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La Ley de Modernización Laboral ya está vigente, pero la modificación de las condiciones del trabajo remoto recién comenzará a estar vigentes en enero de 2027.

El 27 de febrero de 2026, el Congreso aprobó la Ley 27.802 de Modernización Laboral. Diez días después fue promulgada mediante el Decreto 137/2026 y entró en vigencia de manera inmediata para la mayoría de sus disposiciones.

Pero hay una excepción que afecta directamente a los casi tres millones de argentinos que trabajan en modalidad remota: la derogación de la Ley de Teletrabajo no rige desde ahora, sino que entrará en vigor recién el 1° de enero de 2027. Hay nueve meses para entender qué se viene.

Qué dice la ley hoy y qué dejará de decir

La Ley 27.555, sancionada en 2020 en plena pandemia, fue la primera norma específica que reguló el trabajo remoto en Argentina. Estableció un conjunto de derechos concretos que, a partir del año que viene, dejarán de tener respaldo legal expreso.

De acuerdo a un análisis realizado por el sitio especializado El Dial, el más conocido es el derecho a la desconexión digital: la posibilidad del trabajador de no responder comunicaciones fuera de su jornada laboral. Con la ley vigente, ese límite existe y es exigible. Sin ella, queda librado al acuerdo entre las partes o a la interpretación judicial.

En la práctica, eso significa que un empleador puede —sin violar ninguna norma específica— enviar mensajes, correos o llamadas fuera del horario pactado, y el trabajador no tendrá una herramienta legal directa para rechazarlos.

El segundo derecho que desaparece es la compensación de gastos. La ley obligaba al empleador a cubrir los costos del teletrabajo: internet, hardware, software, mantenimiento. Si el empleado usaba su propia computadora o su propio celular para trabajar, el empleador debía compensarlo. Con la derogación, esa obligación deja de existir por ley y pasa a depender de lo que diga el contrato individual o el convenio colectivo.

El tercero es la reversibilidad: el derecho del trabajador a pedir el retorno a la presencialidad si sus condiciones personales, familiares o de salud así lo requieren. Era una garantía frente a cambios unilaterales del empleador. Con su eliminación, el teletrabajo puede convertirse en una condición estructural del contrato que el empleador mantiene sin necesidad de consentimiento del trabajador.

Qué rige a partir de enero de 2027

Una vez derogada la ley específica, el teletrabajo pasa a regularse por la Ley de Contrato de Trabajo general. Eso no significa que quede en un vacío legal absoluto, pero sí que deja de tener protecciones diseñadas para sus particularidades.

La LCT fue pensada para el trabajo presencial: no contempla la difuminación de la jornada, la superposición entre vida personal y laboral, ni la transferencia de costos de infraestructura al trabajador.

La consecuencia previsible es un aumento de la conflictividad judicial: sin reglas claras, cada caso se resolverá en los tribunales, con criterios que pueden variar de un juez a otro.

Fuente: REUTERSMatias Baglietto

Qué conviene hacer antes de enero

Para los trabajadores en relación de dependencia que hoy trabajan de forma remota, los próximos meses son una ventana para revisar sus contratos y negociar condiciones. Cualquier cláusula que incorpore hoy el derecho a la desconexión, la compensación de gastos o la posibilidad de volver a la presencialidad, quedará vigente como acuerdo contractual aunque la ley que la respaldaba haya sido derogada.

Para los empleadores, el período de transición es una oportunidad para actualizar sus políticas internas de teletrabajo antes de que la incertidumbre jurídica se instale. El alcance práctico de la reforma dependerá, en muchos casos, de su reglamentación y de la interpretación judicial. Eso implica que las empresas que no tengan sus reglas escritas antes de enero van a operar en un terreno que los jueces laborales todavía están definiendo.

El teletrabajo no desaparece: millones de argentinos seguirán trabajando desde su casa el 2 de enero de 2027. Lo que desaparece son las reglas específicas que equilibraban esa relación.