Detrás de Solá, figuras leales al kirchnerismo vuelven al poder en Cancillería

Corridos a un lado durante los cuatro años de la gestión macrista, son diplomáticos de vasta experiencia y que participaron activamente en la campaña y en la formulación del nuevo plan de gobierno en el frente externo. El Comercio, de vuelta bajo control de la burocracia diplomática.

Confirmado en su puesto como ministro de Relaciones Exteriores, Felipe Solá prepara su desembarco en el despacho del décimo tercer piso de la Cancillería con el total apoyo del presidente electo, Alberto Fernández, para la ardua tarea que le espera, pero secundado a su vez por figuras de contrapeso con buena relación y llegada a la expresidenta y actual vice, Cristina Kirchner.

Sin experiencia previa en materia internacional, se descuenta que buena parte de sus primeros días se consumirán en comprender los usos y costumbres de "la Casa", como lo llaman sus habitantes. Buena parte del éxito en este aterrizaje dependerá de sus principales alfiles en la segunda linea, de larga data en el mundo diplomático y con probadas credenciales de afinidad al kirchnerismo.

Aunque Solá ha evitado dar nombres, en el mundo diplomático descuentan que el embajador Pablo Tettamanti ocupará la secretaría de Política Exterior y actuará como vicecanciller. El diplomático, de profusa actividad intelectual y formador de jóvenes diplomáticos en el Instituto del Servicio Exterior de la Nación (ISEN), es uno de los más activos miembros de la Comisión de Relaciones Internacionales del Partido Justicialista (PJ) y hay quienes lo dan como un férreo kirchnerista.

Tettamanti es abogado y miembro del Servicio Exterior, al igual que lo fue su padre, Leopoldo Tettamanti, a quien el cuerpo diplomático recuerda con una plaza en su honor como  “el impulsor de la moderna diplomacia económica y comercial de la Argentina .

En 2014, el entonces canciller Héctor Timerman lo destinó a Rusia, pero apenas asumió Mauricio Macri fue relevado del cargo "por razones de servicio", que en verdad obedecieron a que su esposa publicaba en redes sociales mensajes furibundos contra el gobierno y de apoyo a la expresidenta Kirchner.

Si a último minuto no se convirtiera en secretario, podría bien funcionar como jefe de gabinete de Solá, para organizar y asesorar su trabajo desde las sombras.
 
Incógnita en el cargo del Comercio
Como lo anunció Solá días atrás, la cartera volverá a denominarse Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, por lo que el área de Comercio Exterior, entregada a Producción cuando Francisco Cabrera asumió en 2015, retornará al organigrama al cual pertenece desde la profunda reforma que Domingo Cavallo implementó a comienzos de los 90.
 
También volverá bajo jurisdicción diplomática la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional (Aaici), conocida antes como Fundación ExportAR. Esta era una demanda de los embajadores de carrera, molestos desde el momento en que ese área les fue arrebatada apenas Susana Malcorra dejó la Cancillería.
 
Para reconducir el área económica del ministerio se pensaba Paula Español, que ya fungió como subsecretaria de Comercio Exterior durante el kirchnerismo. Pero Solá vetó su ingreso a la mesa ministerial y la economista ocuparía un cargo en Comercio Interior. Hasta el martes, con la jura de los ministros, queda abierta la vacante para ocupar la actual Secretaría de Relaciones Económicas Internacionales, que deja el exasesor de Mauricio Macri en temas de inversiones, Horacio Reyser. 
 
Quien sí fue reivindicada por su fidelidad al "proyecto nacional y popular" será María del Carmen Squeff, exembajadora en Francia ex vicecanciller.  La diplomática dejó su último destino en el exterior envuelta en una polémica, ya que a meses de asumir Macri, se le pidió que retorne a Buenos Aires y, frente a supuestas demoras, la Casa Rosada la acusó de estar "atrincherada" en París para dilatar el traspaso con su sucesor y posterior canciller, Jorge Faurie. Ella lo negó y dijo que apenas llegara su reemplazo, se volvería.
 
"Marilita" Squeff, como se hace llamar, tiene muy buena relación con Cristina Kirchner y también estuvo en la pulseada para ocupar el segundo lugar de la Cancillería. Su rol permanece en la incertidumbre, aunque se especula con que podría dirigir la sección de América Latina o bien emigrar a una embajada de alta exposición.
 
Squeff y Tettamanti fueron de los pocos embajadores que se pusieron la campaña presidencial al hombro y salieron a dar conferencias y seminarios en varias universidades del Interior, llevando en sus convocatorias el sello del Frente de Todos.
Squeff, durante una exposición en Mendoza junto al diputado kirchnerista Guillermo Carmona.

Otro diplomático de la vieja guardia y al que se planea rehabilitar es Victorio Taccetti, exembajador en Italia y Alemania, a quien se menciona para manejar la caja ministerial desde la Secretaría de Coordinación.

También se espera que Guillermo Oliveri regrese al puesto de Secretario de Culto, desde donde trabó buena relación con los credos y especialmente con la cúpula de la Conferencia Episcopal Argentina, que por entonces conducía Jorge Bergoglio, hoy radicado en Roma y hecho conocido a nivel mundial como Papa Francisco.

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