La percepción cotidiana de la economía sigue trayendo noticias poco alentadoras para el gobierno nacional de Javier Milei y se van estableciendo mayorías importantes que hablan de una “crisis” que tiene su explicación en el propio proyecto libertario. Sin embargo, una encuesta muestra un costado que sigue poniendo expectativas en la Casa Rosada.
La última encuesta de Proyección Consultores tiene muchos datos que refuerzan esa teoría: el 61,4% de los consultados cree que se atraviesa una crisis económica, un 30,7% entiende que hay “dificultades, pero no una crisis” y sólo un 7,9% dice que la situación es “normal”.
La consultora, además, elabora un Índice de Perspectiva Económica (IPE) que combina indicadores de situación económica pasada y futura. Allí, los resultados tampoco son alentadores. Desde diciembre de 2025, las últimas cinco mediciones fueron a la baja, pasando de 2,28 —que lo ubicaba en el rango de “estabilidad”— al último 2,01 —en “estancamiento” y al borde de caer en el rango de “pesimismo”—.

Cuando se desglosan los datos por segmentos, los votantes libertarios son los que salvan la situación evitando el descenso: su promedio IPE da 2,7. Todos los restantes —desde los jóvenes, los varones o los trabajadores independientes, históricamente asociados al voto libertario— se ubican en ese “estancamiento” de las percepciones.
La asignación de culpas es también negativa para la administración: ya roza el 50% la idea de que la responsabilidad de la situación es propia del oficialismo, contra sólo un 34,2% que pone el acento en el gobierno anterior.
Además, la evaluación del trabajo oficial tampoco es alentadora: el 58,5% cree que lo realizado por el gobierno liberal-libertario es negativo. Ese número creció más de diez puntos desde febrero último.
A nivel cotidiano, la encuesta también muestra señales de deterioro sobre la situación de los hogares. Una mayoría importante afirma haber tenido que reducir consumos, postergar gastos o recurrir a distintas formas de financiamiento para llegar a fin de mes.
Ese clima económico empieza a consolidar una percepción de “estancamiento” más que de mejora. Aunque el Gobierno logró bajar la inflación respecto de los niveles de 2023 y comienzos de 2024, la sensación social todavía aparece lejos de traducirse en alivio económico concreto para amplios sectores de clase media y trabajadores independientes.
La confianza pública también cae
El Índice de Confianza Pública, que combina distintos indicadores, también se está derrumbando: pasó de 2,08 en febrero a 1,88 en mayo, ingresando así en el segmento de “desconfianza” respecto de la gestión gubernamental.

Como en el caso del IPE, los votantes libertarios son los más optimistas. También lo son —aunque en un rango menor— aquellos que tienen “un hogar consolidado”, son “hombres”, viven en el “centro del país” y usan “prepaga”.
En el extremo opuesto aparecen los “hogares vulnerables”, quienes cuentan con cobertura pública de salud y los trabajadores informales.
Pero la esperanza sigue en manos de Milei
En ese panorama, hay un dato que resulta destacable a los ojos del oficialismo. Cuando se consulta sobre quién es el actor que “tiene la mayor capacidad para mejorar la situación económica”, la respuesta mayoritaria apunta al oficialismo actual y no a la oposición.
El número es fino: el 36,2% cree que la llave está en manos de Javier Milei y un 33,6% habla de la oposición, identificando o no a un dirigente concreto. El 30,2% responde no saber. Se trata de un escenario de tercios, pero el oficialismo mantiene una leve ventaja.
Al ser consultados por los atributos del Presidente —pudiendo elegir hasta tres opciones— sobresalen claramente “actitud y firmeza”, con 30,6%, y su “proyecto de país”, con 29,8%. La “capacidad de resolver problemas” marcha en tercer lugar, con 17,3%.
Los encuestados más opositores se concentran en una respuesta: aquella que le asigna “ningún” atributo al mandatario y suma 48,8%.




