En representación del Gobierno, la secretaria Legal y Técnica de la Presidencia, María Ibarzabal Murphy, buscó bajar el nivel de confrontación política que atravesó el debate parlamentario sobre la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional.

“Este es un tema que nos convoca a todos: defender nuestra soberanía. Vengo como argentina y como parte del Gobierno nacional”, afirmó al abrir su exposición ante el plenario de las comisiones de Defensa, Relaciones Exteriores y Legislación Penal.

En ese marco, hizo un llamado explícito a “deponer un poco las armas”, en alusión al clima de tensión que dominó las reuniones anteriores de la comisión, atravesadas por fuertes cruces entre oficialismo y oposición.

“Vengo con humildad y abierta a escuchar para mejorar este proyecto”, sostuvo, en un mensaje orientado a mostrar predisposición al diálogo y a descomprimir una discusión que había quedado envuelta en la polémica.

Ibarzabal Murphy defendió además la iniciativa oficial y explicó que el proyecto descansa sobre tres ejes: “castigar a quienes explotan nuestros recursos”, “generar incentivos para que los involucrados cesen esas actividades” y “dotar al Estado nacional de las herramientas necesarias para protegerse frente a las injerencias externas”.

Según remarcó, el objetivo es fortalecer la defensa de la soberanía argentina a través de un esquema que combine sanciones, incentivos y nuevas herramientas institucionales.

Sin embargo, el tono conciliador del Ejecutivo no alcanzó para evitar nuevos cruces. Desde Unión por la Patria cuestionaron que el Gobierno impulse una agenda de soberanía cuando el presidente Javier Milei se declaró en distintas oportunidades admirador de Margaret Thatcher.

Florencia Carignano sostuvo que al oficialismo le “agarró de golpe la pasión malvinera” y vinculó el proyecto con la polémica que generó el episodio de la bandera de Malvinas durante los festejos de la Selección.

La tensión escaló durante su intervención cuando la diputada kirchnerista interrumpió su exposición para reclamar silencio a los legisladores que conversaban mientras hablaba.

Incluso se dirigió directamente a Ibarzabal Murphy para preguntarle si estaba escuchando sus planteos y lanzó una frase que rápidamente se volvió uno de los momentos más comentados de la jornada: “A ver si el decorado se calla”. Desde las bancas libertarias, Laura Rodríguez Machado respondió que la funcionaria seguía atentamente el debate y atribuyó el ruido al movimiento permanente de diputados dentro del salón.

Con ese escenario, el oficialismo buscará la próxima semana firmar el dictamen y mantener el cronograma previsto para llevar el proyecto al recinto el 21 de octubre, donde espera convertir el debate sobre Malvinas en una de las principales banderas políticas del cierre del año legislativo.