LA MISMA NOCHE DE LA PUJA DE CAMBIEMOS CON EL PERONISMO POR LA SUBA DE TARIFAS

Debate económico convocado por radicales coincide en aplicar el ajuste

En la usina de pensamiento radical, se debatió sobre la necesidad de negociar un acuerdo político para acompañar la política monetaria y bajar la inflación

La misma noche de la puja política de Cambiemos con el peronismo en el Senado por las tarifas, un encuentro sobre economía en la Fundación Alem, el think tank del radicalismo, hubo coincidencia en que la magnitud del ajuste macroeconómico requiere un acuerdo político y social, que no se realizó luego del triunfo electoral en octubre pasado, para compartir el esfuerzo del ajuste.

 

La usina de ideas del radicalismo convocó a Marina Dal Poggetto, directora de EcoGo, sin filiación en la UCR, quien, con un duro diagnóstico, se cruzó por la política monetaria con Lucas Llach, vicepresidente del BCRA. En tanto, José Luis Machinea, ex ministro de Economía y ex presidente del BCRA, recordó la necesidad de realizar los ajustes macro antes de fijar metas de inflación "realistas" compensando el costo social con una política de ingresos.

En este "espacio de reflexión", estaban sentados en primera fila Daniel Salvador, el vicegobernador de la provincia de Buenos Aires, y Facundo Suárez Lastra, diputado nacional por la UCR.

Dal Poggetto alertó que "se arrancan las correcciones con dos agendas: la necesidad de un ajuste y la de gobernabilidad", porque, entiende, que este año el Gobierno "chocó contra medidas propias de diseño de la política económica".

"El FMI dará un salvavidas, con un monto probablemente alto, basado en tres patas: corrección fiscal, nivel de reservas y un esquema monetario diferente", dijo, tras indicar que la última devaluación corrige las cuentas externas con un déficit en cuenta corriente basado en un incremento de la inversión y el consumo, fogoneado por el crédito de organismos estatales, pero no las fiscales, porque eleva los servicios de la deuda.

"En cualquier esquema de política económica la agenda es más compleja que en 2015, que tenía la ventaja de crédito para hacer las correcciones", agregó la economista. "El ajuste fiscal requiere una fórmula heterodoxa: no sólo subir la tasa de interés, sino un consenso de cómo distribuir los costos sociales y políticos", afirmó.

Se ganó el aplauso de las 150 personas en la sala: "Calentito", se escuchó.

Machinea apeló a su experiencia y reconoció: "La situación que heredó el Gobierno complicó la posibilidad de estabilizar la inflación". Pero señaló que el Gobierno intentó que el BCRA coordinara las expectativas ("Nos olvidamos que somos Argentina y pensamos que somos la Reserva Federal"). Y reforzó diciendo que "hizo mal en poner las metas en 2016, cuando había inflación elevada y había que elevar las tarifas y el tipo de cambio". Recordó que en el plan Austral, los ajustes se hicieron antes del plan antiinflacionario.

"Perdón, Lucas", miró a Llach. "Me están dando con todo", se rió el funcionario.

El auditorio escuchaba a Machinea con afecto y lo apoyó cuando agregó que el "problema" en el gabinete es que cuenta con "ministros con poder cuando definen intereses sectoriales", como el de Agroindustria y Energía. "Un programa para bajar la inflación debiera requerir el esfuerzo de todos los sectores agro, industria y energía y de los trabajadores. La única manera sustentable y política es si ese esfuerzo es compartido", dijo.

El ex funcionario agregó que el debate para bajar el gasto público necesita "un paraguas político": "Había posibilidad de hacerlo hace unos meses, cuando el gobierno ganó las elecciones. Eligió no hacerlo". Y recordó que le dijo a Emilio Monzó que se vaya a su casa. "Fue un error no tratar de negociar".

Llach apeló a la versión oficial ("Vamos a tratar de defendernos un poco") recordando que "bajar la inflación es prioritario" para el BCRA, "más allá de las vueltas y el ritmo más lento del que queríamos".

Defendió el sistema de metas de inflación ("añadieron un factor ordenador importante") y recordó que el propio Macri había dicho que las iniciales eran optimistas. Dijo que su postura personal es que "existe persistencia y variación de precios relativos sobre la inflación". Resistió la críticas leyendo un comunicado del BCRA de marzo de 2016 que decía "la variación de los precios relativos influye" sobre la inflación. "No quiere decir que con política monetaria no se pueda controlar la inflación", agregó, y subrayó: "Precios relativos importan, política monetaria importa".

También defendió el tipo de cambio flotante. Y señaló que el FMI permitirá "cada tanto intervenir (en el mercado cambiario), cuando se va de lugar", porque entiende que el BCRA "no dice cuál es el tipo de cambio correcto, pero opina sobre el incorrecto".

Metas de inflacionMachinea apoyó un esquema de metas de inflación "realistas", pero agregaría a la política monetaria una política de ingresos "porque el costo es excesivo". Dal Poggetto alertó que "es mejor metas de inflación que tipo de cambio fijo, pero sin tener en cuenta la coordinación de política fiscal y monetaria, fue voluntarioso", porque el efecto fue "una tasa de interés que se sobreexigía para cumplir con la meta" que derivó en una "bola de Lebac".

 

Llach respondió que el nivel de Lebac sobre reservas es descendente. "La tasa de interés es alta cuando la inflación esperada es alta. No hay problemas de sustentabilidad en los pasivos del BCRA". Y recordó que la asistencia al Tesoro baja gradualmente: "La dificultad para bajar la inflación más rápido se debe a los precios relativos, que exigían una política monetaria más contractiva", tras recordar que "las metas iniciales eran exigentes".

Ante la pregunta del moderador Martín Tetaz de si el tipo de cambio iba a seguir a la inflación, Machinea alertó que se pueda apreciar nuevamente el tipo de cambio.

Llach contestó que se seguirá "con una tasa de interés que mira la inflación futura. Y no un tipo de cambio que se atrase, pero sí que dé la percepción de estabilidad".

Para Dal Poggetto, la agenda pasa por "cómo estabilizamos el ingreso de capitales" mientras el Banco Nación esté vendiendo dólares. "Hubo una toma de ganancias en Argentina y estamos esperando qué impacto tendrá el acuerdo con el FMI". Y coincidió en la necesidad de un acuerdo político: "Es inevitable plantear la agenda por delante aún con un FMI poco exigente sin un acuerdo político detrás".

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