Santilli, el elegido por Larreta para dar la batalla en el primer bastión del peronismo

Historia peronista y empatía, dos talentos que distinguen al actual vicejefe de gobierno porteño dentro del PRO.

En el mundo Santilli nadie se asombró que un mechón colorado fuera la foto elegida por el equipo de campaña para anunciar su candidatura a primer diputado nacional por la provincia de Buenos Aires. Su cabellera pelirroja fue motivo de innumerables cargadas en la escuela San Agustín, donde hizo la primaria, y aceptarla pasó a ser parte de una evolución personal y también política.

A los 54 años parece haber llegado ese momento, cuando se animó a dar el gran paso hacia donde se dirigirán los focos en la principal batalla por el poder de la Argentina, donde se concentra el principal bastión del peronismo ya transformado en kirchnerismo puro y duro, representado no solo por el gobernador Axel Kicillof sino por la mismísima Cristina Fernández de Kirchner, la madre protectora del relato que busca colonizar con gente propia cada intendencia del conurbano.

Es que el Frente de Todos puede perder las legislativas del 2021, como sucedió en cada elección de años impares desde el 2009 hasta aquí. El lujo que no puede permitirse, desde ningún punto de vista, es caer derrotado en el principal distrito del país, para lo que le alcanza con ganar en la Tercera Sección Electoral, compuesta por las 19 localidades más pobladas del país, con mayor 4.500.000 electores habilitados y donde el peronismo jamás perdió.

Se trata de La Matanza, Lomas de Zamora, Florencio Varela, Ezeiza, Esteban Echeverría, Presidente Perón, Berazategui y Avellaneda, entre otros. Aunque hubo excepciones, claro: Quilmes (donde ganó Martiniano Molina en el 2015 y perdíó por un poco en el 2019, donde el chef tiene 60% de imagen positiva) y Lanús (gobernada por Néstor Grindetti desde 2015 y también con alta imagen positiva que le permitiría reelegir si no fuera por la ley que impide dos reelecciones a los intendentes).

Es verdad que Santilli no se lanza solo al territorio peronista. Con Elisa Carrió y Miguel Angel Pichetto, que iban a acompañarlo en la lista (finalmente desistieron, por razones distintas), con la presidenta del PRO, Patricia Bullrich y Jorge Macri, el intendente de Vicente López (que se bajaron de sus aspiraciones) y, básicamente, con el fenomenal respaldo de Horacio Rodríguez Larreta, el jefe de Gobierno porteño decidido a ganarle al peronismo con su alfil, el "Colorado" tiene buenas razones para sentirse acompañado.

Sus talentos para ganar en tierra peronista son claros. No solo abrevó familiarmente en el peronismo de la mano de su padre, el ex presidente de River Plate, Hugo Santilli, sino que se inició en política como funcionario de Carlos Saúl Menem, recorriendo caminos con uno de esos filósofos peronista como es Hugo Franco, a quien acompañó en la Dirección Nacional de Migraciones.

Pero, más que nada, el candidato tiene una capacidad de la que carecen los dirigentes hombres del PRO: una capacidad empática que lo distingue no solo en su espacio, sino que aún se destaca en las innumerables recorridas que viene haciendo desde hace más de un año por los pasillos más recónditos de las barriadas pobres sin publicidad ni otra compañía que los referentes locales.

Allí lo pudo ver una vez El Cronista, casualmente. Santilli caminaba por un costado de Varela junto a Pablo Alaniz, concejal del PRO. No había fotógrafos profesionales ni cámaras y un vecino lo vio y se acercó a hablar con él. Luego vino otra y otro y alguien más y se fue armando un sonoro grupo que lo fue acompañando varias cuadras con mensajes para "el Pelado", preguntas sobre la pandemia, consultas sobre la inseguridad. A cada uno lo contenía en sus problemas y angustias con una afectividad poco disponible en la política hoy.

"Horacio se jugó al imponer su candidato en la provincia de Buenos Aires y marcó la cancha, estamos obligados a prestarle atención", comentó un intendente del Frente de Todos de la Primera Sección Electoral. La manera en que maniobró para concretar sus decisiones, muchas veces polémicas para el electorado de Juntos, provocan admiración entre los viejos zorros de la política bonaerense. Claro que le surgió la inesperada candidatura de Facundo Manes, que amenaza con complicar el liderazgo del PRO en la coalición.

"No comparto el temor de los que creen que la aparición de Manes nos perjudica. Todo lo contrario, es una manera de procesar las diferencias y aspiraciones internas que además le da visibilidad a nuestras candidaturas", explicó un dirigente vinculado a la ex gobernadora María Eugenia Vidal.

Como sea, en el medio quedaron innumerables disconformes. No solo cerró con la lista de los radicales Emilio Monzó, ex presidente de la Cámara de Diputados y hábil negociador en el territorio bonaerense. Anoche, un militante de La Territorial, la agrupación que nuclea a los dirigentes del PRO en Buenos Aires que no ganaron en sus intendencias, se lamentaba porque "el Colorado les pagó a los que no lo quieren y dejó colgados a los que íbamos a defenderlo y pelear por él". ¿Podrá la campaña curar tantas heridas?

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