El ex titular de ANSES, Diego Bossio, está hoy volcado al análisis económico, pero no abandona sus pretensiones de que el peronismo se recupere como el partido del orden, que vuelva a enamorar y proponer. En economía, ve las dificultades de una difusión del crecimiento por la falta de recuperación de los salarios. Los posibles usos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad y la visita del FMI.
Pregunta: ¿Cuál es su opinión sobre la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central?
Respuesta: Mi primera impresión es que Milei perdió. Su vocación original era dolarizar, destruir el Banco Central. Una reforma de la carta orgánica que busca fortalecer la institucionalidad y soberanía del banco es un retroceso en esa vocación.
Venimos insistiendo en la necesidad de modificar la Carta, que fue reformada y no funcionó. Las reservas netas siguen siendo negativas y a eso se le suman los niveles de inflación que tuvimos. Una Carta que le dé independencia a quienes toman decisiones monetarias y restrinja el financiamiento con emisión monetaria al Tesoro, fortalezca el balance del banco y su autonomía, va en el buen sentido.
Tenemos que pensar una Carta Orgánica independiente del poder político, pero no de los intereses de los argentinos.
Lo que propone el Presidente es una discusión que, bienvenida sea, ojala se pueda dar en el Congreso y que se puedan aportar distintas miradas, pero deben primar los intereses de la Argentina, sabiendo la historia, sabiendo los limitantes constitucionales que tenemos y entendiendo que la Argentina necesita fortalecer sus reservas, la estabilidad de precios y la financiera.
P: ¿Y sobre el shutdown y penar la emisión?
R: Que la emisión monetaria haya financiado al Tesoro de forma abusiva, recurrente y con laxitud es una de las causas de la inflación crónica de Argentina. Atacarla con precisión y contundencia me parece clave. Pero hay que considerar los imprevistos. Hace poco tuvimos una pandemia, los imprevistos pueden pasar y hay que tener elementos para atenderlos. Va a haber que mirar la normativa von mucha responsabilidad. Eso no significa que no haya cuidado en términos fiscales, que no se tomen decisiones si hay una merma de recursos, que no se reasignen prioridades. Son dos cosas distintas.
P: ¿Cómo lee la visita del FMI?
R: El Fondo no tenía clientes, hasta que apareció un cliente principal: Argentina. El Fondo es un organismo financiero internacional que le presta a los países si hay problemas en la balanza de pagos.
Fue una visita de carácter político, en donde la presidenta del Fondo no solamente hace definiciones de carácter político y toma decisiones estratégicas. La primera fue tomar la voz en una conferencia de prensa y explicar algunas falencias del propio programa. Dice: “Presten atención con la inflación, con los salarios, con las reservas, con el crecimiento desigual”. Es decir, señala cosas que ni el propio gobierno señalaba.
Lo segundo fue la visita a Vaca Muerta. Les va a decir al mundo: “Miren que acá hay alguien que está generando dólares, que el Texas argentino está funcionando”. Vaca Muerta es intensivo en capital, requiere de mucha inversión, que está llegando, pero también cambió el déficit energético que tenía Argentina. También tiene un proceso de desarrollo, con los barcos de licuefacción, las plantas de urea. Ahí hay un vector de desarrollo, de exportación de un producto que es demandado en el mundo.
Con lo cual, ¿qué va a mostrar Kristalina Georgieva ahí? Que hay desarrollo, generación de divisas y una capacidad de repago de los recursos que le debe la Argentina como país al Fondo.
Hay una cosa que el Presidente no hace, que sí hizo Georgieva, que es juntarse con un grupo de empresarios. Es cierto que no se juntó ni con PyMEs, ni con movimientos sociales, ni con trabajadores o con sindicalistas, pero sí se juntó con empresarios. Y habló con los empresarios de los problemas de la actividad.
P: Hay un proyecto circulando de usar el Fondo de Garantías de Sustentabilidad para financiar la reactivación, ¿cómo lo evalúa?
