Mauricio Macri arrancó el 2026 con innegables cambios. Como si quisiera abandonar toda hipocresía, blanqueó ante la opinión pública la separación definitiva de su pareja, Juliana Awada, sino que promovió un cambio crucial en el partido que fundó en el 2005 y con el que llegó a la Presidencia en el 2015.

En concreto, dispuso apartar al santiagueño Facundo Pérez Carletti del cargo de secretario general del PRO, en una maniobra que busca consolidar un partido enfocado en el AMBA, tal como nació. Y ubicar en ese puesto estratégico a uno de sus alfiles más leales, el actual diputado nacional Fernando de Andreis.

Pérez Carletti acaba de asumir como legislador provincial y aspira a ocupar la intendencia de Santiago del Estero, que se elige este año. Antes, según trascendió, Macri le había propuesto que se traslade a vivir a CABA para llevar adelante el complejo momento del partido.

La sorpresa del anuncio del cambio de cúpula en el PRO se dio con Macri al frente de una de sus clases de liderazgo en la Universidad de Bologna, la más antigua del mundo, y todo indicaría que fue realizado sin muchas consultas, ya que la mayoría de los miembros de la mesa ejecutiva están de vacaciones y fuera del país.

Desde el partido, destacaron que “Fernando forma parte de la renovación generacional” y consideraron que “es uno de los nuevos líderes que viene a modernizar al partido, a darle un enfoque nuevo que se adapte a los tiempos actuales”.

En efecto, De Andreis y Antonela Giampieri (exsecretaria parlamentaria del bloque PRO en la legislatura porteña, mano derecha del legislador más macrista en la Ciudad, Darío Nieto), fueron electos diputados nacionales por la Ciudad en la lista de LLA de la última elección.

Los amarillos aceptan que la decisión fue de Macri y solo admiten que fue consensuada con Pérez Carletti, un representante federal y joven, tal como quería buena parte de la conducción general y de la llamada “cuarta generación”, que espera ser más escuchada por los principales dirigentes.

De Andreis mantuvo el jueves un zoom con unos 15 dirigentes de todo el país y redactó el comunicado que difundió el viernes, donde reconoce en su comunicado de aceptación del cargo que “el futuro del PRO es difícil” aunque destaca que “el futuro está adelante, no atrás, y será distinto, no igual”.

También expresó ser “consciente de los cambios que necesitamos, que requieren creatividad, valentía, entusiasmo, máxima aceleración y adaptación al momento”, lo que bien puede interpretarse como un reconocimiento de la crisis que le vino al PRO desde LLA. El partido del oficialismo, creado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, no oculta que tiene, entre sus objetivos, deglutir a los amarillos y quedarse con su representación electoral.

En su comunicado, De Andreis expresó además que es una época fascinante y, como tal, es una época peligrosa. Casi cualquier organización se encuentra ante una amenaza existencial, donde casi todo lo que conocemos puede dejar de existir o reducir su influencia. Los partidos políticos están en esa categoría, pero estoy convencido de que el PRO tiene las condiciones para superar esas amenazas”.

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No todos en el partido están de acuerdo con esa visión. La mayoría se excusa de hablar, prefieren evitar la polémica, y apostar a que desde la secretaría general, el cargo más político del partido, De Andreis construya ese camino distinto, que permita convertirse en la herramienta para garantizar que el PRO siga gobernando CABA.

La performance amarilla en 2025 quedó lejos de lo esperado para sus fundadores: perdió en las locales de mayo (salió tercero, después de LLA y el peronismo) y fue prácticamente forzado a realizar una alianza con los libertarios en octubre bajo un acuerdo con candidatos que terminaron en el quinto y sexto lugar en el territorio que gobiernan.

Hay que reconocerle a los Macri, Mauricio y su primo Jorge, que por lo menos eso lograron. Aunque en un contexto complejo, donde LLA presiona a diario a los diputados y senadores del PRO para que abandonen el partido, mientras el propio Javier Milei se encarga de exhibir el destrato con el expresidente.

Usualmente distante, De Andreis no es precisamente el dirigente empático que se espera en una época de reconstrucción. Pero es a quien Macri le tiene más confianza. Tampoco el crecimiento del PRO se dio en el pasado con muchos abrazos y el típico asado de camaradería, pueden contestar desde la calle Balcarce, la sede partidaria. Y no les falta razón.