Protestas sociales

El plan del Gobierno para minimizar las protestas en pandemia

Distintos sectores del oficialismo temen que las movilizaciones puedan ser un foco de contagio y aumentan las medidas para evitar aglomeraciones.

A los problemas sanitarios a causa de la pandemia se suman las dificultades económicas. La combinación de ambos síntomas se retroalimenta en distintos aspectos y genera un círculo vicioso que ya ha dado muestras de su gravedad. En este caso, una nueva expresión de este fenómeno: movilizaciones sociales que buscan respuestas del Gobierno para aumentar la asistencia, pero que a la vez pueden significar un riesgo por los posibles contagios.

Por eso es que distintas áreas del Ejecutivo concentran sus esfuerzos para evitar la proliferación de manifestaciones. Se trata de un fino equilibrio para un gobierno que en su concepción rechaza la represión de las movilizaciones.

Fernando "Chino" Navarro pidió a las organizaciones sociales una "tregua por 21 días" para que no convoquen a movilizaciones y de esta forma tratar de colaborar con la reducción de los contagios, según detalla NA. Navarro es un actor clave en este ecosistema, ya que es un referente del Movimiento Evita, una de las organizaciones sociales de más peso, pero también tiene un cargo en el gobierno nacional: es secretario de Relaciones Parlamentarias dentro de la Jefatura de Gabinete.

En esta línea, el funcionario reconoció que "existen argumentos y razones sobrados para que haya vecinos y organizaciones sociales que reclamen. En el marco de la pandemia, después del desastre que dejó Macri, la economía está muy golpeada".

Desde su entorno reconocen que "está desmadrado el tema" y que hay pocos recursos disponibles. Igualmente, aseguran que la mayoría de los actores de peso comprenden la magnitud de la situación y están dispuestos a dialogar. Las excepciones, en este sentido, son las agrupaciones de izquierda vinculadas al troskismo, quienes tienen una lógica de reclamo más intransigente.

Mientras tanto, desde Desarrollo Social confiesan que la preocupación existe por la actual situación, aunque aseguran que la estrategia de la "tregua de tres semanas" es propia de Navarro y no es una carta propia. "No está coordinado lo de los 21 días, aunque estaría bueno que suceda. Todo lo que sea descomprimir, bienvenido", reconocen desde la cartera conducida por Daniel Arroyo.

Desde su lugar, aseguran que tienen diálogo "para que bajen las movilizaciones, aunque sabemos que muchos motivos son atendibles". Igualmente, recalcan algunas de las medidas tomadas, como los aumentos en la tarjeta alimentar, los envíos a comedores y merenderos y refuerzo en la AUH. "Hay una batería para esos sectores, pero las necesidades son crecientes", agregan.

La otra pata relevante para el tratamiento del tema es la de Seguridad. El equipo de Sabina Frederic también aplica la misma política, que tiende a establecer canales de diálogo para disuadir las posibles manifestaciones por el contexto epidemiológico. "Al margen de la seguridad, como ministerio nos toca un rol de generar mecanismos de diálogo para bajar la conflictividad y para que no se siga propagando el Covid-19", sostienen desde el ministerio.

En este sentido, consideran que las organizaciones más estructuradas y con mayor recorrido entienden la situación. Los mayores inconvenientes pueden llegar desde las más pequeñas y fragmentadas, ya que a veces ni siquiera se conocen los interlocutores para establecer diálogos. 

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