Curva empinada

Hasta agosto vence deuda por $ 1,2 billones: por qué puede ser clave para las elecciones

En el segundo semestre expiran más de $ 2,05 billones, que pueden ser más aún con las próximas emisiones de corto plazo. Analistas estiman que el Tesoro requiere un rollover promedio de 150% sobre vencimientos por mes.

Como en cada campaña electoral, el oficialismo de turno busca llegar al día de las urnas con la economía jugándole a favor, pero este año las principales variables parecen complicar este objetivo. Si bien la alta tasa de inflación y la incertidumbre sobre la recuperación económica concentran las mayores preocupaciones, en el frente de la deuda local se asoman escollos relevantes.

Postergada la deuda externa con bonistas privados e iniciadas las conversaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI), las mayores exigencias del segundo semestre pasan por las obligaciones de pago en el mercado local, que a números actuales asciende a $ 2,05 billones.

Y la mayor parte se concentra en los próximos tres meses: entre junio, julio y agosto expiran $ 1,22 billones. No obstante, como una parte de los títulos subastados en cada licitación vencen entre tres a cinco meses de su emisión, el stock de obligaciones para septiembre en adelante todavía no está definido y será mayor.

Los analistas estiman que algo más de la mitad de los vencimientos de estos tres meses por $ 1,2 billones están en manos privadas, mientras que el resto son tenencias intra-sector público. 

"Los vencimientos están complicados, vencen muchos instrumentos CER que si bien tienen mucha participación del sector público, pero neteado de esta porción sigue siendo un stock elevado. Por eso el Gobierno preparó con una porción de los encajes integrados por Leliq por $ 700.000 millones, de los cuales una buena parte es una 'demanda cautiva' para facilitar al menos ese roll over parcial", explicó Gabriel Caamaño, de Consultora Ledesma.

De hecho, en la licitación de este miércoles, si bien casi todo lo captado fue financiamiento neto, el 78% de las colocaciones fueron en títulos CER, vinculadas a la nominalidad de la economía y mucho más difícil de licuar para el deudor.

Pero además de renovar lo que vence, el Tesoro tiene que conseguir financiamiento neto positivo, lo que incrementará el stock de deuda con el mercado de capitales, para conseguir pesos que cubran el déficit fiscal de este año.

Según la consultora PPI, el Gobierno necesita casi $ 900.000 millones para cerrar el programa financiero (siempre y cuando la emisión monetaria sea de 3,2% del PBI), una cifra que parece lejana teniendo en cuenta que en los primeros cinco meses del año consiguió un financiamiento neto de casi $ 200.000 millones. 

Martín Vauthier, de la consultora Anker, planteó que a medida que se acerquen las elecciones los resultados de las licitaciones y la trayectoria fiscal tendrán mayor relevancia, teniendo en cuenta que los vencimientos de agosto son abultados y que más cerca de la primavera la cosecha gruesa irá quedando atrás.

"La dinámica va a depender del mercado cambiario, por ahora el BCRA viene recomponiendo reservas netas y lo haga por junio y julio, esto está sujeto a la liquidez del agro y a los precios de las exportaciones. Pero a medida de que la estacionalidad vaya quedando atrás y se acerquen las elecciones habrá que seguir de cerca las licitaciones", explicó Vauthier, que remarcó que el BCRA en el corto plazo tiene margen para aliviar eventuales tensiones en dólares financieros. 

En la primera licitación de junio logró $ 160.000 millones limpios, pero sobre el final del mes vencen más de $ 240.000 millones, por lo que necesitará resultados similares en las subastas del 16 y del 28 de este mes. 

Un financiamiento neto menor al previsto exigiría una mayor asistencia monetaria del Banco Central, luego de que en 2020 se cubriera con emisión prácticamente la totalidad del déficit primario récord de 6,5% del PBI.


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