Mientras Federico Sturzenegger, Ministro de Desregulación de la Nación, celebra en X el “tiempo excepcional” que está atravesando la ganadería, desde la industria enumeran las complicaciones y aseguran que no mejora la rentabilidad pese a los buenos precios internacionales.
“Nuestra ganadería está viviendo un tiempo excepcional, pero está regida por una norma de la época de Onganía. Imagínense lo actualizada que puede estar. Pasaron los gobiernos y se actualizó poco o nada”, describió en X el Ministro, quien fue reconocido por el Presidente en Davos por realizar 13.500 reformas estructurales.
El posteo se refería a la derogación de los Capítulos “Del asesoramiento” y “De los Productos Provenientes de la Agricultura Familiar” del Decreto Nº 4238/68. “Estas derogaciones requieren de seguir avanzando en una adecuación integral de la norma, buscando que sea sustancialmente más liviana”, explicó Sturzenegger.
Desde la industria no le bajan el precio a las medidas de agilización y, más aún, a las que eliminan la circulación de papel; sin embargo, plantean un escenario con múltiples complicaciones, empezando por la cuota de importación fijada por la República Popular China como cierre del proceso de salvaguardia.
Tras alcanzar las 500.000 toneladas en 2025, el Gobierno de Xi Jinping otorgó a la Argentina una cuota de 511.000 toneladas con un arancel de 12,5%; en adelante la tasa asciende a 55%. La definición “genera incertidumbre y podría impactar negativamente en las empresas”, alertó la Federación de la Industria de Frigoríficos de la Argentina (FIFRA).

Según FIFRA, el mercado chino representó para las exportaciones de Argentina en el año 2025 el 70% en volumen (en años anteriores llegó casi a tocar el 80%) y representó el 50% en valor. Claramente es el mercado que tiene peso propio en la categoría “vacas” desde el 2018 y que también se integra muy bien con los otros mercados. Por otro lado, a diferencia de otros destinos como el europeo o el norteamericano, la habilitación de plantas depende de la voluntad de China.
Desde FIFRA calificaron como “disonante” el uso del criterio único de “Past Performance” (desempeño pasado) por valor para la distribución de las otras cuotas. Incluso en la actualidad, con la decisión de China y ante la posibilidad de una nueva cuota por parte de Estados Unidos, quedarían muy pocas toneladas de exportación genuina, poniendo en duda los criterios históricamente utilizados.
Daniel Urcía, titular de FIFRA, explicó que el mercado chino es diferente al resto y tiene poca participación de cortes de alto valor, al menos como se definen en la Cuota Hilton. “Si bien se ha crecido —y es un objetivo el crecimiento de la participación de cortes de calidad en ese destino—, en el total exportado su peso es bajo“, señaló.
El factor geopolítico
Aunque el presidente Javier Milei se muestra abierto a “comerciar con todos”, el alineamiento con Estados Unidos está comenzando a impactar en el sector de ganadería, aseguran productores. Al golpe por la vía del cupo chino, se suma la habilitación de más frigoríficos en competidores regionales como Brasil y en destinos nuevos como Paraguay.
La explicación la sostienen quienes aseguran que la diplomacia china aguarda aún la foto entre Milei y Xi Jinping; sin embargo, analistas del sector plantean que el “ajuste” responde a la protección de la ganadería local china y explican que, en ese marco, Brasil perdió cerca de 400.000 toneladas.
Respecto al esquema de asignación de compras de China, desde FIFRA explican que algo similar ocurre con el mercado de Estados Unidos, donde si bien hay intención de promover el abastecimiento del canal HORECA (Hoteles, Restaurantes y Catering), los productos para industrialización siguen teniendo una importante participación.

La cuota dispuesta, en función de lo efectivamente exportado en el 2025 y las previsiones de producción para el corriente año, “no debiera ser un problema”; pero el criterio de “primero llegado, primero servido” genera incertidumbre para planificar la producción de los establecimientos que necesitan tener actividad durante todo el año.
Por otra parte, la Federación recordó que aún no hay novedades del cupo de carne que prometió el gobierno de los Estados Unidos. Además, el Parlamento Europeo demora la entrada en vigencia del acuerdo UE-Mercosur, lo que tiñe de un manto de dudas la posibilidad de crecer en esos mercados.
Precios récord, rentabilidad en rojo
En el campo, los “muy buenos precios” de la hacienda en todas sus categorías están enviando una señal clara al productor: retener. Esto, que es positivo para el stock futuro, es una señal de alarma para la industria en el corto plazo.
Por estas condiciones, se proyecta una disminución de faena de 1 millón de cabezas para este año. Esta merma equivale a unas 230.000 toneladas menos de carne. Para compensar este bache, el peso promedio por animal faenado debería subir casi 20 kilos, un objetivo que FIFRA considera “difícil de alcanzar en un solo año”.
En el frente interno, a pesar de que el precio de la carne al consumidor y de la hacienda en pie es alto, la industria frigorífica reporta una situación asfixiante. El análisis de FIFRA identifica tres factores de presión: mientras los incrementos salariales y el fuerte aumento de las tarifas energéticas han erosionado los márgenes, los ingresos por subproductos (cueros y menudencias) están en niveles mínimos, dejando de ser el “aire” financiero que solían aportar.
A esto se suma la histórica “competencia desleal” (operadores que evaden controles sanitarios, laborales y fiscales) y el crecimiento de las importaciones de carne, que compiten directamente con la producción local en un momento de achicamiento de la oferta.
Segregación en puerta
Por eso, si bien celebran la eliminación de trámites y el fin de la “circulación de papel”, consideran indispensable una lucha frontal contra la marginalidad.
“Con las consideraciones hechas, es posible que el mercado termine segregando a algunos operadores”, advirtió la Federación.
Al mismo tiempo, explicó que “es necesario e indispensable dar una pelea directa contra la marginalidad para cuidar de los frigoríficos que cumplen con sus obligaciones sanitarias y fiscales, cuidando en definitiva el empleo formal y, a la par, avanzar con la reforma laboral e impositiva”.



