El gobierno de Javier Milei todavía no presentó el famoso paquete de Reforma Política que anticipa para tratar este año, antes de las elecciones presidenciales del 2027, pero El Cronista pudo saber de fuentes libertarias que la prioridad será modificar el esquema de la Boleta Única de Papel para ganar ventaja en las provincias.
“Lo único que nos importa es meter el efecto arrastre, todo lo que vamos a poner sobre la mesa es para negociar eso”, confió una fuente al tanto de las conversaciones de la cúpula armadora ante este medio. El paquete, según lo que agitaron desde la Casa Rosada, también podría incluir modificaciones al financiamiento de los partidos políticos y la eliminación de las PASO.
El tratamiento de la BUP durante el 2024 fue un ajedrez político que, por la minoría parlamentaria del oficialismo, tuvo que sacrificar el casillero de “lista completa” para que pueda aprobarse el proyecto. La que se rehusaba a incluirlo era la senadora de Río Negro, Mónica Silva, que trabó en ese entonces la negociación.
Lo llamativo es que el gobernador Alberto Weretilneck quedó sin representación en el Congreso Nacional después de las elecciones de medio término, pese a no haber incluido ese aspecto.

Su argumento era que el botón iba a favorecer el arrastre de las figuras nacionales por sobre las opciones locales, pero la polarización nacional se mantuvo igual y las bancas se repartieron entre La Libertad Avanza y Fuerza Patria.
Desde la Casa Rosada las figuras de primera línea ya anticipan que “la gran mayoría de los gobernadores va a desdoblar” para garantizarse que el efecto Milei no impacte tanto en las categorías provinciales, que este año además compiten para la gobernación.
Desde el entorno de Karina Milei, quien maneja la lapicera de las candidaturas, además anticipan que pueden haber pactos para no presentarse a nivel local a cambio de que los apoyen a nivel nacional, algo que consideran con las provincias manejadas por el peronismo aliado.
En el medio, otra pulseada clave para que el Gobierno tenga mejores resultados en las provincias es la implementación de la BUP a nivel local, que también es otro desafío que, a priori, parece lejano de conseguir. Especialmente en la provincia de Buenos Aires, donde el oficialismo se enfrenta al peronismo.
Desde las esferas de la legislatura bonaerense en LLA, que no tiene los números para presionar por su cuenta, algunos sectores coquetean con un posible acuerdo con el peronismo para apoyar la reelección indefinida de los intendentes a cambio de la BUP. Así y todo, el escenario para eso tampoco se ve viable por ahora.
El oficialismo cuenta con el apoyo de la UCR de Maximiliano Abad, que también impulsa la BUP. El tema no es menor ya que la batalla en PBA es la más sensible por la concentración de votantes y, además, en LLA afirman con seguridad que gran parte de la victoria en la provincia en octubre, a diferencia de septiembre, se dio gracias a ese mecanismo de votación. “Les rompimos el sistema”, se asombraban los funcionarios en el búnker.
Las provincias que ya utilizan la Boleta Única hace años son Santa Fe (2011) y San Luis (2025), sin casillero de lista completa, y Córdoba (2011) y Mendoza (2022), con lista completa. Asimismo, Salta y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires utiliza el sistema de Boleta Única Electrónica, aunque en el caso de CABA su uso quedó desdibujado tras el impulso de Horacio Rodríguez Larreta.

Ante la ausencia de un casillero de “voto lista completa” en dichas provincias se produce una caída sistemática en la participación a medida que el elector avanza hacia las categorías inferiores. Este fenómeno, conocido como “fatiga del votante” o desatención en base a informes del Observatorio Electoral de CIPPEC y estudios de la Universidad Austral, genera niveles de voto en blanco más altos.
Para una fuerza como La Libertad Avanza, cuya potencia electoral reside casi exclusivamente en la figura presidencial, este diseño representa un riesgo crítico: miles de electores que marcan el casillero de Milei podrían, por omisión o confusión, dejar vacío el tramo de diputados nacionales.
Esta dispersión del voto explica la insistencia estratégica de la Casa Rosada por reintroducir el botón de arrastre. En un escenario de paridad, el casillero único funciona como un seguro de vida para los candidatos menos conocidos del oficialismo, garantizando que cada adhesión al proyecto nacional se traduzca automáticamente en una marca para toda la nómina legislativa.
Esto será clave para reforzar la representación en el Congreso porque, aunque son elecciones del Poder Ejecutivo (gobernadores y Presidente), también se renueva la mitad de la Cámara de Diputados y otro tercio del Senado, ante el vencimiento de las bancas de quienes asumieron en las de medio término del 2021.
A la par, en 2027 se renuevan miles de cargos de intendentes, concejales y en las legislaturas provinciales, e incluso los representantes para el Parlasur. Todo esto implicará, de por sí, un “caos” en la Boleta Única: sin el casillero de arrastre, hay altas chances de que algunas categorías queden en blanco.







