CASHTAG

El ‘Operativo Despegue' y el cloud-governing

Hablar de "el Gobierno" como un ente ajeno. Opinar sobre la economía como plateístas. No acompañar las votaciones en el Congreso. Objetar líneas de acción sin proponer alternativas. Remarcar que con otros funcionarios que se propusieron hubiera sido otra la historia con la inflación actual. Subrayar que el problema es la falta de actitud frente a las empresas en la puja distributiva. Echarle la culpa a Martín Guzmán por el ajuste que tiene que hacer Sergio Massa porque le toca "administrar consecuencias" de lo anterior.

Éste es, al fin y al cabo, el paso a paso del "operativo despegue" de Cristina Fernández y los suyos respecto del horrible devenir de la gestión que arrancó en 2019.

Los ministros que pueden salen del Gabinete y se refugian en el pago chico para cuidar su quintita. La que no puede irse, la Jefa que ideó el experimento, se corre todo lo que puede desde el discurso. Es la Nicolino Locche de las responsabilidades. La reina del desmarque. La primera en decir "no lo toqué, juez" cuando el partido se pica.

Lo recontra confirmó en el tuit último en el que se queja del aumento para las prepagas que autorizó "el Gobierno", según escribió, en una formulación increíble, que grafica un funcionamiento rarísimo nivel Dios.

Se gatilla la pregunta más obvia. ¿Cómo? ¿La líder del espacio que armó la fórmula y ostenta el poder habla así de su administración? Entre los funcionarios que se van y los dueños del poder que se abren de gambas, en un punto es como si el último año de mandato nos gobernara un limbo. La nube de Amazon. El cloud-governing. Manda una especie de gas. El metaverso. El random de Spotify que te pone lo que se le canta y no sabés bien cómo lo decidió.

Tal vez sea algo buscado. Todo sea, se sabe, para conseguir que la dinámica actual no se lleve puestas las banderas de eso que pervive en un grupo como "la década de Néstor y Cristina", el recuerdo compuesto de "los 12 años" que se terminó porque los medios engañaron a la gente y no porque pudo haber quien pensara que ya la cosa no iba bien.

Así, se podrá prometer que "es hora de que vuelva el kirchnerismo", como si no tuviera nada que ver con el derrape actual.

Parásitos

La contradicción es que los promotores del Estado presente terminan construyendo algo así como un Estado vacío.

Lo percibe el propio Massa, que estuvo hasta la madrugada del miércoles en el Congreso tratando de que saliera aprobado el Presupuesto 2023. Entiende que en ese despoder parlamentario empezó la pendiente de su antecesor, que primero se quedó sin "ley de leyes" y luego mandó el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que no hubiera salido, se auto celebra, sin su muñeca.

La emergencia del Estado vacante justo queda en evidencia en pleno tour del ex presidente Mauricio Macri para promocionar sus nuevas viejas ideas de un Estado mínimo. Lo lleva al extremo cuando grita a lo Javier Milei contra Aerolíneas Argentinas. Lo puntualiza en su texto "Para qué" con planteos de medidas "drásticas".

En un crossover extraño, la publicación mensual que está haciendo el Ministerio de Economía de la planta de personal estatal se ha vuelto un insumo clave en los búnkeres del ajuste que prepara el PRO.

La aerolínea estatal tiene 11.427 empleados. Télam, 827. El Inadi, 405. El Incaa, 1029. También miran en detalle un ente gigantesco con 18.091 trabajadores y más de 90 gremios. Es el Correo Argentino, cuyo rol cambió en el mundo de la digitalización y el ecommerce. Pero ven difícil que Macri, que quiso arreglar por muy poca guita la deuda histórica de su familia por ese tema, encuentre legitimidad para poder meter la tijera ahí.

A todo esto, esta semana pasó por el país Mariana Mazzucatto, una de las economistas más influyentes del mundo, que justamente tiene una mirada que deja en offside tanto los promotores del recorte a lo pavo como a los que entregan el sector público a las corporaciones lactantes y abusivas.

Mazzucatto asegura que entre otras herramientas los Estados deben apelar a una política de compras públicas inteligente para crear mercados e influir en la competencia en áreas clave, como la salud.

A propósito, menciona como ejemplo habitual lo que considera una "asociación parasitaria" del gobierno de los Estados Unidos con el gigante farmacéutico Pfizer, al que -dice- se le dan patentes de exclusividad por décadas y no se les pide nada a cambio.

En una charla en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) reveló que Pfizer es la segunda compañía que más acciones recompró en el mundo para elevar los precios y mejorar el retorno de sus ejecutivos. Se pregunta: ¿cómo pudo ser que no se interviniera desde la política pública para que esos fondos se destinaran a investigación y desarrollo y no a la especulación?

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