede

    Hace 3 horas

    todos las van a pagar.. ninguno se va a salvar..¡¡¡

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  • EEGG

    eduardo errnesto garay garay

    Hace 4 horas

    A Cristina Kirchner no le preocupa ni ocupa su situación legal. No le importa un comino ir presa. O incluso morir ahorcada o de un tiro frente a un pelotón de fusilamiento. A Cristina le importa el Poder, y el Poder a veces se obtiene hasta con la muerte o ejecución propia. Todo lo referido a ella sobre el tema "judicial" es puro verso y pantomima de quienes no entienden la historia ni la política en general. La "JUSTICIA" actual solo sirve para defender dueños de estancias, de empresas multinacionales, bancos e instituciones financieras, lo demás no le importan nada (por eso tantos delitos comunes). A eso se dedican y de eso viven algunos jueces "decentes".

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  • RR

    Ramiro Ramon

    Hace 4 horas

    El pais y estos delincuentes gobernantes se cae a pedazos. Los triste es que los escombros caen encima de la gente .

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    • FG

      Fernando Gianinetto

      Hace 1 hora

      Pero por desgracia hay millones que le responde, son descerebrados útiles

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