

Luego de que el Gobierno oficializara un nuevo esquema de baja de retenciones al agro, en línea con la tendencia de reducción de impuestos que sostiene la gestión de Javier Milei, el campo busca terminar de asentarse como uno de los principales motores productivos del país.
Sobre ese trasfondo, Horacio Busanello —consultor y director externo de empresas, ex CEO de Syngenta y Los Grobo, y ex director de Monsanto y AstraZeneca— dialogó con El Cronista Stream y trazó un diagnóstico contundente sobre el rumbo del país.
El próximo gobierno definirá cincuenta años de historia
Para Busanello, actualmente el país se encuentra ante una encrucijada histórica: “Argentina está a un paso de un cambio gigantesco”, afirmó sin rodeos. Y fue categórico con su proyección: “El que gane la próxima elección va a definir el perfil de la Argentina en los próximos cincuenta años”.
El consultor fue categórico al señalar que la restricción externa dejará de ser el principal freno al crecimiento, gracias a sectores como el energético y el minero. “La restricción externa no va a estar más: petróleo, gas, minería, más agro”, enumeró.
El especialista anticipa así una transformación estructural en el perfil productivo del país: “Va a cambiar el perfil de país, vamos a ser un poco como todo el mundo, vamos a ser un país más de servicio, menos de industria”, sostuvo.
Y llamó a aceptar ese proceso: “Eso hay que aceptarlo. Determinadas partes de servicio van a crecer más que otros, y en comercio; ahí vamos a centrarnos, pero no va a ser muy diferente a lo que pasa en el resto del mundo”.
En este nuevo contexto, subrayó el potencial del campo si se levantaran las cargas impositivas que lo comprimen: “Un agro liberado puede dar fácilmente u$s 10.000 millones más si le sacan el pie de arriba de la cabeza.”
Sobre el cierre, más allá del optimismo de fondo, el consultor no esquivó una crítica a la gestión: “Es difícil entender por qué el Gobierno se pega tantos tiros en los pies cuando tendría que hacer todo más sencillo desde la política”, cuestionó.
Y ofreció su propia lectura sobre la dinámica interna del espacio gobernante: “Como no hay oposición, la oposición es interna.”
Aun así, cerró con una señal de esperanza condicionada: “Esta vez, sí... espero que no la choquen”.




