LEGISLATIVAS 2021

Hay dudas sobre cuál será el verdadero costo de las elecciones 2021

En medio de las negociaciones en torno a la posibilidad de modificar el calendario electoral y con las PASO en duda, existen grandes incógnitas sobre cuál será el presupuesto electoral. La pandemia y la Justicia, las principales causas

Postergar las PASO, cancelarlas por única vez o realizarlas el mismo día de las generales. Desde el año pasado, funcionarios nacionales y provinciales abrieron la puerta a que se realicen cambios en el sistema electoral para este año. La pandemia y la crisis económica fueron los dos principales argumentos presentados. Sin embargo, resulta especialmente difícil estimar este año cuál será el costo de ir a las urnas.

En el presupuesto nacional que fue aprobado por el Congreso se estimaron $17.171 millones para la "ejecución de actos electorales", responsabilidad de la Dirección Nacional Electoral. Se encuentra en línea con lo sucedido en las anteriores elecciones: en 2019 el costo fue de $8900 millones, y la inflación de los últimos dos años fue del 111%.

Sin embargo, por el momento no se estimaron los gastos extra emparentados a la pandemia. Por ejemplo, para la desinfección, el alcohol en gel o los barbijos. O si hay que abrir más mesas para evitar aglomeraciones, lo que acarrearía también más gastos.

Por el momento, la ejecución del presupuesto asignado es marginal, lo cual es conducente con la época del año. Más de la mitad, por ejemplo, se lo lleva el correo, y ese gasto se realiza más cerca de las elecciones. Sin embargo, desde la Cámara Nacional Electoral advierten que, por el momento, "no se transfirió nada. No están más atrasados que otros años, pero en el contexto de pandemia existe más urgencia".

Pero existe otro factor que este año puede generar un gasto extra y tiene que ver con una decisión de la Justicia. En 2017, el partido Bandera Vecinal, encabezado por el filonazi Alejandro Biondini, había presentado seis listas de precandidatos en la provincia de Buenos Aires. En aquel entonces, le correspondían $20 millones para la impresión de las boletas, pero el ministerio del Interior no le dio el dinero por considerarlo "una avivada", según había sostenido Adrián Pérez, secretario de Asuntos Políticos. En aquel entonces se había transferido un cuarto de ese dinero.

Según la ley actual, el Estado le paga a los partidos para que impriman sus propias boletas y que estén disponibles el día de las elecciones. Para hacerlo, calcula el costo de una boleta y le paga según la cantidad de electores del distrito. En este caso puntual del partido de Biondini, para todos los electores de la provincia de Buenos Aires seis veces, ya que esa era la cantidad de listas internas. La Corte Suprema ratificó ese criterio en septiembre de 2020, por lo que el Estado debió pagar el monto que adeudaba a la agrupación de ultraderecha.

El tema es que al ratificarse ese criterio de la Corte crece el riesgo de que se multipliquen estas estrategias este año. Esos seis precandidatos de Bandera Vecinal habían logrado el 0,34% de los votos en las primarias, por lo que no tiene importancia la performance electoral, deben ser financiados. El Estado deberá pagar un padrón electoral a cada lista de precandidatos que se presenten, según la legislación actual.

En teoría, el partido debe presentar la factura de la imprenta para justificar el gasto. "Es muy fácil ver si esa factura tiene respaldo, la AFIP lo podría hacer. Pero nadie se quiere meter", confía un exfuncionario de la Dirección Nacional Electoral. Incluso, existe la posibilidad de que el partido ni siquiera presente el informe posterior y aguarde la prescripción.

¿Cuánto podría costar este año la proliferación de nuevas agrupaciones? En 2019, el costo de imprimir un millar de boletas se estimó en $546. Actualizado por inflación, este año podría rondar los $1100. En provincia de Buenos Aires, el padrón de aquel entonces fueron 13.185.036 personas. Sin tener en cuenta el crecimiento poblacional de estos dos años, se puede estimar que por cada lista interna en la provincia de Buenos Aires el Estado pagará alrededor de $14,5 millones.

No hay trabas legales para la proliferación de listas internas, sea cual sea el tamaño de los partidos. Y en ese cálculo está hecho sobre un solo tramo, el de diputados nacionales. A eso hay que agregar el resto de los cargos que se elijan.

Existe una alternativa para esquivar este posible negociado: la boleta única. Tanto desde Juntos por el Cambio como desde Consenso Federal lanzaron iniciativas en este sentido durante las últimas semanas. Con este sistema, el Estado no transfiere el dinero a los partidos, sino que se encarga directamente de la impresión de las boletas, que son todas iguales. El excedente de boletas que se imprimen y no se utilizan, además, es marginal respecto al actual sistema, en el que se contempla imprimir un padrón electoral por cada lista interna. 

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