El Gobierno se anota la exclusión de Malvinas del Brexit: ¿triunfo propio o factores externos?

El acuerdo entre el Reino Unido y la Unión Europea excluye de los beneficios arancelarios a la pesca de las islas. Solá celebró el hito como un triunfo diplomático que Bruselas, en cambio, resolvió basándose en otros intereses.

El Gobierno celebró como un triunfo diplomático que el acuerdo entre la Unión Europea y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte que selló la salida de los británicos de la mancomunidad continental no incluyera en el capítulo que regulará las relaciones comerciales a futuro ningún beneficio tangible para la administración probritánica de las Islas Malvinas.

El canciller Felipe Solá resaltó el sábado por la noche las gestiones efectuadas por el ministerio que dirige en este sentido, tal como había anticipado El Cronista horas antes que Londres y Bruselas comunicaran que habían llegado a un acuerdo para sellar el Brexit.

"Finalmente el acuerdo post Brexit entre la UE y el Reino Unido no incluyó a las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur. Así lo pedimos en todos los foros y reuniones que mantuvimos en 2020 con ministros y ministras de Asuntos Exteriores europeos", recalcó en Twitter el jefe de la diplomacia argentina, cuya permanencia en el cargo venía siendo objetada por funcionarios o militantes cercanos a la vicepresidenta Cristina Kirchner

Finalmente el acuerdo post Brexit entre la UE y el Reino Unido no incluyó a las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur. Así lo pedimos en todos los foros y reuniones que mantuvimos en 2020 con ministros y ministras de Asuntos Exteriores europeos.#MalvinasArgentinas pic.twitter.com/O9vQkAcrNs

— Felipe Solá (@felipe_sola) December 27, 2020

A comienzos de diciembre, funcionarios de la Cancillería mantuvieron una reunión bilateral con representantes europeos para manifestarles "el interés en mantener un diálogo político renovado con la UE en relación con la cuestión de las Islas Malvinas", según comunicaron luego oficialmente. 

La fórmula semántica resume el interés del Gobierno por meter presión sobre la economía isleña a mediano plazo, ya que desde ahora deberán pagar aranceles que van entre el 6 y el 18% para ingresar su producción al viejo continente. Sin cuotas de acceso garantizadas, sin tarifas rebajadas ni fondos comunitarios para el desarrollo local, el gobierno considerado ilegítimo en la Sudamérica continental se volverá más dependiente de Londres y, quizás, forzado a mirar con otros ojos hacia Buenos Aires -o eso esperan en los despachos oficiales.

 

Otros intereses en juego

A comienzos de diciembre, funcionarios británicos a cargo de las negociaciones admitieron que los territorios de ultramar podrían quedar afuera de cualquier regulación del comercio, y así ocurrió. Buena parte de la última etapa de negociación del Brexit dependía del tipo de acuerdo al que llegar en materia de pesca, ya que de acuerdo a la normativa europea, los buques británicos podían pescar en áreas de otros países europeos, y viceversa.

Según fuentes diplomáticas, Europa dejó a las Malvinas fuera de la negociación no por la insistencia del Gobierno, sino para garantizar la continuidad de las operaciones españolas en el Atlántico sur que se desarrollan con autorización argentina. Desde el puerto de Vigo parten buques que, con licencia nacional, pescan en las inmediaciones del archipiélago y compiten directamente con los buques autorizados por los kelpers. Así ocurre desde la época en la que Solá estaba a cargo del ministerio de Agricultura.

Además, de disminuir el comercio entre los territorios británicos de ultramar y Europa, Bruselas podría cubrir la demanda vacante otorgando preferencias arancelarias a terceros países con los que celebre acuerdos comerciales a futuro, utilizando la ventana que se abre como un elemento a su favor.

Así y todo, los diplomáticos auguran que este episodio dará airé a Solá como canciller. El presidente Alberto Fernández y el jefe de gabinete, Santiago Cafiero, no piensan en cambios a cortísimo plazo en esta cartera y prefieren mantener a un "soldado propio", como consideran al exgobernador bonaerense, antes que ceder terreno a otras fuerzas dentro del Frente de Todos, entre ellas, La Cámpora.

Sin embargo, a Solá le exigieron cambios en la gestión diaria del ministerio y mejores resultados como líder de una burocracia altamente calificada, como la diplomática. Se espera que en las próximas semanas haya cambios en secretarias y subsecretarías de "la casa". 

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