R: La discusión de los fondos de ANSES tiene un nivel de madurez suficiente y es necesario discutirlo. En primer lugar, porque hubo un deterioro de los activos, porque han crecido mucho los activos del financiamiento al sector público. También hay un problema serio de gobernanza de esos fondos, que no vemos al director de la ANSES yendo a explicar al Congreso dónde se invierte, qué se hace con esos recursos, cuáles son las decisiones que se toman. Esto no es solamente esta gestión. Hay una comisión bicameral y no funciona. Y son un activo importante, deben ser cerca de u$s 80.000 millones.
De esos fondos, una parte importante es financiamiento al Tesoro, con lo cual son bonos que se rollean. Y otra parte son activos que podrían tener cierta disponibilidad: las acciones, fondos comunes de inversión, etc. Todo este volumen de activos ronda los u$s 15.000 millones.
Yo creo que es momento de discutirlo en profundidad, en el Congreso y de cara a la sociedad. No les ha servido a los jubilados, porque no ha habido un pago a su favor por los recursos, y tampoco han sido motor de desarrollo. Es simplemente un fondo pasivo en donde las decisiones que se toman son muy acotadas.
Hay que pensar en alguna lógica con el Tesoro y con los activos que tiene el Estado para fortalecer el fondo, rebalancear su cartera y disponer de recursos para mirar cosas de infraestructura o que tengan que ver con la competitividad de la Argentina.
Otro tema es que la sociedad envejece de manera acelerada y cae la natalidad. Cuando era jefe de ANSES nacían 800.000 chicos por año. El año pasado nacieron 400.000. Hay un cambio en la población argentina que va a afectar los bonos demográficos. A eso se suma una sociedad que está perdiendo empleo en blanco, que los aportes son del monotributismo.
Este activo que tienen los trabajadores y los futuros jubilados, con mucha prudencia, hay que ver de qué manera se pueden utilizar para que sirva para el conjunto de los argentinos y no solamente para el sistema previsional.
¿Cuál es la experiencia de los fondos previsionales? Por lo general invierten en activos muy seguros, de renta fija y a largo plazo. Acá hay una combinación de acciones y otros instrumentos.
P: ¿Cómo ve al Gobierno llegando al año que viene?
R:Cómo llegue va a depender de si logra o no reactivar la economía. Cuando asume Santilli, dijo que el objetivo era que las mejoras lleguen a la sociedad. Para que mejore el metro cuadrado de los argentinos, tiene que haber una mejora sustancial del salario.
Ese objetivo es contradictorio a los problemas macroeconómicos que todavía tiene la Argentina. Uno es la acumulación de reservas. ¿Qué le reclama el Fondo? Que aumente las reservas. ¿Y qué significa? A priori, pareciera, un tipo de cambio más alto.
Entonces el FMI advierte que el año que viene el Central no va a poder comprar dólares, hay que pagar mucha deuda y hay más demanda, por eso pide más compras de reservas.
El gobierno necesita activar la economía, léase aumentar el salario, mejorar las condiciones crediticias de los argentinos. Hay 21 millones de argentinos endeudados, de los cuales 6 millones tienen mora y otros están entrando. Hay un canal, que es el del crédito, que está, mínimamente dañado.
P: ¿Ve algún mecanismo hacia la reactivación?
R: No están funcionando. Los planes de estabilización bajan la inflación, aumentan el crédito y, con eso, la actividad. Puede bajar la inflación, pero no puede aumentar el crédito. ¿Por qué? Porque están dañados los canales que la economía marca para que aumente la actividad.
El otro camino es el salario. Pero queres bajar la inflación, subir el dólar, que las tarifas no se atrasen, y aumentar los salarios. Es un desafío muy importante, y es posible siempre que haya un shock de confianza muy grande. Para eso requiere de mucha vocación y mucho consenso político. Y lo que estoy viendo, y lo dicen los índices de confianza, es que el gobierno se está deteriorando en términos de la confianza de la sociedad. Hay una parte que está perdiendo la paciencia, que está con bronca, está frustrada.Y no es volver a la nostalgia del pasado, es que está desahuciada, no sabe hacia dónde ir, y en ese marco plantea qué cosas le generan dificultades en el día a día.
