Cuál es la alternativa electoral que pide la oposición en medio del debate por las PASO

Desde el año pasado se pone en dudas la realización de las primarias, tanto por motivos sanitarios como económicos. En este contexto, desde distintos espacios y desde la sociedad civil plantean como opción la boleta única.

Eliminar las PASO por única vez, realizarlas el mismo día de la elección general, retrasarlas unas semanas. Para las elecciones legislativas de este año se han barajado distintas alternativas. Los motivos esgrimidos para cambiar la forma de votación fueron dos: la crisis sanitaria a causa de la pandemia y las dificultades económicas del país.

Sin embargo, en medio de este contexto, dirigentes opositores volvieron a reflotar una vieja idea: la posibilidad de implementar la boleta única papel. Es decir, el fin de la boleta partidaria, en la que cada espacio tiene la propia. Con este sistema, habría una sola boleta y el votante marcaría allí cuál es su voto.

"Es el método más sencillo, económico, transparente y de fácil implementación. Reduce el tiempo de votación, los contactos con las boletas y el espacio que se necesita destinar para los cuartos oscuros", sostuvo Facundo Suarez Lastra, diputado de Juntos por el Cambio que impulsó el proyecto de ley para que vote de esta manera durante 2021 en todo el país.

Desde el bloque de Consenso Federal también presentaron un proyecto en este sentido. Incluso están dispuestos a negociar una suspensión de las PASO por única vez con el fin de que salga la boleta única. En este sentido, sostuvieron desde ese espacio que "reduce significativamente los costos del proceso electoral, garantiza equidad entre las fuerzas que compiten y mejora notablemente la transparencia".

Alejandro "Topo" Rodríguez, diputado del espacio lavagnista, calculó el ahorro en un 75% respecto al sistema actual, ya que "simplifica los procesos de diseño, impresión, transporte, distribución, disposición, reposición, recuento y control de boletas electorales".

Varias ONG que estudian el tema mostraron su preferencia por este sistema. Incluso cuando durante el gobierno anterior se barajaba la posibilidad de implementar el voto electrónico. Según Cippec, entre las ventajas de la boleta única papel se encuentran que "mejora el control de los comicios, al impedir maniobras como el robo de boletas y otros mecanismos que van en contra de la transparencia electoral".

Además, señalan que "resulta muy apropiado en tiempos de pospandemia, al reducir al mínimo la manipulación de las boletas por distintas personas. Además, el sistema es más económico y reduce el impacto ambiental. Se ahorra la impresión sin sentido de millones de boletas que luego se descartan". En este sentido agregan que existe tiempo para ponerlo en práctica y para que se implemente en las legislativas de este año.

De hecho, ya hay experiencia en el país sobre el tema. Desde 2011, en Santa Fe y Córdoba se utiliza este sistema para las elecciones provinciales. Son dos de las tres provincias más pobladas del país, por lo que millones de argentinos conocen la metodología desde hace años. Pero también se usa a nivel nacional, ya que las personas privadas de su libertad votan con boleta única en las cárceles.

Los aportes de la boleta única en cuanto a la transparencia radican que impide prácticas como el voto cadena y permite la fiscalización de cualquier ciudadano. Sin embargo, se agregó otro componente en el actual escenario, el económico. El propio presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, sostuvo la semana pasada que "entre gastar en boletas y gastar en vacunas, en este contexto prefiero gastar en vacunas".

Oscar Blando, doctor en Derecho y ex director de reforma política y constitucional de Santa Fe, estuvo a cargo de la implementación del sistema en esa provincia. Si bien aseguró que existe un ahorro, confiesa que es difícil la comparación entre ambos sistemas, ya que "la boleta santafesina era a color, tenía un papel determinado para que la birome no pudiera ser vista cuando se doblaba".

Sin embargo, explica cuál es la gran diferencia a nivel económico entre ambos sistemas. "Con el sistema actual, el Estado paga a los partidos políticos para que diseñen e impriman sus boletas. Con la boleta única, el Estado es el encargado de hacerlo y de distribuirlas en el día de la elección", graficó. De este modo, se evitan posibles manejos. Por ejemplo, partidos que en la rendición de cuentas posterior presentan facturas apócrifas, y que en realidad no imprimieron las boletas.

También se pueden evitar jugadas como la del partido del nacionalista Alejandro Biondini. En 2017, Bandera Vecinal presentó seis precandidatos a senador nacional por la provincia de Buenos Aires. Entre todos llegaron al 0,34% de los votos y no llegaron a las generales. Pero el Estado debía pagarle unos $ 20 millones para la impresión de boletas. Si bien las autoridades se negaron en ese momento, la Corte Suprema le terminó dando la razón al partido de Biondini, con polémico pasado de reivindicar al nazismo.

"La boleta única papel evita evita toda esa corrupción, o la disminuye en gran medida. Además, disminuye el impacto ambiental, ya que no se imprimen tantas boletas que no se van a usar", agregó Blando. Y no sólo se imprimen menos boletas, sino que también se ahorran todos los sobres, ya que dejan de ser necesarios.

Según el especialista, se trata de un sistema que sería fácil de implementar para este año. "No habría problema, se pueden implementar tanto el sistema santafesino como el cordobés. Son modelos sencillos y hay más de diez elecciones de experiencia, están probados", resumió. 

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