La enumeración de anuncios recientes de inversión de diversas empresas en la Argentina llegó como una bocanada de alivio para el Gobierno ante datos negativos de inflación y empleo y en medio de los escándalos de corrupción.
Sin embargo, al mismo tiempo los sectores plantean dudas sobre cuánto y qué tipo de puestos de trabajo se generan ahí donde la expansión le gana al ajuste en el nuevo modelo de más apertura y menos protección a la industria.

El miércoles se confirmó un adelanto de esta columna: la compañía china Miniso desembarca en la Argentina con una apuesta para abrir hasta 100 locales en los próximos cinco años, de los que planea poner en marcha ocho este año, con dos ya próximos a empezar a funcionar.
Se trata de una compañía que ya estaba presente en toda la región y se dedica a comercializar en locales físicos productos que se fabrican en China, en muchos casos con licencia de firmas líderes del entretenimiento.
En sociedad con un operador local, ofrecerán desde accesorios, juguetes, mochilas, calzados e indumentaria, apuntando a un ticket bajo para dar pelea en un momento de caída del consumo, lo que al mismo tiempo presentará un desafío para la producción local que trabaja con otra escala y otros costos.
“En total tomaremos entre 800 y 1000 personas cuando estén las 100 tiendas”, dice Carlos Jamardo, el gerente de Marketing. En particular, calcula que para superficies de unos 200 o 300 metros cuadrados hacen falta por local entre 20 y 30 empleados.
Es decir que en lo inmediato, con las próximas dos aperturas, una en la calle Florida y otra en el Shopping Dot de Saavedra tomarán alrededor de 60 o 70 personas, de perfil joven y con la cultura para un local de venta que se propone con “una experiencia diferente de compra”.
Con Federico Sturzenegger a la cabeza desde el Ministerio de Desregulación, el Gobierno aspira a mostrar que la economía se está expandiendo y que crea empleo, como posteó el viernes pasado. Sin embargo, las cifras del Indec sobre el mercado laboral reflejaron otra realidad al menos hasta el final de 2025.

El desempleo trepó al 7,5% en el último trimestre del año pasado, con un pico del 9,5% en el Gran Buenos Aires y sobre todo un impacto mayor en la franja de hasta 29 años, donde la falta de trabajo roza el 17%, con un aumento de casi 4 puntos.
En simultáneo al anuncio de Miniso, se confirmó que Mercado Libre abrirá su mayor centro de almacenamiento en el país en Escobar tras una inversión de u$s 115 millones, donde planea tomar unas 1300 personas en principio para tareas logísticas en el marco de una batalla en el mundo del comercio electrónico donde la clave es enfrentar la competencia de las firmas chinas Shein y Temu y el ingreso más fuerte de Amazon en el mercado local.
La nave va a procesar 2 millones de productos y se cree que será clave también para trabajar con la mercadería que traerá cada vez en mayor cantidad desde China, donde también pisó con una base de operaciones propia. En México, ya el 15% de lo que vende la empresa fundada por Marcos Galperin viene de Asia y se trata de una tendencia que podría replicar en nuestro país para enfrentar también el desembarco de la compañía de Jeff Bezos.
El crecimiento del comercio electrónico está implicando al mismo tiempo una expansión del universo de los deliverys en lo que se llama la “última milla” de las entregas de los productos. La propia compañía destacó en su comunicado que no sólo tiene cuatro centros de almacenamiento (los dos de Mercado Central, Tres de Febrero y el que lanzaron en Escobar), sino que cuenta con “40 centros logísticos de última milla que se se encuentran distribuidos en distintas provincias del país”. Son hubs a partir de los cuales cualquier persona se puede dar de alta para entregar en su auto, moto o bicicleta lo que se vende en la plataforma en la versión Mercado Flex.
La velocidad que tiene la destrucción de puestos de trabajo en blanco que registra el Sistema Integrado Previsional Argentino en la secretaría de Trabajo ya no es compensada por la generación de empleos por cuenta propia o informales, indica el economista Federico Pastrana que lo traduce de esta manera: “El colchón se agotó”. Es decir, si hasta ahora el vuelco de la gente al trabajo de plataformas había sido un amortiguador del desempleo ello puede haber llegado a un límite.
En ese contexto, el ministro de Economía, Luis Caputo, tuvo esta semana una postal de los tiempos que corren. Recibió al CEO de Uber, Dara Khosrowshahi, que anunció u$s 500 millones de inversión para los próximos tres años con el lanzamiento de Uber Eats como bandera, una derivación de la firma pionera de la movilidad para el universo del reparto de comida.

La compañía celebró que a diez años de comenzar a operar en el país, ahora estarán integrando con una misma membresía el transporte tradicional con los deliverys. Indicaron que en la última década viajaron 20 millones en autos de la app y que tuvieron un millón de trabajadores, algo que informan de otra manera acorde a la realidad laboral vigente: “Un millón de personas generaron ganancias”.
Se trata de un nuevo contexto donde el cambio productivo que impulsa la Casa Rosada más la disrupción tecnológica global plantean desafíos a los gobernantes habituados a -por ejemplo- inaugurar plantas y mostrar creación de empleo. A fines de 2025, en Morón, el intendente Lucas Ghi cortó cintas para un centro de descanso e hidratación para repartidores de una empresa de deliverys que había sido financiado por la compañía.