La mora muestra que la gente no llega a fin de mes. Puede haber un montón de motivos, pero cuando un tipo deja de pagar un crédito, es que no llega a fin de mes. La clase media baja está con dificultades serias, el ingreso disponible cayó porque el precio relativo de los servicios públicos creció. Y todo eso son desafíos muy grandes para un gobierno.
Cuando miramos el consumo masivo, el de leche, autos, bienes durables, aire acondicionado, no hay un elemento del consumo masivo que esté creciendo, después de 30 meses de haber bajado la inflación de forma estrepitosa y de haber ordenado las cuentas fiscales, y todavía eso no se puede generalizar en el conjunto de la economía.
La confianza es mucho más fuerte que una reforma normativa. Hay que analizar por qué hay un gobierno que hace todos los deberes y tenemos un riesgo país que es el doble de la región.
Gran parte de la evolución de la economía va en función de la confianza. Y los argentinos, y no quiero cargarle las tintas a este gobierno, no generamos ningún tipo
Las reformas no nos van a dar la confianza, y la confianza está asociada no solamente al éxito de los planes de estabilización, sino a la capacidad del método político. Un nuevo régimen económico como el que quiere expresar Milei requiere de un nuevo régimen político. Y para hacer un nuevo régimen político, lo primero que tenés que tener es creer en la política y tener método. Creer en la política como elemento de transformación, de acuerdo y de consenso, y tener método significa tener un método para lograr eso: hablar con los gobernadores, hablar con los intendentes, hablar con los empresarios, hablar con los trabajadores, los grandes acuerdos.
P: En base a sus raíces peronistas, ¿hay un diálogo sobre un programa económico?
R: Mi domicilio es el peronismo, pero vuelvo al barrio y lo desconozco. El peronismo tiene que no solo volver a enamorar. Están dadas las condiciones para que haya dirigentes del peronismo que enamoren a los argentinos. Cayó el salario, no hay empleo, el laburo es cada vez peor, los derechos están complicados, el Estado no te garantiza derechos, y los peronistas no están en la grilla ganadora.
Y cuando están en la grilla ganadora, generan desconfianza, la gente sabe que cuando el dólar se desmadra, me toca a mí, después no puedo ir a comprar pañales.
Me da la sensación que la discusión del peronismo es muy profunda: de liderazgo, de ideas, de programa. Hay una parte importante de la sociedad que rescata del peronismo esa vocación de defensa del laburo, la justicia social, con alguna sensibilidad distinta. Pero sin orden es imposible. El peronismo siempre fue un partido de orden: en lo político, en las calles, profundamente democrático, en lo social y en lo económico. Por eso frente a la crisis del 2001, ¿quién aparece? El peronismo a ordenar.
Dejamos de ser el orden para expresar caos, inflación, desequilibrio fiscal, quilombo en la calle, piqueteros. Tenemos que volver a reencontrarnos con la sociedad y volver a discutir temas que tengan que ver con lo industrial. De qué vamos a vivir los argentinos, es un gran interrogante.
P: Habló de desorden, ¿cómo lee el último año del anterior gobierno, quizás el más desorganizado?
R: Alberto Fernández es el De la Rúa del peronismo. Espero que el peronismo tenga la reacción y el pragmatismo que tuvo siempre para que no le ocurra lo que le ocurrió a nuestros compatriotas y hermanos de los ateneos y de los radicales. Creo que lo tiene, porque tiene una vocación de poder distinta.
P: ¿cómo lo ve para el año que viene al peronismo?
R: Espero que haya alternativas, que incluso convoquen a figuras extrapartidarias o fuera de las de las expresiones políticas del peronismo, que sean mucho más amplias. Tengo la impresión, a pesar de ser un hombre que se formó en el peronismo, de que la sociedad se cansó un poco con la política tradicional y quiere cosas nuevas, y que tenemos que ser lo suficientemente amplios para convocar a actores de la cultura, los empresarios, con miradas nuevas para poder darle a la sociedad oxígeno. Sí creo que hay que tener consensos sobre políticas que tengan que ver con el orden económico, institucional, fiscal y democrático requieren. Milei tiene el caballo cansado, aun teniendo una buena elección el año que viene.


