LA ECONOM A GANAR FUERZA EN LA CAMPAÑA ELECTORAL

El ballottage en Brasil será entre privatizar o revivir la ayuda estatal

Bolsonaro promete deshacerse de las empresas estatales, como sea. Haddad sostiene que la segunda ronda enfrentará al neoliberalismo con los avances sociales

Tras su desempeño arrollador en los comicios del domingo, el ultraderechista Jair Bolsonaro prometió que si es elegido presidente de Brasil, de una u otra forma se deshará de las empresas estatales. "Reducir el número de ministerios, extinguir y privatizar estatales", será su misión si gana en el ballottage del 28 de octubre. Y para reiterar los indicios de que su programa económico será ultraliberal, ratificó que su asesor económico clave es y será Pablo Guedes, formado en la escuela de Chicago. Estos comentarios bastaron para que ayer, la bolsa de San Pablo registrara su mayor suba diaria desde marzo de 2016, con un 4,7%.

De su parte, el candidato a la presidencia de Brasil por el Partido de los Trabajadores (PT), Fernando Haddad, consideró que la segunda vuelta electoral enfrentará a una sólida historia de programas sociales contra el modelo económico neoliberal impulsado por Bolsonaro. Y afirmó que buscará unir a todas las "fuerzas democráticas" en torno a su campaña para vencer a su rival.

Bolsonaro, que en primera ronda obtuvo el 46% de los votos -casi 50 millones de brasileños- también tuiteó que buscará una "descentralización del poder, dando más fuerza económica a los estados y municipios".

Hasta ahora, la principal propuesta del programa económico liberal de Bolsonaro-Guedes es la reducción de la deuda pública en un 20% mediante privatizaciones y concesiones al sector privado. Para eliminar el déficit público, pretenden reformar el régimen de jubilaciones con la creación de un sistema paralelo de jubilación por capitalización.

No son los primeros en plantear ese objetivo: hace meses que el actual presidente de Brasil, Michele Temer, busca sin éxito convencer al Congreso para que apruebe una reforma previsional. Actualmente, Brasil destina alrededor del 13% del PBI al pago de jubilaciones.

El Ejecutivo de Temer aprobó un polémico techo de gasto para las próximas dos décadas y flexibilizar la proteccionista legislación laboral, además de poner en marcha un ambicioso plan de privatizaciones de activos públicos, entre ellos Eletrobras, el mayor grupo de energía del país. Haddad en cambio aseguró que revocará las polémicas reformas económicas aprobadas por Temer y que no impulsará la reforma previsional.

Ya en julio pasado, el inversor y banquero Guedes pronosticaba, en referencia a las gigantes estatales, que "no hay vacas sagradas" y "todas ellas deberían ser privatizadas", e incluía a Petrobras en la lista de ventas, a la que la izquierda considera intocable. También prometió una reforma total del sistema previsional para achicar la carga que le representa al Estado. "Hemos subido los impuestos durante 30 años, y ahora tenemos que bajarlos", dijo.

En todo caso, con Guedes, Bolsonaro parece desistir de sus ideas nacionalistas y proteccionistas que impulsó hasta el 2017, y que tras incorporar al economista ultraliberal a su campaña, fueron perdiendo protagonismo.

En todo caso, la confianza de los mercados ayer reposó esencialmente en el anuncio de Bolsonaro de que si llega a la Presidencia, nombrará a Guedes al frente de un superministerio que uniría las carteras de Hacienda, Industria y Comercio, de Planificación y la secretaría encargada de Asociaciones e Inversiones del Estado. Tendría el desafío de sacar a Brasil de la recesión, y mejorar los números que muestran un déficit fiscal de 8% del PBI y una deuda equivalente al 80% del PBI.

Aunque la "fragmentación" del Congreso supone un desafío para las reformas fiscales y, en particular, del deficitario sistema de pensiones, la victoria de Bolsonaro lo dejó en "clara ventaja" y "aumentó las chances de una reforma promercado", resumió la consultora Capital Economics .

El economista André Perfeito, de la corredora Spinelli, destacó que el apoyo de los mercados a Bolsonaro se manifiesta también en una posible caída de las tasas de interés a largo plazo, "en la perspectiva" de "una serie de políticas de cuño liberal, que incluyan la venta de activos públicos y recortes más robustos de los gastos públicos".

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