ESTIMACIONES AGRÍCOLAS

Sequía, costo de fertilizantes y reglas de juego preocupan a productores en la previa de la campaña triguera 2021/22

La intención de siembra es similar a la campaña anterior pero hay dudas sobre cambios en el esquema de retenciones o cierre de exportaciones. Además, impactan suba de los costos de producción y las dudas sobre el clima.

A menos de un mes de comenzar formalmente la campaña de trigo 2021/22, la palabra que mejor define el humor de los productores es incertidumbre

Si bien la intención de siembra está en línea con la superficie implantada en la última campaña, incluso es algo mayor, factores climáticos y económicos marcan el pulso de las decisiones que deben tomar los productores en los próximos días. 

El foco está puesto en el estrés hídrico que se observa en algunas zonas productivas del cereal y la suba de costos de producción, especialmente los fertilizantes. 

Pero también hay dudas acerca de las reglas de juego que podrían cambiar hasta llegar a la cosecha a fines de año, en un escenario en el que ya hubo, de parte del Gobierno, intentos de modificar la alícuota de los derechos de exportación que tributa el trigo, y una creciente campaña por responsabilidad a los productores del campo por la inflación en los alimentos. 

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Según el último informe pre-campaña de trigo 2021/22, elaborado por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, se sostendría "una intención de siembra similar a la del año pasado, es decir, una superficie de 6,5 millones de hectáreas". 

Esto refleja un "incremento sobre la superficie promedio de las últimas cinco campañas de 6,6 %, y se ubica como la quinta superficie más grande en la serie histórica PAS", el panorama agrícola semanal que elabora la Bolsa de Cereales porteña.

Pero más allá de esta estimación, "persiste un elevado nivel de incertidumbre ligado a los pronósticos climáticos, los costos de producción, las condiciones de comercialización y la pérdida de rentabilidad del trigo en relación a otros cultivos", precisa el informe.

Se refiere en concreto a los niveles de humedad disponibles en algunas zonas en la ventana de siembra que según las distintas regiones productivas arranca a mediados de mayo y se extienden hasta mediados de julio.

Este es un dato clave teniendo en cuenta que en la última campaña hubo regiones en los que por falta de agua los rendimientos cayeron hasta 25%, resultando en una merma en la cosecha total que llegó a 2,5 millones de toneladas de trigo.

Pero además, y tal vez lo que más influye en las decisiones que deben tomarse en forma casi inmediata, son los factores económicos. En este sentido, se destaca que los costos de los fertilizantes han subido fuerte en un escenario en el que el precio de algunos granos (maíz, soja e incluso cebada) tuvieron un salto mucho mayor que el trigo.

Hoy el principal foco de atención de los productores y exportadores está puesto en un eventual cambio de normativas y regulaciones que pueden incidir en el resultado de la campaña.

"Un importante factor de incertidumbre señalado en el relevamiento son las reglas de juego bajo las cuales se va a desenvolver la próxima campaña, especialmente las políticas agropecuarias y comerciales", explica la Bolsa de Cereales. 

El dato retoma la pulseada sobre las retenciones, que hace algunas semanas el Gobierno amenazó con incrementar.

"La expectativa sobre subas en derechos de exportación o posibles cierres de exportaciones de trigo podría modificar el comportamiento de los productores", aseveró la entidad y agregó que por estas amenazas algunos productores "se han volcado por la siembra cultivos con menor probabilidad de ser afectados por restricciones al comercio".

Y un tercer punto de raíz económica tiene que ver con cultivos sustitutos. En 2020 China se posicionó como un gran demandante de cebada (cervecera y forrajera) apuntalando los precios. 

Pero ocurrió que Pekín aplicó el año pasado un arancel de 80,5% a la cebada de Australia, argumentando producción bajo condiciones de dumping y subsidios. En ese escenario, China se convirtió en una oportunidad para la cebada Argentina.

Pero el lado B de esta medida es que Australia, al quedar fuera de este juego en China, se volcó con todo a la producción de trigo, el otro cultivo clave de invierno. Como resultado, aumentó la producción pero bajó el precio internacional o mejor dicho, no subió tanto como otros cultivos, como el maíz y la soja, las estrellas del firmamento granario argentino.

  

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