Tras la buena noticia que llegó desde la justicia de Estados Unidos sobre la demanda por la expropiación de YPF, el Gobierno va volviendo poco a poco a enfrentarse con los problemas cotidianos de la economía en la Argentina.
Con la actividad económica partida en dos realidades, el equipo económico espera poder potenciar las inversiones en los sectores que mejor performance tienen con un paquete de leyes para dar más garantías a futuros desembolsos, en tanto que para conseguir la reactivación del crédito está intentando empujar una baja de tasas de interés, pero empieza a chocar con cierta reticencia de los bancos.

En la conferencia de prensa que pasó a la historia porque en vez de explicar los cuestionamientos sobre sus bienes el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, exigió disculpas de los periodistas, la Casa Rosada anticipó un puñado de proyectos de ley que si bien quedaron en segundo lugar son considerados clave para destrabar posibles desembolsos en sectores estratégicos ligados a las materias primas.
La primera, obviamente, es la ley de glaciares, que ya obtuvo media sanción en el Senado. El Ministerio de Economía tiene mucha expectativa en conseguir gatillar desembolsos que están en gateras en el sector de la plata y el cobre. Tras la audiencia pública, en el Poder Ejecutivo creen que por ahora están sacando barato el debate y le dan una relevancia simbólica similar a la ley de modernización laboral. “Es mostrar que nos podemos meter con temas tabúes y salir airosos”, afirman.
Si bien en el proyecto Vicuña, con los yacimientos de Josemaría y Filo de Sol, se están moviendo para hacer caminos con dos de ocho segmentos ya iniciados, “todavía no compraron los trituradores, lo que te indica que todavía no van a acelerar”, explicaron en uno de los principales negocios mineros que la Casa Rosada augura que comience cuanto antes.
“Cuando esté la ley de glaciares seguramente habrá otra señal, aunque algunas multinacionales tal vez quieran ver las primeras encuestas de cómo le irá a Milei el año que viene”, completan.
El funcionario que monitorea los avances de lo que consideran un paquete de “shock” para inversiones en las actividades primarias es Federico Sturzenegger, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado.
Fue quien impulsó por caso la modificación y provincialización de la definición de las zonas “periglaciares” que espera tratamiento en la cámara alta y también es el cerebro detrás de un proyecto que llamó de “inviolabilidad de la propiedad privada”, que más allá de la grandilocuencia del nombre intenta reformar otras normas para dar garantías al capital internacional para operar en el país.
En especial, el planteo está asociado a la modificación de la ley de tierras que limita la compra por parte de extranjeros a no más del 15% del total en cada distrito. Sturzenegger está convencido que de eliminarse esa restricción podrían llegar inversiones de capitales internacionales por más de u$s 5000 millones en los próximos dos años. En conjunto con la ley de glaciares, lo toma como un combo para mostrar que los tiempos en los que se imponían condiciones al capital internacional habrían quedado atrás.
Dudas de bancos
En paralelo a las grandes inversiones que se promueven con esas leyes más el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones, cada vez queda más claro la actividad económica se mueve a dos velocidades, donde justamente el agro, la minería y la energía vuelan, mientras la industria, el comercio y el consumo sufren por la caída del poder adquisitivo y la competencia importada.
Por eso el Banco Central comenzó a relajar la política monetaria para intentar que bajen las tasas de interés y vuelva el crédito, motor de la recuperación de la demanda en 2024 y parte de 2025. Sin embargo, aún cuando esto ocurriera, no está claro que los bancos vayan a traccionar los préstamos como en aquel momento.
“Habrá más cuidados para la originación”, aseguran en la calificadora de riesgo Moody’s, cuando analizan el crecimiento de la morosidad en lo que va del año y calculan cómo será la evolución en el segundo semestre. Si no será un problema para los balances será justamente porque las entidades financieras tomarán más recaudos a la hora de decidir a quién prestar y para qué.
Cada informe del Banco Central sobre la morosidad en las familias y en las empresas es un nuevo llamado de atención. En Economía siempre decían que se trataba de un “daño colateral” producto del crecimiento de líneas crediticias que en contextos de alta inflación no se dan, pero ya dejaron de hacer esa lectura y lo toman como una alerta de riesgo. Ahora apuestan a que la baja de la tasa de interés reactive ese impulso a la actividad económica pero los bancos prefieren tomarse su tiempo, al igual que con el “plan colchón”.
La Casa Rosada aspira a una inyección masiva de divisas que estaban fuera del sistema pero por ahora ni la gente se convence de volcar los fondos ni los bancos están tan relajados para aceptarlos sin más, sin incumplir normativas antilavado.
En las últimas horas, un posteo de una fintech graficó el nuevo panorama. Cuando antes siempre las promociones eran una invitación a gastar y tomar deuda para consumir, la popular firma de tecnología y finanzas advierte sobre el particular fenómeno del “Fomo financiero”, una tendencia que implicaría gastar por impulsos para no quedarse afuera de una tendencia.
“Acordate de la cuota del aire acondicionado”, le dice una burbuja al personaje de una viñeta cuando está por comprar un paquete para irse de viaje. “El FOMO dura 15 segundos, la cuota, 12 meses”, avisa, cerrando la particular publicación en la que el banco invita a evitar endeudarse sin pensar en si se podrá enfrentar los pagos. Una postal del momento.









