Para el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Hemisferio Occidental es el que mejor sobrelleva el momento actual de volatilidad motivada por los precios de la energía y las tensiones globales.
El reporte sobre el desempeño económico de la región anticipa que la actividad crecerá un 2,2% este año, mientras que América Latina lo hará en un 2,1%.
En el caso de Argentina, el departamento dirigido por Nigel Chalk planteó que los datos disponibles hasta ahora fueron más débiles que lo que esperaban en abril, pero que esperan una recuperación del crecimiento el año próximo, en particular motivado por la recuperación gradual de la demanda.
Para el resto de los países del hemisferio también espera una recuperación. En el caso de México, la demanda desde Estados Unidos mantendrá la actividad comercial, mientras que para Brasil espera un buen desempeño este año y una leve desaceleración para 2027.
En términos generales, la región atravesará el shock global con mejores condiciones generales a las que enfrenta el mundo.

Es por eso que advierte sobre la inflación que puede devenir del mayor precio de los alimentos y los combustibles, aún a pesar de que algunos países aplicaron medidas para mitigar el traspaso del precio de la energía a la inflación.
A este panorama se suma la expectativa por el impacto de El Niño, en particular sobre los alimentos, que tienen gran incidencia sobre las mediciones de inflación y cuyos precios impactan en mayor magnitud en los más vulnerables.
Por estas presiones, sostienen que los bancos centrales deberán mantener las políticas necesarias para alcanzar sus objetivos de inflación, mientras que para los gobiernos ven la “urgente necesidad en muchas partes de la región de atender los desequilibrios fiscales y crear las condiciones para atraer inversiones, aumentar la productividad y acelerar la creación de puestos de trabajo”.
A pesar del recrudecimiento en los precios, el organismo no advierte que haya factores, como el salario o la actualización de las expectativas, que se trasladen en una presión a largo plazo.
“Las reducciones de los impuestos a los combustibles y las medidas de control de precios han limitado, a corto plazo, el traslado de los costos a los precios finales en algunos países; no obstante, las presiones inflacionarias podrían persistir, especialmente allí donde la demanda interna se mantiene sólida”.
“Aun así, cabe esperar que el impulso a la inflación derivado de las variaciones en los precios mundiales de las materias primas disminuya con el tiempo y que, en la mayoría de los países, la inflación retorne a su nivel objetivo para finales de 2027, respaldada por marcos de política monetaria eficaces”, agrega el texto sobre la dinámica de los precios.
En Sudamérica, los precios favorables de la energía, los minerales y los cereales, junto con la reconfiguración de las relaciones comerciales a nivel mundial y la limitada exposición de la región a los conflictos geopolíticos están favoreciendo la inversión interna y la actividad económica, sostuvieron desde el departamento que dirige Chalk.
El mayor impacto comercial se espera en las economías altamente integradas a Estados Unidos, mientras que el documento relativiza el efecto de la suba de aranceles de Donald Trump sobre los países de América Latina y el Caribe.
Además, deslizaron que “en algunos países, estas dinámicas positivas se combinan con una mejora en los marcos normativos, lo que impulsa aún más el crecimiento y reduce vulnerabilidades”.
Para la región del Caribe esperan un buen desempeño del turismo, que ayuda a compensar la suba de la energía y los alimentos, mientras que en América Central, ese rol compensador lo cumplen las remesas.

Entre los puntos en los que destaca el buen desempeño argentino está el de la gestión de la deuda. Para el FMI, el principal desafío que enfrenta la región es el de aprovechar las condiciones globales para abordar los elevados niveles de deuda pública y eliminar los obstáculos para la productividad.
Al igual que para el resto del mundo, llama a ordenar las cuentas fiscales y generar los espacios para contar con los recursos que permitan amortiguar el impacto de las dinámicas globales. “Argentina y Ecuador ofrecen un panorama contrastante en el que los esfuerzos por fortalecer la sostenibilidad de la deuda han sido ambiciosos, respaldados por recursos del FMI”, detalla.
Entre las estrategias para garantizar la sostenibilidad de la deuda, llama a que los gobiernos prefinancien sus necesidades fiscales a corto plazo y emitan deuda a largo plazo.
Sobre la incidencia de China en la región, agrega que, si bien los bajos precios de las importaciones de Asia benefician a los consumidores, su aumento crea presiones de competitividad en los productores locales: “Esto otorga una importancia fundamental a la capacidad de los productores nacionales para aumentar su productividad, a fin de reducir el riesgo de que su producción sea sustituida por importaciones asiáticas”.
“Al mismo tiempo, cobrarán cada vez más relevancia aquellas políticas orientadas a reducir las distorsiones en la oferta, facilitar un mayor valor agregado nacional en las exportaciones de materias primas de la región y fomentar la diversificación de la base exportadora más allá de dichos producto”.



