

En esta noticia
En un anuncio que marca un antes y un después para la ciencia nacional, se confirmó que la bandera argentina será parte de la próxima gran odisea espacial que encabece la NASA.
A través de la cuenta oficial de OPR Argentina, el Gobierno reiteró algo que ya se había oficializado en mayo de 2025: “ATENEA”, el microsatélite de desarrollo local, fue seleccionado por la agencia espacial estadounidense para integrar la carga útil de la misión Artemis II.
Este lanzamiento, previsto para el próximo viernes 6 de febrero, representa el regreso de la humanidad a la órbita lunar por primera vez desde 1972, y Argentina tendrá un asiento en primera fila.
“Nuestra participación en esta misión fortalece la proyección internacional de la Argentina y demuestra que contamos con el talento, la capacidad y la visión para ser parte de la nueva economía espacial”, expresó Darío Genua, Secretario de Innovación, Ciencia y Tecnología de la Nación al respecto.

El dispositivo protagonista es un CubeSat de formato 12U, bautizado “ATENEA”, un desarrollo conjunto que pone de relieve la capacidad técnica del sistema científico nacional.
El proyecto fue gestado gracias a la sinergia entre la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), la empresa VENG y, fundamentalmente, las universidades públicas: la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y la Universidad de Buenos Aires (UBA) lideraron la ingeniería del aparato.
Este pequeño pero poderoso satélite, de aproximadamente 30 centímetros de largo y que comenzó a gestarse concretamente en 2023, tendrá la inmensa tarea de operar en el espacio profundo.
La misión Artemis II no es un lanzamiento cualquiera; se trata de la prueba tripulada crítica que podría allanar el camino para el desembarco definitivo en la superficie lunar y, eventualmente, en Marte
Mientras la cápsula Orion transportará a cuatro astronautas alrededor del satélite natural, el ATENEA argentino será desplegado para cumplir objetivos científicos específicos. Su inclusión ratifica el nivel de competitividad de la tecnología aeroespacial argentina, que logró superar los rigurosos estándares de seguridad y calidad exigidos por la agencia estadounidense.
Entre las funciones principales del ATENEA se encuentra la medición de los niveles de radiación en la órbita lunar, un dato clave para la seguridad de futuras misiones tripuladas de larga duración.

Además, el satélite realizará pruebas experimentales con receptores GPS a distancias para las que no fueron originalmente diseñados, buscando validar tecnologías de navegación que podrían ser estándar en la próxima década. También se ensayarán nuevos protocolos de comunicación de largo alcance entre la Tierra y la Luna.
Este hito refuerza la posición de Argentina como líder regional en materia espacial, diferenciándose por su capacidad de completar el ciclo satelital completo.
Desde el diseño de la misión hasta la construcción del hardware, el proyecto ATENEA es una muestra de lo que la inversión sostenida en ciencia y tecnología puede devolver en términos de prestigio internacional y desarrollo de capital humano altamente calificado.

Microsatélite ATENEA: cómo es y cuáles son sus funciones
El microsatélite ATENEA es un CubeSat de clase 12U, cuyas dimensiones totales son de aproximadamente 30 cm x 20 cm x 20 cm. Tiene como objetivo validar tecnologías críticas para futuras misiones espaciales. Entre sus funciones se incluyen:
- Medición de dosis de radiación en órbitas bajas y profundas, evaluando blindajes y componentes comerciales (COTS).
- Prueba de fotomultiplicadores de silicio (SiPMs), dispositivos optoelectrónicos de alta eficiencia utilizados para comunicaciones, sensores, pantallas, entre otros
- Recopilación de datos GPS por encima de la constelación, para optimizar maniobras en órbitas de transferencia geoestacionaria.
- Validación de enlaces de comunicación de largo alcance para su uso en programas de exploración del espacio profundo.
Estas actividades permitirán elevar el Nivel de Madurez Tecnológica (TRL) de subsistemas clave, potenciando su uso en futuras misiones espaciales más complejas.

Artemis II: en qué consiste la misión de la NASA
La misión Artemis II de la NASA enviará a cuatro astronautas en un viaje de casi 10 días alrededor de la Luna, con el objetivo de poner a prueba la nave Orion y realizar investigaciones científicas fundamentales para futuras misiones tripuladas al espacio profundo y a Marte.
Durante el recorrido, la tripulación sobrevolará la superficie lunar a una distancia de entre 6.400 y 9.660 kilómetros, una altitud desde la cual podrán observar y fotografiar características geológicas como cráteres de impacto y antiguos flujos de lava, practicando destrezas científicas que serán cruciales para cuando los astronautas de Artemis III exploren la superficie.

Los astronautas analizarán especialmente el lado lejano de la Luna (el que siempre mira en dirección opuesta a la Tierra), describiendo las formas, texturas y colores de las características del terreno. Esta información revelará la historia geológica lunar y será esencial para planificar las futuras caminatas lunares. Un equipo de científicos expertos en la Luna trabajará desde el control de misiones en Houston, proporcionando análisis en tiempo real y orientación a la tripulación durante toda la operación.
Además de las observaciones lunares, la misión recopilará datos sobre los efectos del entorno espacial en la salud y el desempeño de la tripulación, información que fundamentará tanto la exploración lunar a largo plazo como las futuras misiones tripuladas a Marte. Artemis II sentará las bases para que Artemis III lleve astronautas a la región del Polo Sur de la Luna en 2027, donde recolectarán muestras de rocas e instalarán instrumentos científicos para investigar los recursos y propiedades lunares.



